El ser humano es un ser gregario y social que convive con otros miembros de su misma especie. Pero la convivencia es algo complejo, especialmente cuando se da entre un gran número de personas las cuales tienen sus propias necesidades, motivaciones y objetivos. Es necesario, de cara a asegurar que se respeten los derechos de sus integrantes y de poder organizarse, establecer algunas regulaciones a la actividad y comportamiento de cada uno de los individuos que componen el grupo. Dichas regulaciones pueden tener diferentes formas. 

En este artículo vamos a hablar precisamente de las diferencias entre ley y norma, dos de los principales tipos de regulaciones que influyen de forma notable en nuestra conducta.

La ley y la norma

Antes de entrar a hablar de las diferencias entre ambos conceptos, vamos en primer lugar a establecer una breve definición de cada uno de ellos para entender las semejanzas y visualizar el porqué no se pueden considerar lo mismo.

Entendemos por norma aquella regulación o principio establecido e impuesto socialmente que indica la conducta esperable o necesaria en determinadas situaciones. Se trata de una convención social que no tiene porqué ser necesariamente cierta ni obedecerse en todos los casos, si bien depende del tipo de norma y su consideración legal. Su principal función es la de indicar y regular la actividad del ser humano para que se adecúe a lo socialmente aceptado. 

Existen una gran variedad de tipos de normas con distinta consideración, como las morales o las jurídicas. Su no cumplimiento puede acarrear algún tipo de castigo, dependiendo de la situación.

En lo que se refiere al concepto de ley, este tipo de regulación supone la construcción de una regla o norma considerada jurídica y que se ha establecido por la autoridad de cara a poner determinados límites a la conducta permitida en sociedad a la par que el derecho de actuar dentro de sus márgenes. Su incumplimiento siempre va a ser perseguido y castigado. Se aplica al conjunto de la ciudadanía.

Ante la definición de cada uno de los conceptos podemos observar que existe cierta vinculación entre ellos. De hecho, la ley es considerada un tipo de norma jurídica, de obligado cumplimiento. Pero pese a ello ambos conceptos presentan una serie de particularidades que hacen que, a menos que se especifique que estamos hablando de una norma jurídica, no pueda considerarse que ley y norma sean iguales.

Principales diferencias

Aunque en las breves definiciones previas ya es posible observar gran parte de las diferencias entre ley y norma, a continuación las veremos de manera más clara. Es importante tener en cuenta que en este apartado cuando hablemos de norma haremos referencia a normas no jurídicas.

1. Obligatoriedad

Una de las principales diferencias entre ley y norma la encontramos en el nivel de obligatoriedad con la que los que los diferentes sujetos que forman parte de la población tienen que seguirlas.

En el caso de la norma el hecho de que sea obligatoria o no va a depender de su tipo y de la evaluación que de ella haga quién la ha de seguir. La norma en sí únicamente marca el comportamiento esperable, pero su rompimiento no implica incurrir en un delito (a pesar de que puede acarrear consecuencias) a menos que estemos hablando de una norma jurídica.

En el caso de la ley y otros tipos de norma jurídica, su cumplimiento es de carácter obligatorio, resultando su incumplimiento una falta o delito y generando la aplicación de una sanción.

2. Procedencia

Quién establece la regulación en cuestión es, en la mayoría de los casos, una segunda diferencia entre norma y ley.

De manera general podemos considerar que la norma es construida socialmente y emana de la opinión mayoritaria de un grupo o comunidad o bien de un individuo con poder o influencia en un determinado contexto. Sin embargo, estas normas no tienen porqué tener repercusiones legales e incluso pueden llegar a contravenir lo establecido por ley, siendo en algunos casos punibles. 

Por ejemplo una persona puede decidir poner la norma de que se puede fumar en su bar, aunque la ley no lo permita. Pese a ello muchas de estas normas pueden llegar a ser votadas e incorporadas posteriormente como leyes.

En cuanto a la ley, esta es elaborada y establecida por el poder legislativo y debe ser previamente aprobada por el Congreso antes de poder aplicarse.

3. Target

El target o objetivo de ley y norma también pueden llegar a diferir. La ley se aplica o debería aplicarse en todos los casos sin excepción, regulando la actividad de todos los miembros de una misma sociedad sin hacer distinciones. Por contra la norma puede ir dirigida a un grupo concreto de personas o a una situación muy concreta, siendo limitada y parcial. 

Personas ajenas a este grupo no se verán afectadas por ella, aunque formen parte de la misma comunidad (por ejemplo, que una compañía no permita que sus empleados lleven tatuajes o que tengan que ocultárselos no implica que en otra sí pueda estar permitido).

4. Flexibilidad y cambio

El nivel de cambio y de flexibilidad que se puede tener a la hora de modificar las regulaciones o el grado en que pueden interpretarse también puede variar en gran medida.

Las normas pueden ser reinterpretadas y reelaboradas con cierta facilidad, si bien haría falta modificar o introducir cambios en la percepción de aquellos que la establecen (lo que si se da a nivel de un grupo pequeño puede ser fácil pero si es a nivel social puede conllevar una gran dificultad y mucho tiempo). En lo que respecta a las leyes su interpretación no es tan libre y en caso de querer modificarlas requiere de un procedimiento que puede ser complejo, además de depender de la actividad de la Administración.

5. Consecuencias ante el incumplimiento

El incumplimiento tanto de normas como de leyes puede acarrear una serie de consecuencias. En el caso de las leyes siempre se va a producir una sanción de algún tipo, estando dichas penas y sanciones ya están determinados de antemano. En el caso de las normas es posible que no exista un castigo prefijado por incumplirlas o incluso que no suponga ninguno, aunque puede castigarse dicho incumplimiento a través del rechazo social o haberse establecido también de antemano unas consecuencias para quien lo haga.

También en lo referente a la ciencia

Más allá del sentido jurídico, también podemos encontrar que las diferencias entre ley y norma también se encuentra a nivel científico: la norma establece el comportamiento o la manera de suceder habitual de algún fenómeno sin que por ello sea necesariamente obligatorio que se cumpla, mientras que se define como ley aquella teoría que se cumple en todos los casos o al menos de los que se tiene constancia hasta el momento.