Pequeños detalles pueden hacer la diferencia. Unsplash

Cuando estamos conociendo a alguien, tratando de convencer a una persona de comprarnos algún producto o servicio, empezando una relación o cualquier otro tipo de interacción en el que esperamos obtener una respuesta positiva del o de los receptores, normalmente lo primero que tratamos de hacer es agradarle a la otra persona para cumplir nuestro cometido.

Cada uno tenemos nuestras propias tácticas para lograr que esto pase, aunque no todos somos especialmente buenos en esto. Así que... ¿cómo gustarle a alguien para que nos tenga en buena consideración? En este artículo veremos 5 técnicas que te podrían ayudar a establecer esa conexión positiva con la gente.

Los 5 lenguajes para gustarle a alguien

Gary Chapman propuso una teoría basada en 5 lenguajes para que podamos agradarle a los demás. Chapman consideró esta propuesta como un conjunto de herramientas clave para tener una influencia relacional positiva con otros.

Cada persona puede tener desarrollados los 5, pero en diferentes dimensiones; dependiendo del lenguaje dominante de cada quien, cambiará el modo en el que se puede llegar a agradar más fácilmente. Es importante, para cumplir el objetivo de agradar, que conozcamos el lenguaje de apreciación de otros, para “hablarles” en el suyo, no en el nuestro.

1. Palabras de afirmación

Son palabras o frases positivas simples que hagan sentir a la otra persona que está haciendo las cosas bien o que va por buen camino. Hacer elogios.

2. Tiempo de calidad

Prestarle atención a alguien, sin distracciones. Hacer lo que a la otra persona le gusta, sin que forzosamente nos encante la actividad. Pasar tiempo juntos y compartir experiencias.

3. Dar detalles

Dar regalos tangibles. Son símbolos de aprecio, reconocimiento y aceptación; generan un ambiente apto para el intercambio de emociones e ideas.

4. Actos de servicio

Aquí aplica la frase “menos palabras, más acciones”. Para las personas con este lenguaje como su dominante, las palabras están completamente vacías, así que un buen discurso será difícil que haga que les agrades. Son pequeños actos como abrir la puerta, ayudar a cargar las cosas, llevar un café a la oficina, cocinar para otro, etc.

5. Contacto físico

Es una forma muy poderosa de comunicación. Lo peculiar de este lenguaje es que debemos saber exactamente en qué momentos usarlo y en cuáles no. Utilizándolo correctamente, es un excelente recurso de expresión.

En el amor

Estos lenguajes también se pueden aplicar en el ámbito amoroso, pues en una pareja, cada invidivuo tiene diferentes formas de expresar amor y diferentes formas en que les gusta que otros les demuestren el suyo. Así que es importante que ambos reconozcan su lenguaje primario, así se evitarán muchos malos entendidos y resentimientos durante la relación.

La clave para poder utilizar estos lenguajes para agradarle a alguien es ser empático y receptivo para identificar cuál es el predominante en cada persona, así saber cuál es la mejor forma de acercarse a ellos y obtener una respuesta positiva. Además de expresar aprecio, también recibiremos una recompensa, fortalecer nuestras habilidades para usar cualquiera de los 5 de forma eficiente.

Estableciendo una conexión especial

En el ámbito terapéutico, estos lenguajes son muy útiles para crear rapport con los pacientes. Pero es importante conocer el lenguaje que ellos más utilizan para poder usarlo y tener resultados favorables. Ejemplificando cada uno, en cuanto a palabras de afirmación se pueden utilizar frases como “Vas muy bien”, “has tenido muchos avances”, “qué bueno que decidiste venir”, “eres muy valiente / muy persistente”. Frases que lo motiven a seguir yendo.

El tiempo de calidad es simplemente la escucha activa, mostrar interés ante lo que está contando y no distraerse haciendo otras cosas. Dar detalles puede ser darle galletas, dulces o algún aperitivo durante las sesiones o algúnr regalo pequeño en su cumpleaños. En cuanto a actos de servicio pueden ser pequeñas acciones como abrir la puerta cuando llega, pasarle pañuelos desechables en caso de que los necesite.

Y por último, el contacto físico es un poco más restringido en una terapia, pero se puede dar una palmada en los muslos o en la espalda del paciente, si es oportuno. De igual forma, cada psicólogo tiene diferente relación con cada paciente y sabe cuáles son los límites que hay en cuanto al contacto físico.