Las falsas amistades pueden ser mantenidas para usarlas en momentos oportunos.

Las nuevas tecnologías han venido para quedarse, y nos permiten interactuar entre nosotros de formas nunca antes imaginadas. Estamos, para bien o para mal, constantemente conectados. Y nos comunicamos constantemente.

Pero pese a ello estamos en una cultura cada vez más individualista y egocéntrica. De este modo, muchas personas emplean los métodos de comunicación y las redes sociales para satisfacer sus necesidades de ego, en ocasiones generando relaciones tóxicas con el fin de sentirse deseados y mantener elevada la autoestima. Un ejemplo es lo que ocurre en el benching, concepto del que hablamos en este artículo.

¿Qué es el benching?

Se entiende por benching a aquella situación en la que una persona mantiene cierto contacto con otra, comunicándose con ella generalmente de forma breve y superficial, con el único fin de mantener su interés en la propia persona pero sin pretender obtener amistad ni nada en concreto más allá de beneficiarse de él/ella.

Estamos ante un tipo de relación tóxica basada en la manipulación en el que un sujeto utiliza a otro como si fuera un suplemente, dejándolo en el “banquillo” por si no sale nada mejor. Este no es realmente valorado, pero se pretende con el mantenimiento de contacto que no se olvide de la persona que realiza esta práctica.

Así pues, no estamos ante una desaparición como en el ghosting o el slow fading, sino ante un contacto mantenido en que la persona que está a la expectativa no termina de ver desaparecer la interacción con la otra y permanece a la espera, manteniendo cierto nivel de esperanza de tener una amistad o vínculo significativo, lo cual le conduce a estar atenta al practicante de benching.

El mecanismo de actuación es similar al que sucede en las adicciones: la interacción con la persona genera en la víctima de benching una sensación de bienestar, que va a disminuir y tendería a desaparecer con la falta de contacto. Sin embargo, la llegada de nuevas comunicaciones, por banales y faltas de contenido que sean, despiertan de nuevo el deseo del afecto y lazos afectivos auténticos. La persona en cuestión hace algún comentario o interacción con la finalidad de alimentar este deseo: es muy habitual, por ejemplo, que realice elogios sobre el otro) y hacer que la otra persona permanezca pendiente. Cosa que en muchos casos consigue durante largo tiempo.

¿En qué contextos se da?

El benching es especialmente visible en el contexto de las relaciones de pareja, siendo hoy en día muy visible en aplicaciones para ligar o incluso a través de WhattsApp. Pero al igual que ocurre con el ghosting, no estamos ante algo realmente nuevo: es posible hacer lo mismo telefónicamente o incluso cara a cara.

Pero la pareja no es el único contexto en que pueden aparecer actitudes semejantes: podemos encontrarlos también presente en relaciones de amistad siendo una parte utilizada por la otro únicamente como comodín, sin valorar realmente a la persona en sí.

Causas de este fenómeno

¿Por qué sucede el benching? Diversos autores proponen que parte de sus causas se deben a la sociedad en la que estamos, en que cada vez se da una mayor individualidad y egocentrismo y se mantienen contactos superficiales a los que damos poco o ningún valor. El otro a menudo es utilizado como un objeto o algo de lo que podemos beneficiarnos, o con el que conformarnos si no nos llega nada más.

A nivel personal, quienes realizan esta práctica tienden a presentar un elevado nivel de narcisismo y disfrutar de que otras personas les presten atención. Es habitual que sean personas con cierto nivel de egocentrismo y en ocasiones de narcisismo. No es necesario que tengan algo con otra persona: lo que mueve a quien lleva a cabo el benching en estos casos es el hecho de sentirse deseado. Por otro lado, también puede ser empleado por personas con baja autoestima que dependan de la aprobación ajena para sentirse bien.

También es frecuente que no se presente empatía con el otro y lo que pueda estar sintiendo, o que exista miedo a quedarse solo/a y recurran a mantener este tipo de relaciones por si no encuentran nada más. Otra opción la podríamos encontrar en la existencia de múltiples relaciones del mismo tipo al mismo tiempo, por si el sujeto predilecto con el que realmente se quiere comunicarse no responde. Por último, aunque mucho menos habitual, es posible que algunas personas pueden hacerlo de manera involuntaria y pueden intentar mostrar comportamientos más adecuados.

Consecuencias en el afectado

Ni contigo ni sin tí. Probablemente esta sea la frase que mejor describe lo que sucede en el benching a la persona que lo padece. Por un lado, la persona en la que está interesada se está comunicando, no pudiendo olvidarla. Por el otro, se está siendo en gran medida ignorado y podemos o no darnos cuenta del poco interés del otro en nosotros.

La consecuencia de esto es el surgimiento de una cierta confusión, incertidumbre y una progresiva desilusión. No es raro que disminuya la autoestima (al fin y al cabo la otra persona no nos considera tan importantes) y que nazca la sensación de sentirse utilizado o de ser un premio de consolación. Por otro lado, también se favorecen relaciones de dependencia que generen un elevado nivel de sufrimiento, así como el surgimiento de posteriores dificultades relacionales.

¿Qué hacer si somos la parte afectada?

Saber qué hacer ante esta situación puede ser complicado. El primer paso es aceptar y asumir que si el contacto prolongado sigue el mismo patrón de comportamiento, sea cual sea el motivo estamos sufriendo benching. En esta caso lo más recomendable es cortar el contacto con esa persona, puesto que la otra persona no va a tener la voluntad de hacerlo.

No sería raro que tras dejar de enviar mensajes el sujeto que llevaba a cabo el benching comience a mostrar un interés mucho mayor, producto de la necesidad de ser admirado por el sujeto. Por lo general lo único que se busca en mantener enganchado al otro, cosa a evitar. Antes de cortar la relación se recomienda hablar los hechos (si el otro no es consciente podría hacer intentos de cambiar, aunque generalmente se hace de manera totalmente voluntaria) y exponerlos claramente, así como también comunicar el cese de la relación de forma clara.