El mundo está plagado de orientaciones sexuales que siguen siendo tabú (en el mejor de los casos) o directamente motivo de castigo (en el peor). Sin embargo, el hecho de que en muchas culturas empiece a reconocerse la libertad de los individuos para sentirse atraídos por quien quieran no significa que todas estas orientaciones estén saliendo a la luz por igual y reciban la misma atención. 

Para darse cuenta de ello basta con ver cuánta gente está familiarizada con el concepto de pansexualidad.

¿Qué es la Pansexualidad?

Pudimos ver una simulación de la reacción típica ante la definición de pansexualidad en una de las últimas (y peores) temporadas de la serie británica Skins. Uno de los personajes, Franky Fitgerald, era interrogado sobre su orientación sexual en un momento que tenía que figurar en el podio de las secuencias más interesantes de la temporada (nótese el nivel de calidad). 

La respuesta, que sus patidifusas compañeras tuvieron que dar por buena y que tampoco pudo desarrollarse mucho más ni textualmente ni narrativamente, fue esta: I'm into people. Esta frase es muy corta, pero puede servir para tener una noción básica sobre lo que implica etiquetarse como pansexual.

¿Cómo es una persona pansexual?

Empecemos por lo fácil: partir de un tipo de orientación sexual poco hegemónica para definir una orientación sexual aún menos hegemónica. Tomemos como ejemplo la  homosexualidad.

Sea coincidencia o no, la homosexualidad se fundamenta en una distinción entre dos sexos, tal y como lo hace la forma de orientación sexual que la ha eclipsado durante siglos: la heterosexualidad. Tanto homosexuales como heterosexuales dividen a la sociedad en sexos para determinar cuál es el que es potencialmente atrayente.

Las personas pansexuales, sin embargo, no tienen en cuenta la variable "sexo", o al menos así lo sienten al atender a los criterios por los que se sienten atraídas por una u otra persona. Eso significa que, aunque una mujer pansexual puede encontrar atrayente a otra mujer, no pueden describirse sus preferencias colocándola en una escala con los extremos “mayor tendencia hacia la heterosexualidad” o “mayor tendencia hacia la homosexualidad”, porque rechaza la distinción entre hombre y mujer que da sentido a esa herramienta de medición.

La pansexualidad es, simplemente, una orientación sexual que no se rige por esos parámetros.

¿Entonces, la pansexualidad y la bisexualidad son lo mismo?

En absoluto, aunque es posible que existan personas que se declaran bisexuales por desconocimiento de la idea de pansexualidad. Son orientaciones sexuales parecidas, ya que cuestionan la dicotomía hombre/mujer y su relación con la atracción sexual, pero existen matices que las mantienen separadas.

Alguien bisexual es, en resumidas cuentas, alguien que puede sentirse atraído por personas de los dos sexos. Sin embargo, las personas bisexuales definen el sexo de las personas asociando a éste una carga de género: las mujeres son femeninas y los hombres masculinos. Es importante tener en cuenta esto porque, a pesar de que sentir atracción por los dos sexos puede poner en duda el valor de este criterio, los bisexuales siguen reconociendo la existencia del género asociado al sexo como algo importante.

La diferencia entre la bisexualidad y la pansexualidad es que en esta última tampoco juega un papel esencial el género, es decir, en conjunto de roles, actitudes y comportamientos que se consideran masculinos o femeninos. Alguien pansexual no tiene en cuenta ni el sexo de un sujeto ni la manera en la que su comportamiento sea amolda más o menos a uno u otro género. Simplemente, siente atracción por las personas.

No, ese cliché tampoco se da en los pansexuales

Las personas pansexuales consideran que tanto el sexo como el género son conceptos vacíos, pero eso no significa que sientan atracción por todo el mundo. Ese mito según el cual alguien que se siente atraído por personas de su mismo sexo se siente atraído por todo el mundo es falso también en el caso de la pansexualidad. Alguien que se defina según esta orientación sexual es perfectamente capaz de sentir poca atracción (sexual o de cualquier tipo) por la inmensa mayoría de personas, y no por ello dejará de disfrutar de la compañía de unos pocos individuos, independientemente de sus géneros y sexos.

En ese sentido, es posible que la pansexualidad implique más apertura hacia la apreciación sexual de las personas, pero no más apertura hacia todos los individuos en particular. Este es un matiz importante.

Una orientación sexual silenciada

La pansexualidad puede resultar una idea más romántica que la homosexualidad o la heterosexualidad, pero es también más chocante, más revolucionaria. Es un reto para las categorías de sexo y género, y por eso motivo es una orientación difícil de entender. No es algo que pueda convertirse fácilmente en folclore, como el que componen los estereotipos de la comunidad gay, y por lo tanto es también más difícil de reconocer, hacer visible, y rellenar con buenas cantidades de clichés y marketing

Quizás por eso, irónicamente, es posible que aquí y allí se crea que la pansexualidad es una moda, una manera de buscar la atención de los demás. Quizás por eso, aún hoy, hay mucha gente incapaz de asimilar la idea de que es posible sentir atracción por las personas, sin más.

Referencias bibliográficas:

  • Aponte Carías, Yllelyna (2009). Soy pansexual y no discrimino. Disponible en: http://www.gaceta.udg.mx/Hemeroteca/paginas/573/G573_COT%209.pdf
  • Serrano Ruiz-Calderón, José Miguel. (1994). Ideología y bioética: El caso del pansexualismo. Disponible en: http://aebioetica.org/revistas/1994/1-2/17-18/19.pdf