Entre 5 a 6 litros de sangre circulan por las venas de un adulto, pero la mínima pérdida de este líquido puede tener consecuencias fatales. El sistema cardiovascular lleva a cabo tareas esenciales para el resto de células, como son el transporte tanto de nutrientes y oxígeno, así como la retirada de componentes residuales de estos. 

Además, la sangre es el medio de transporte que pueden utilizar las células del sistema inmune para desplazarse de manera rápida a una área dañada, y por ello la donación de esta es crucial para tratar a enfermos, pero como ocurre en el trasplante de órganos, hay que tener en cuenta ciertos requisitos antes de recibir una sangre.

Y es que existen diferentes tipos de sangre y no todos son compatibles entre ellos. Una mala recepción de esa sustancia genera una reacción de rechazo en el paciente que puede ser mortal.

Componentes de la sangre

La sangre es una sustancia compuesta por cuatro elementos principales:

1. Eritrocitos o hematíes

También llamados glóbulos rojos, son células encargadas del transporte del oxígeno de los pulmones al resto del organismo, y a su vez transportan el dióxido de carbono de las células hacia los pulmones, para su eliminación. Cargan con la hemoglobina, responsable del color rojo característico de la sangre.

2. Leucocitos

Comúnmente conocidos como glóbulos blancos, se trata de un conjunto de células que forman parte del sistema inmunitario y que comparten la función de la protección del organismo frente agentes dañinos.

3. Plaquetas o trombocitos

Son fragmentos celulares que circulan por la sangre. Tienen como función actuar en la coagulación (detener la circulación de sangre) y en la cicatrización de roturas de los vasos sanguíneos para minimizar las pérdidas.

4. Plasma

Se trata de la parte líquida de la sangre; está constituido básicamente por agua y proteínas. Proporciona un medio de transporte, además de participar en la defensa inmunitaria (inmunoglobulina o anticuerpos) y en la coagulación (factores de coagulación). Cuando se eliminan los factores de coagulación, el plasma pasa a llamarse suero.

Grupos sanguíneos (tipos de sangre)

Los tipos de sangre, o grupos sanguíneos, están definidos por una serie de características que se encuentran en la superficie de los eritrocitos, como proteínas o carbohidratos, que en un cuerpo ajeno pueden ser reconocido como un antígeno.

El concepto de antígeno responde a toda sustancia que el sistema inmune puede reconocer como desconocida, iniciando así una respuesta defensiva frente a ella. La herramienta que usan los leucocitos (concretamente los linfocitos B) es la fabricación de anticuerpos que se unen al antígeno para marcarlo y facilitar el ataque hacia este.

Con la observación conjunta de estos antígenos y los anticuerpos, se han identificado hasta el día de hoy 32 sistemas que permiten diferenciar entre diferentes tipos de sangre. A pesar de ello, son dos los más conocidos y utilizados: el sistema AB0 y el factor Rh. Pero hay que tener en cuenta que no son los únicos, hay de otros sistemas como el MNS, el Duffy o el Diego.

Sistema AB0

Es el primer sistema descubierto para diferenciar grupos sanguíneo, y actualmente sigue siendo uno de los principales. En este caso, se divide en cuatro tipos de sangre: A, B, AB, y 0. El sistema AB0 fue descrito por el biólogo Karl Landsteiner en 1901, lo que le sirvió para ganar el premio nobel de medicina en 1930.

Este se basa en la presencia o ausencia de un carbohidrato en la membrana celular de los eritrocitos. Aunque este no es exclusivo de estas células, todo lo contrario, se encuentra distribuido en otros tipos de células, por lo cual es importante también en el trasplante de órganos.

La incompatibilidad se debe a que A presenta anticuerpos contra B, y viceversa, mientras que en el caso de AB este tipo de sangre no ofrece problemas (ya que presenta las dos clases), mientras el 0 (que tiene ausencia del carbohidrato mencionado) tiene tanto anticuerpos contra A como contra B. La mayor mortalidad en las transfusiones de sangre se debe a fallos en la identificación de este grupo sanguíneo.

Factor Rh

Es el segundo sistema más usado, y en este caso los tipos de sangre se dividen en Rh positivo o negativo. Esta categorización se basa en la presencia (positivo) o ausencia (negativo) de una proteína exclusiva en la membrana de los eritrocitos.

Este criterio para demarcar tipos de sangre fue descubierta también por Landsteiner junto con Alexander S. Wiener en 1940, y descrito por primera vez en macacos Rhesus; de ahí su nombre.

La incompatibilidad se debe a que el tipo negativo presenta anticuerpos contra el tipo positivo, pero no ocurre a la inversa, es decir, tipo positivo puede recibir sangre Rh negativa.

Importancia en la donación de sangre

Los tipos de sangre presentan una distribución demográfica, siendo el más común el tipo 0+, mientras el menos habitual es el tipo AB-. Esto es un dato importante en el ámbito de la donación.

Generalmente, el 0- es el tipo de sangre más demandado, ya que se lo conoce como el donante universal, al poder ser utilizado para cualquier caso de transfusión al no tener ningún antígeno (ni A, ni B, ni Rh+). Sin embargo, las personas con 0- no pueden recibir sangre salvo del mismo tipo, porque presentan todo los anticuerpos contra el resto de tipos.

En cambio, el AB+ ha sido llamado "el receptor universal", ya que puede recibir cualquier tipo de sangre, al no presentar ninguno de los anticuerpos contra el resto. Lo malo es que solo puede donar para gente del mismo tipo, porque presenta todo los tipos de antígenos.