Es frecuente oír a las personas de edad avanzada que tienen problemas de circulación decir que tienen retención de líquidos en las piernas. Si se observan, aparecen hinchadas e inflamadas, como si estuvieran en parte rellenas de agua.

Ocurre lo mismo en algunas ocasiones tras hacernos una quemadura, después de una intervención quirúrgica, si padecemos alguna enfermedad hepática, cardíaca o metabólica o simplemente tras estar mucho tiempo de pie y haciendo ejercicio bajo temperaturas elevadas.

Esta hinchazón es lo que se denomina edema, y puede tener diferentes tipos de orígenes. Existen diversos tipos de edemas, los principales de los cuales vamos a explorar en este artículo.

¿Qué es un edema?

Entendemos por edema a la hinchazón de los tejidos blandos provocada por la presencia de la acumulación de líquido en ellos. También conocida como retención de líquidos esta hinchazón puede aparecer por una gran variedad de causas, desde la existencia de un problema metabólico, hepático o cardiovascular hasta estar a una temperatura excesiva realizando grandes esfuerzos o demasiado tiempo de pie o sentado, el consumo de medicamentos o ausencia o exceso de nutrientes. Hay que tener en cuenta que aunque puede aparecer por causas inocuas puede ser un signo que puede estar indicándonos la presencia de un trastorno o enfermedad.

Los síntomas van a variar según la causa, aunque es frecuente que aparezca cansancio, malestar u hormigueo, dificultad de movimientos y reducción de la cantidad de orina emitida (es por ello que en muchos casos el tratamiento asociado provoca un aumento espectacular de las ganas de orinar).

Causas

Lo que provoca la hinchazón es un desequilibrio en el líquido intersticial. Este líquido es el que baña el espacio entre las células de nuestro cuerpo y permite que las células reciban nutrientes a la vez que eliminan desechos. Este líquido entra y sale de nuestras células de manera constante, manteniendo un equilibrio entre la cantidad de líquido dentro y fuera de las células. En algunas ocasiones pueden producirse desequilibrios que provocan una acumulación de líquido intersticial en los tejidos blancos, produciendo el edema.

Los edemas pueden llegar a agruparse y clasificarse en función de diversos criterios. Los más habituales se refieren al nivel de generalización del edema y a la localización de su origen o etiología.

Tipos de edema según el nivel de generalización

Una de las formas de clasificar los edemas es según si la retención de líquido es generalizada por todo el organismo o bien localizada en una área concreta. En este aspecto se pueden considerar la existencia de dos tipologías básicas.

1. Edemas localizados o locales

Se trata del tipo de edema más habitual y más fácil de ver. En ellos la presencia de líquido se localiza en determinados puntos del organismo, los cuales suelen estar afectados por algún tipo de problema venoso o linfático, como por ejemplo un trombo.

Algunos de los subtipos de edema local más frecuente son los siguientes.

1.1. Edema periférico

Se trata del tipo de edema que se localiza en las extremidades. Pueden tener diferentes causas, como por ejemplo problemas circulatorios.

1.2. Edema cerebral

Un edema en el cerebro puede ser muy peligroso, debido a que puede provocar el ahogamiento o la compresión del tejido neuronal. Los efectos pueden variar en gran medida, pero no es extraña la presencia de mareo, cefalea, problemas de memoria y concentración y náuseas, pudiendo llegar a provocar la muerte en algunos casos.

1.3. Edema pulmonar

Un edema peligroso a la par que relativamente frecuente, estos tipos de edema encharcan los pulmones de quienes los padecen y suele provocar síntomas como debilidad, fatiga o sensaciones de ahogo. A menudo aparece como respuesta a problemas de irrigación sanguínea.

1.4. Edema macular

Producido en el ojo o a su alrededor, puede suponer una afectación más o menos severa según donde aparezca y si provoca presión en el globo ocular.

1.5. Angioedema

Edema producido en las mucosas y en la piel. Suele ser producida por reacciones alérgicas.

2. Edemas generalizados

Este tipo de edema es más extraño de ver y suele tener una causa que afecta al conjunto del organismo. La hinchazón se presenta de manera generalizada. Dentro de este grupo podemos encontrar diferentes subtipos, los cuales nos indican de donde procede la causa de la hinchazón.

2.1. Edema cardíaco

Este tipo de edema es el que se produce en el corazón, y que presenta una elevada peligrosidad si no es tratado pues puede provocar el deceso. Es habitual que disminuya el volumen de sangre, suba la presión venosa y se presentan problemas con la frecuencia cardíaca, como taquicardias o bradicardias.

2.2. Edema carencial

Este tipo de edema es el producido por la ausencia de nutrientes debido a la desnutrición, mal metabolismo o por le emisión o expulsión excesiva de componentes del organismo. Por ejemplo, por una anemia o por la emisión en la orina de un exceso de minerales

2.3. Edema renal

Causado por dificultades en el filtrado de la sangre y la expulsión de la orina. Es frecuente que produzca en el conocido como síndrome nefrítico agudo, en el que a además suele aparecer una orina oscura debido a la presencia de sangre en ella.

2.4. Edema cirrótico

Este tipo de edema se debe principalmente a problemas derivados del hígado. La hinchazón y acumulación se dan en el peritoneo. En ocasiones se acompaña de ictericia.

2.5. Edema idiopático

Este edema se vincula a presencia de problemas hormonales.

Tipos de edema según su procedencia

Además de por su nivel de generalización en el organismo, también pueden observarse otras tipologías de edemas, como por ejemplo si la afectación es producida por alteraciones linfáticas o por la presencia de alteraciones vasculares o de la presión o composición sanguínea.

3. Edemas linfáticos

Se consideran como tales aquellos tipos de edemas producidos por causas y alteraciones vinculadas al sistema linfático. Dentro de ellos se pueden encontrar los primarios, en los cuales existen malformaciones de nacimiento en el sistema linfático y que suelen afectar a las extremidades, o secundarios en aquellos casos en los que se produce un daño adquirido en ellos. 

Estos últimos pueden ser efecto de cirugías como las propias para reseccionar tumores en el sistema linfático, o en casos de quemaduras, golpes o infecciones que provoquen la destrucción o hipofuncionamiento de un vaso.

4. Edemas dinámicos

Este grupo de edemas incluyen aquellos edemas en que el sistema linfático no presenta alteraciones pero en el que se percibe un exceso de líquido causados por sistemas o situaciones en las que no participa directamente el sistema límbico.

Entre ellos destacan los edemas venosos derivados de trombos o problemas en los vasos sanguíneos, los producidos por golpes que generan inflamaciones, los medicamentosos, los gestacionales en los que puede darse una hinchazón en la madre debido a varices y hormonas durante el embarazo, el postparto, el producido por cirugías (en los que no se altera el propio sistema linfático), los carenciales o algunos de los generales.

Referencias bibliográficas:

  • Cecil, R. (2015). Cecil medicine (24rd ed.). Philadelphia, Philadelphia: Saunders Elsevier.
  • Kasper, D. (2015). Harrison’s principles of internal medicine (19th ed.). New York, New York: McGraw-Hill, Medical Pub. Division.
  • Renkin, E.M. (1994) Cellular aspects of transvascular exchange: a 40-year perspective. Microcirculation 1(3):157–67.