El síndrome de Zellweger, la adrenoleucodistrofia neonatal, la enfermedad de Refsum infantil y la acidemia hiperpipecólica forman parte de los trastornos del espectro de Zellweger. Este conjunto de enfermedades afectan en distintos grados a la biogénesis del orgánulo celular denominado “peroxisoma”, pudiendo provocar la muerte prematura.

En este artículo describiremos las causas y los síntomas principales del síndrome de Zellweger, la variante más grave de los trastornos de la biogénesis del peroxisoma. En el resto de alteraciones de este grupo los signos son similares pero tienen una intensidad menor.

¿Qué es el síndrome de Zellweger?

El síndrome de Zellweger es una enfermedad que afecta a funciones como el tono muscular o la percepción visual y auditiva, así como a los tejidos de los huesos o de órganos como el corazón y el hígado. Su origen ha sido relacionado con la presencia de mutaciones en determinados genes que se transmiten por herencia autosómica recesiva.

Los niños diagnosticados con el síndrome de Zellweger tienden a morir antes de finalizar el primer año de vida. Muchos de ellos fallecen antes de los 6 meses como consecuencia de alteraciones en el hígado o en los sistemas respiratorio y gastrointestinal. No obstante, las personas con variantes leves pueden vivir hasta la edad adulta.

En la actualidad no se conoce un tratamiento que resuelva las alteraciones profundas que causan el síndrome de Zellweger, por lo que el manejo de esta enfermedad es de carácter sintomático.

Los trastornos del espectro de Zellweger

En la actualidad se sabe que el síndrome de Zellweger forma parte de un conjunto de enfermedades que tienen la misma causa genética: los trastornos de la biogénesis del peroxisoma (orgánulos que juegan un papel en el funcionamiento de las enzimas), también conocidos como “trastornos del espectro de Zellweger”.

El síndrome de Zellweger clásico es la variante más grave de los trastornos de la biogénesis del peroxisoma, mientras que los casos de severidad intermedia son denominados “adrenoleucodistrofia neonatal” y los más leves como “enfermedad de Refsum infantil”. La acidemia hiperpipecólica también es una forma de baja intensidad de esta alteración.

Anteriormente se creía que estas alteraciones eran independientes unas de otras. El síndrome de Zellweger fue el primero en ser descrito, en el año 1964; la identificación del resto de trastornos del espectro se produjo en las décadas siguientes.

Síntomas y signos principales

En el síndrome de Zellweger la alteración en la biogénesis del peroxisoma hace que se produzcan déficits neurológicos que causan una amplia variedad de síntomas en distintos sistemas y funciones corporales. En este sentido, los signos del trastorno se relacionan con el desarrollo del cerebro, y particularmente con la migración y el posicionamiento neuronales.

Entre los síntomas y los signos más frecuentes y característicos del síndrome de Zellweger encontramos los siguientes:

  • Disminución del tono muscular (hipotonía)
  • Crisis convulsivas
  • Pérdida de las capacidades sensoriales auditivas
  • Alteraciones del sistema ocular y de la vista (nistagmo, cataratas, glaucoma)
  • Dificultades para ingerir alimentos
  • Afectación del desarrollo físico normal
  • Presencia de rasgos faciales característicos (cara aplanada, frente alta, nariz ancha…)
  • Presencia de otras alteraciones morfológicas (microcefalia o macrocefalia, pliegues en el cuello…)
  • Anormalidades en la estructura de los huesos, en especial condrodisplasia punctata (calcificación del cartílago)
  • Aumento del riesgo de desarrollar trastornos en el corazón, el hígado y los riñones
  • Alteraciones respiratorias como apnea
  • Aparición de quistes en el hígado y en los riñones
  • Aumento del tamaño del hígado (hepatomegalia)
  • Detección de anormalidades en el registro encefalográfico (EEG)
  • Alteración general del funcionamiento del sistema nervioso
  • Hipomielinización de las fibras axonales del sistema nervioso central

Causas de esta enfermedad

El síndrome de Zellweger ha sido relacionado con la presencia de mutaciones en al menos 12 genes; aunque puede haber alteraciones en más de uno de ellos, es suficiente con que haya un gen alterado para que aparezcan los síntomas que hemos descrito en el apartado anterior. En aproximadamente el 70% de los casos la mutación se localiza en el gen PEX1.

La enfermedad se transmite a través de un mecanismo de herencia autosómico recesivo. Esto significa que una persona tiene que heredar una copia mutada del gen de cada uno de sus padres para presentar los síntomas típicos del síndrome de Zellweger; cuando ambos padres portan el gen mutante existe un 25% de riesgo de desarrollar la enfermedad.

Estos genes se relacionan con la síntesis y el funcionamiento del peroxisoma, estructuras habituales en las células de órganos como el hígado que son fundamentales para la metabolización de ácidos grasos, para la eliminación de residuos y para el desarrollo del cerebro en general. Las mutaciones alteran la expresión genética del peroxisoma.

Tratamiento y manejo

A día de hoy todavía no se conoce ningún tratamiento eficaz para el síndrome de Zellweger, a pesar de la mejora en la comprensión de las alteraciones genéticas, moleculares y bioquímicas que se asocian a la enfermedad. Es por esto que las terapias que se aplican en estos casos son básicamente sintomáticas y se adaptan a los signos de cada caso concreto.

Los problemas para ingerir alimentos adecuadamente son un signo con una relevancia especial por el riesgo de desnutrición que supone. En estos casos puede ser necesario aplicar una sonda de alimentación para minimizar interferencias en el desarrollo del pequeño.

El tratamiento del síndrome de Zellweger se lleva a cabo a través de equipos multidisciplinares que pueden incluir a profesionales de la pediatría, de la neurología, de la ortopedia, de la oftalmología, de la audiología y de la cirugía, entre otras ramas de la ciencia médica.