Que un gran número de diferentes plantas poseen propiedades medicinales es un hecho conocido desde la antigüedad. Cortar la fiebre, calmar ansiedad o ayudar a cicatrizar heridas son algunas de las propiedades que se les atribuían. La ciencia ha demostrado muchos de estos conocimientos y ha extraído diversos componentes activos de ellas.

Ahora bien, a través de la historia han surgido muchas maneras de tratar dolencias vinculadas al consumo o uso de determinados productos vegetales, y algunos han sido científicamente probados mientras que otros son considerados tratamientos alternativos o homeopatía. En este sentido, uno de los tratamientos basados en plantas que se han elaborado a lo largo de la historia son las conocidas como flores de Bach.

Las flores de Bach: ¿qué son?

Las flores de Bach son un conjunto de preparados de origen vegetal que se idearon como terapia por el doctor Edward Bach

Esta propuesta de tratamiento se basa en la ingestión o aplicación sobre la piel de dichos preparados con el fin de ayudar a tratar aspectos emocionales, de modo que son ofrecidas para ayudar a recuperar el equilibrio emocional e incluso estimular el sistema inmune y la capacidad de regeneración.

El proyecto de Edward Bach

Concretamente, el doctor Bach desarrolló mediante diferentes ensayos un total de 38 remedios o preparados a partir de la combinación de diferentes plantas, en base a lo que llamó "características vibracionales". 

El tratamiento con flores de Bach surge de la idea de que la enfermedad nace de la existencia de conflictos psicológicos entre la personalidad y el alma, produciendo un bloqueo o desequilibrio de la "energía interna" de la persona a nivel emocional. Así cuerpo mente y espíritu se encontrarían relacionadas y se influyen mutuamente. El efecto curativo que ofrecía Bach se explicaría por la transmisión de la energía de las plantas a la persona (sin que se considera que tengan ver en ello aspectos bioquímicos).

Las plantas con las cuales se elaboran los preparados de las flores de Bach emiten según esta filosofía una serie de vibraciones que podrían alterar la energía interna de la persona y ayudarla a alcanzar un estado armónico, transmitiéndose la energía de las plantas al preparado.

Su popularidad como tratamiento alternativo

El uso de los flores de Bach se ha popularizado en algunos ambientes New Age como método de terapia natural alternativa. 

Muchas personas se administran y elaboran los preparados ellas mismas, si bien existe la figura del terapeuta floral que se ofrece para determinar el tipo de preparado y las dosis a aplicar según la persona y el tipo de problema existente.

Los preparados y su elaboración

Como hemos visto, las flores de Bach constan de un total de 38 preparados, los cuales se elaboran con el uso de plantas, agua de manantial y en ocasiones algo de alcohol como conservante (también se pueden usar otras sustancias como conservante en el caso que se aplique en menores).

Existen dos métodos de elaboración básicos: la ebullición durante treinta minutos en agua de manantial para posteriormente filtrar el extracto y luego añadirle brandy, glicerina o vinagre en la misma cantidad y la solarización, en que se deja las plantas en un bol con agua durante varias horas al sol para posteriormente también filtrarlo y añadirle algunos de los conservantes antes mencionados (brandy o vinagre de manzana).

38 preparados

Estos son algunos de 38 preparados que elaboró Bach son su método, junto a una leve descripción de para qué se usan.

  • Agrimonia: para el bloqueo emocional y la angustia.
  • Álamo temblón: miedo y fobia.
  • Haya: Arrogancia e intolerancia.
  • Centáurea: para aquellos con cierta dependencia emocional, con una voluntad maleable y que no saben decir que no.
  • Ceratostigma: histrionismo. Búsqueda de aprobación. Indecisión
  • Cerasífera: desesperación y miedo a perder el control y enloquecer.
  • Brote de castaño: reincidencia y no aprendizaje de errores.
  • Achicoria: manipulación y sobreprotección. Posesividad.
  • Clemátide: descentración y distraibilidad.
  • Manzano silvestre: baja autoestima y sensación de impureza
  • Genciana de campo: pesimismo, bajo umbral de frustración. Depresión.
  • Aulaga: desesperación, apatía y anhedonia.
  • Acebo: necesidad de amor. Envidia, rencor, celos y desconfianza.
  • Alerce: miedo al fracaso y sentimientos de inferioridad.
  • Mímulo: timidez y miedo a lo desconocido.
  • Pino: culpa y sensación de no merecerse lo que se tiene.
  • Castaño rojo: miedo y ansiedad excesivos por los seres queridos.
  • Heliantemo: pánico, angustia y pesadillas.

Eficacia de las flores de Bach según la ciencia

A nivel científico el tratamiento con flores de Bach es considerado una práctica homeopática sin efectividad demostrada, no siendo reconocida como terapia por el sistema sanitario salvo en algunos países. 

Los experimentos realizados con el propósito de contrastar la posible eficacia de este tipo de terapia parecen indicar que no se encuentran diferencias significativas entre este tipo de tratamiento y el placebo. De este modo, las flores de Bach no cuentan con el respaldo de la comunidad científica.

Además de los resultados se han criticado elementos relativos a las ideas de Edward Bach, como el hecho de que se base en el concepto de la capacidad vibracional de las diferentes elaboraciones, por ser una concepción mística e independiente de la contrastación empírica requerida por el método científico.