Michael Ancher

Los cortes, los golpes y las roturas de tejidos no son las únicas causas de síntomas y enfermedades que se conocen. Los trastornos psicosomáticos o somatomorfos, por ejemplo, son formas de expresión de alteraciones que son de naturaleza psicológica, ya sea consciente o inconsciente.

Es por eso que, en algunos casos, aparecen trastornos y cuadros de enfermedad causados por la mente. Esto significa que hay ciertos síntomas y señales de malestar que no aparecen a causa de relacionados con elementos del entorno que entran en nuestro organismo y nos hacen daño (golpes, cortes, contagios, etc.) ni con enfermedades de origen puramente genético.

Síntomas y trastornos causados por la mente

Hace ya siglos que se ha venido hipotetizado acerca de la existencia de síntomas y enfermedades causadas por la mente, aunque las explicaciones que se han dado han diferido. Por ejemplo, para Jean-Martin Charcot, mentor de Sigmund Freud, en estos casos había una alteración orgánica produciendo estos cambios, mientras que para Freud, en algunos casos, eran las propias emociones causadas por la represión de ideas y creencias lo que producía la enfermedad (así explicaba, por ejemplo, los casos de histeria o trastorno de conversión).

En cualquier caso, cuando hablamos de enfermedades producidas por la mente no nos referimos a que nuestro cuerpo funcione bien pero la mente no lo haga, porque eso sería caer en el dualismo, una filosofía no científica.

La mente es producto de la actividad del organismo, no es algo separado de este, y por lo tanto las alteraciones con un origen psicológico son un tipo específico de trastorno que, como todos los demás, tiene una causa orgánica y no "espiritual". Concretamente, lo que las origina está en el cerebro, aunque no se sepa exactamente cuáles son las partes del encéfalo implicadas.

Alteraciones físicas de origen psicológico

Pero... ¿cuáles son estas enfermedades producidas por alteraciones psicológicas? Estas son algunas de ellas.

1. Migraña

La migraña, que es un tipo de dolor de cabeza muy intenso y recurrente, puede estar causado por el estrés y los cambios que este produce en la distribución de la sangre por el cerebro.

Sin embargo, aunque la migraña pueda tener un origen psicológico, eso no significa que esta enfermedad pueda ser curada pensando de un modo determinado o exponiéndose más a cierta clase de emociones. Psicológicamente, solo se puede intervenir para adaptarse mejor a sus síntomas.

2. Trastornos gastrointestinales

Los intestinos conforman una de las partes del cuerpo más sensibles a los cambios hormonales. Es por eso que alteraciones bruscas en la cantidad en la que son segregadas algunas de estas sustancias por orden del cerebro pueden hacer que el intestino empiece a funcionar de formas extrañas que generan malestar.

3. Síndrome de la vejiga tímida

Algunas personas son incapaces de orinar si se sienten observadas. Este hecho puede llevarlas a pensar que tienen algún tipo de problema en su vejiga o sistema renal, pero en realidad la causa de este trastorno es puramente psicológica. En concreto, se debe a un tipo de fobia social.

4. Trastorno por dolor

En los casos de trastorno por dolor, la persona se queja de un dolor intenso que localiza en una zona concreta de su cuerpo sin que esta tenga lesiones ni presente problemas en su manera de funcionar.

Se cree que este trastorno es de causas psicológicas y tiene que ver con la sugestión (la propensión a creer firmemente en una idea hasta convertirla en algo real) y los problemas de ansiedad asociados a esta.

5. Infarto

Los infartos son enfermedades vasculares muy vinculadas a los hábitos poco saludables relacionados con el ejercicio y la dieta en general. Sin embargo, los niveles de estrés también tienen un papel muy importante en las posibilidades de sufrir uno. A fin de cuentas, si la ansiedad empieza a formar parte de nuestra vida de manera constante, el sistema circulatorio se resiente porque trata de mantener muchas partes del cuerpo en un máximo estado de activación.

Este estado de activación, cuando es muy intenso o se cronifica, fuerza las paredes de los vasos sanguíneos y del corazón, haciendo que aparezcan pequeñas roturas o que se estiren y se estrechen. A su vez, esto hace que las posibilidades de sufrir un problema vascular aumenten, y las consecuencias que esto puede tener son muy graves: incluso aunque no se produzca la muerte, pueden quedar secuelas que den pasos a otras enfermedades.

6. Alopecia por estrés

En muchos casos, la alopecia es consecuencia de la herencia genética, pero en otros puede ser debida a periodos puntuales en los que el estrés es muy alto. En estos casos, parte del pelo se va cayendo de forma homogénea y rápidamente durante unos cuantos días. Una vez pasada la época en la que se ha sufrido ese pico de ansiedad, e cabello vuelve a crecer de forma normal, aunque a veces puede tardar varios meses.

El origen psicosomático de esta alteración tiene que ver con la secreción de hormonas y con el riego sanguíneo que llega al cuero cabelludo. Cuando nos estresamos, las hormonas del estrés hacen que el cuerpo empiece a priorizar ciertos aspectos y desatienda otros para hacer que el organismo nunca deje de estar en un cierto equilibrio.

7. Tos psicógena

Algunas personas tienen ataques de tos tan intensos y tan frecuentes que su calidad de vida se ve afectada. Normalmente este problema tiene una causa clara en alguna alteración del sistema respiratorio, pero en otros casos no es posible determinar un origen que no se fundamente, básicamente, en el estrés y la sugestión. En estos casos, la tos actúa como una especie de tic recurrente.

Esta clase de tics son típicos en alteraciones producidas por la ansiedad, ya que son una manera de liberar esa energía que nos desborda al pensar en lo que produce estrés.

8. Prurito psicógeno

Las personas que experimentan este trastorno causada por la mente notan cómo les pica una zona del cuerpo, lo cual les lleva a rascarse de forma descontrolada. Además, este picor no tiene causas biológicas atribuibles a la zona afectada, que está sana. La sugestión tiene un papel muy importante en este trastorno somatomorfo.

9. Acné

El acné se fundamenta básicamente en los ciclos de producción hormonal, y esto es algo que depende casi totalmente de lo que ocurre en nuestro cerebro. Es por eso que los acontecimientos estresantes son capaces de producir o empeorar significativamente casos de acné, muy típicos en la adolescencia y juventud.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los estados mentales no son el único factor que favorece la aparición del acné. La genética, y en particular el tipo de piel, también tienen un papel relevante en esto.