El ictus embólico, también conocido como embolia cerebral, es una de las grandes complicaciones de salud que se pueden llegar a producirse afectando al funcionamiento del encéfalo. Se trata de un tipo de accidente cerebrovascular que puede producir daño cerebral permanente, inducir un coma o, directamente, producir la muerte.

A continuación veremos cómo se produce la embolia cerebral y qué tipo de daños y de trastornos puede producir.

¿Qué es una embolia cerebral?

Una embolia cerebral es un tipo de infarto, es decir, una enfermedad vascular en la que se interrumpe el flujo de sangre (en este caso, sangre que recorre los vasos del encéfalo), comprometiendo seriamente la supervivencia de regiones del organismo irrigadas por ese conducto y sus ramificaciones a causa de la falta inmediata de oxígeno. De este modo, se produce una situación de asfixia que afecta a una zona infartada, o isquémica.

Concretamente, lo que distingue la embolia cerebral de otras clases de infartos cerebrales es el modo en el que se produce el cese de flujo sanguíneo por la zona afectada. En esta enfermedad, un cuerpo obstruye el vaso sanguíneo durante un tiempo o de forma permanente hasta que no sea eliminado mediante cirugía.

La diferencia entre un trombo y un émbolo

El elemento obstructor que produce la embolia cerebral acostumbra a ser un coágulo que se produce a causa de un estrechamiento de un tramo del vaso sanguíneo. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en los accidentes isquémicos este cuerpo obstructor puede ser de dos tipos: o un trombo o un émbolo.

Si se trata de un trombo, este coágulo no habrá abandonado en ningún momento la pared del vaso sanguíneo, y habrá ido creciendo de tamaño ahí. En cambio, el émbolo no tiene una posición fija en el sistema circulatorio, y va recorriendo los vasos sanguíneos hasta quedar “encajado” en un lugar y producir la trombosis.

Así pues, mientras que el trombo afecta a la parte del cuerpo en la que se desarrolla, el émbolo puede llegar de una zona distante del organismo y producir problemas en casi cualquier lugar.

Por lo que respecta a la embolia cerebral, se encuentra dentro de las isquemias conocidas como accidentes embólicos, mientras que los infartos producidos por trombos son accidentes trombóticos.

¿Por qué se produce el daño en el cerebro?

Hay que tener en cuenta que el cerebro es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano, pero también uno de los más delicados y exigentes energéticamente.

A diferencia de otras estructuras del organismo, necesita un flujo sanguíneo constante para seguir funcionando; concretamente, cada 100 gramos de materia encefálica necesita recibir cada minuto unos 50 ml. de sangre debidamente oxigenada. 

Si esta cantidad cae hasta estar por debajo de los 30 ml., puede generarse una zona infartada a causa de falta de glucosa y de oxígeno. En el caso de la embolia cerebral, la zona infartada o isquémica es tejido celular muerto compuesto básicamente por neuronasglía.

Síntomas

Los principales síntomas a largo plazo producidos por este tipo de accidente isquémico pueden llegar a ser muy variados, ya que son muchas las funciones que dependen del buen funcionamiento del encéfalo. Sin embargo, los síntomas a corto plazo son más fáciles de reconocer; son los siguientes, si bien la presencia de uno solo no significa que la causa sea esta, y no tienen por qué darse todos a la vez:

  • Fuerte dolor de cabeza que aparece de forma repentina.
  • Aparición súbita de una sensación de fatiga y cansancio que resultan difíciles de explicar.
  • Parálisis y/o entumecimiento de una o varias partes del cuerpos, usualmente alineadas a un solo lado, o a izquierda o a derecha. Por ejemplo, parálisis en una mitad de la cara.
  • Pérdida de visión en cuestión de segundos, o bien visión doble.
  • Aparición de una intensa sensación de hormigueo en ciertas zonas del cuerpo.
  • Repentina confusión y desorientación: cuesta ser conscientes del momento y el lugar en el que la persona se encuentra.

Principales tipos de embolia cerebral

Más allá de la clasificación de eventos isquémicos diferenciando entre accidentes trombóticos y embólicos, estos últimos también presentan diferentes sub-categorías que permiten conocer mejor las características de cada caso. 

Fundamentalmente, estas categorías dependen de las características del émbolo que produce la situación de riesgo. Así, los principales tipos de embolia cerebral son los siguientes.

1. Émbolo aéreo

En estos casos, el émbolo es una burbuja de aire que actúa impidiendo el paso de la sangre.

2. Émbolo tisular

En este tipo de embolia, el cuerpo obstructor es parte de un tumor o grupos de células cancerosas.

3. Émbolo graso

El émbolo está hecho de material graso que se ha ido acumulando formando una placa en el vaso sanguíneo, y que ha ido viajando por la circulación después de desprenderse de su posición original.

4. Émbolo cardíaco

En este tipo de embolia cerebral, el émbolo es un coágulo de sangre que ha adquirido una consistencia espesa y pastosa.

Trastornos y secuelas asociadas

Entre las secuelas más habituales de la embolia cerebral se encuentran las siguientes:

Trastornos de la regulación de las emociones

Las personas que han sufrido una embolia cerebral pueden tener mayores dificultades a la hora de reprimir impulsos, regular respuestas emocionales complejas o expresar el modo en el que se sienten.

Trastornos del lenguaje

El lenguaje utiliza redes de neuronas repartidas por varias partes del cerebro, por lo que es fácil que un accidente isquémico afecte a las funciones biológicas que lo mantienen. Por ejemplo, la aparición de afasias es relativamente habitual.

Parálisis

La embolia cerebral puede hacer que partes del cuerpo queden “desconectadas” del cerebro, lo cual hace que las fibras musculares que las mueven no se activen por medio de las neuronas motoras que llegan hasta ellas.

Apraxias

Las apraxias son trastornos basados en la dificultad para coordinar movimientos voluntarios.

Problemas de memoria y amnesias

Las amnesias, tanto retrógradas como anterógradas, no son rara. También puede ocurrir que disminuya la memoria procedimental, vinculada a la inteligencia de la persona.