El síndrome de Noonan, el síndrome de X frágil, la Corea de Huntington, algunos problemas cardiovasculares...Todos ellos son enfermedades de origen genético que suponen alteraciones severas en la vida de quienes las sufren. Desgraciadamente, hasta ahora no se ha podido encontrar un remedio para estos males. 

Pero en los casos en que los genes responsables están perfectamente localizados, sí que es posible que en un futuro cercano podamos prevenir y corregir la posibilidad de que algunos de estos trastornos se transmitan. Eso parecen reflejar los últimos experimentos llevados a cabo, en la que se ha producido la corrección de trastornos genéticos mediante la edición genética.

La edición genética como método de corrección de trastornos genéticos

La edición genética es una técnica o metodología a través de la cual es posible modificar el genoma de un organismo, seccionando fragmentos concretos del ADN y colocando versiones modificadas en su lugar. La modificación genética no es algo nuevo. De hecho, llevamos tiempo consumiendo alimentos transgénicos o estudiando diversos trastornos y medicamentos con animales modificados genéticamente.

Sin embargo, aunque empezó a partir de los años setenta la edición genética ha sido hasta hace pocos años poco precisa y efectiva. En los noventa se consiguió dirigir la actuación hacia un gen concreto, pero la metodología resultaba cara y llevaba una gran cantidad de tiempo.

Hace alrededor de cinco años se halló una metodología con un nivel de precisión superior al de la mayor parte de los métodos empleados hasta ahora. Basado en el mecanismo de defensa con el que diversas bacterias combaten invasiones por parte de virus, nació el sistema CRISPR-Cas, en el cual una enzima concreta denominada Cas9 corta el ADN, mientras que se emplea un ARN que provoca que el ADN se regenere de la forma deseada.

Se introducen ambos componentes asociados, de manera tal que el ARN guía a la enzima a la zona mutada para que la corte. Posteriormente se introduce una molécula molde de ADN que la célula en cuestión copiará al reconstruirse, incorporando la variación pretendida al genoma. Esta técnica permite una gran cantidad de aplicaciones incluso a nivel médico, pero puede provocar que aparezca mosaicismo y que se provoquen otras alteraciones genéticas no pretendidas. Es por ello que se requiere de una mayor cantidad de investigación de cara a no provocar efectos perjudiciales o indeseados.

Un motivo para la esperanza: corrigiendo la miocardiopatía hipertrófica

La miocardiopatía hipertrófica es una grave enfermedad con una fuerte influencia genética y en la que se identifican determinadas mutaciones en el gen MYBPC3 que la facilitan. En ella, las paredes del músculo cardíaco presentan un grosor excesivo, de manera que la hipertrofia del músculo (generalmente del ventrículo izquierdo) dificulta la emisión y recepción de sangre. 

Los síntomas pueden variar enormemente o incluso no presentarse de forma evidente, pero es frecuente la ocurrencia de arritmias, fatiga o incluso la muerte sin que se presenten síntomas previos. De hecho se trata de una de las causas de muerte súbita más frecuente en jóvenes de hasta treinta y cinco años de edad, especialmente en el caso de deportistas.

Se trata de una condición hereditaria y, aunque no tiene porqué reducir la esperanza de vida en la mayoría de los casos, debe controlarse a lo largo de la vida. Sin embargo, recientemente han sido publicados en la revista Nature los resultados de un estudio en el que, mediante el uso de la edición genética, se ha conseguido eliminar en un 72% de los casos (42 de los 58 embriones utilizados) la mutación asociada a la aparición de esta enfermedad.

Se ha utilizada la tecnología denominada CRISPR/Cas9 para tal propósito, cortando las zonas del gen mutadas y reconstruyéndolas a partir de una versión sin dicha mutación. Este experimento supone un hito de tremenda importancia, dado que se elimina la mutación asociada a la enfermedad y no solo en el embrión sobre el que se trabaja, sino que también impide que se transmita a las siguientes generaciones. 

Si bien ensayos semejantes se habían llevado a cabo anteriormente, es la primera vez que se logra el objetivo pretendido sin provocar otras mutaciones indeseadas. Eso sí este experimento se llevó a cabo en el mismo momento de la fecundación, introduciendo el Cas9 casi al mismo tiempo que el esperma en el óvulo, con lo que sería únicamente aplicable en los casos de fecundación in vitro.

Queda camino por recorrer

Si bien aún es temprano y deben realizarse múltiples réplicas e investigaciones a partir de estos experimentos, gracias a ello podría lograrse en un futuro corregir una gran cantidad de trastornos e impedir su transmisión genética.

Eso sí, es necesaria una mayor investigación al respecto. Debemos tener en cuenta que puede provocarse mosaicismo (en el que se hibridan en la reparación partes del gen mutado y partes del gen que se pretende acabar obteniendo) o generación de otras alteraciones no pretendidas. No es un método completamente verificado, pero da lugar a la esperanza.

Referencias bibliográficas:

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  • McMahon, M.A.; Rahdar, M. & Porteus, M. (2012). Edición de genes: una nueva herramienta para la biología molecular. Investigación y Ciencia, 427.