El Sistema Nervioso Central, en el cual queda incluido el encéfalo, es un componente indispensable de nuestra anatomía.

Sin él no podríamos sobrevivir, pero tampoco podríamos pensar, sentir, tomar decisiones o ser conscientes de lo que nos ocurre; todas las características que nos hacen humanos existen porque tenemos un cerebro que funciona como debería.

Sin embargo, hay muchas enfermedades que pueden poner en jaque su funcionamiento y, por lo tanto, nuestra supervivencia. El aneurisma cerebral es uno de ellos.

¿Qué es un aneurisma cerebral?

Una aneurisma cerebral es una enfermedad cerebrovascular en la que se da una dilatación de una parte de un vaso sanguíneo del cerebro, que se va hinchando con el paso del tiempo. 

Este abombamiento de ese segmento del vaso sanguíneo se debe a un debilitamiento de la pared de este, lo cual hace que la presión de la sangre vaya tensándola aún más, aumentando así el riesgo de que el vaso se rompa y una parte del cerebro quede inundado en sangre.

Pronóstico: ¿qué ocurre cuando el aneurisma se rompe?

La ruptura de un aneurisma cerebral casi siempre es un suceso muy grave para la salud de la persona, ya que por un lado la fuga de sangre va afectando el funcionamiento de las partes del cerebro haciendo que no puedan trabajar bien y matando células nerviosas, y por el otro produce un déficit de riego sanguíneo en otras, haciendo que vayan muriendo.

Más allá de estas generalidades, el pronóstico de un aneurisma cerebral roto es muy variable, dependiendo básicamente de su tamaño, la zona cerebral afectada, el estado de salud general de la persona y el tiempo que ha pasado entre la ruptura del vaso y los inicios de la atención médica. En general, un promedio del 40% de las personas no sobreviven a las 24 horas que siguen a la ruptura del aneurisma cerebral, y es frecuente que en los casos de recuperación quede algún tipo de secuelas. Es por eso que es necesaria la atención médica urgente ante la aparición de los primeros síntomas.

Tipos de aneurismas cerebrales

Los aneurismas que afectan al cerebro pueden ser clasificados según varios criterios. Estos son algunos de ellos.

Tipos de aneurismas por tamaños

  • Muy pequeños: de 3 mm. o menos
  • Pequeños: de más de 3 mm. y menos de 11 mm.
  • Grandes: de 11 a 25 mm.
  • Gigantes: de más de 25 mm.

Tipos de aneurismas según su forma

  • Aneurismas saculares: abultamientos de forma abombada en la pared del vaso.
  • Aneurismas disecantes: la capa interna de la pared del vaso se rompe creando una bifurcación que separa la ruta normal del vaso y otra que corre paralela a esta por el otro lado de la pared interna.
  • Aneurismas fusiformes: en este tipo de aneurisma no hay una zona concreta y muy bien delimitada en la que la pared del vaso se infle, sino que la pared del vaso se expande en todas direcciones a lo largo de un segmento relativamente largo de este.

Causas y factores de riesgo

Los aneurismas cerebrales pueden ser producto de alteraciones de raíz genética o por enfermedades adquiridas. Los factores de riesgo relacionados con los hábitos de vida poco saludables son el alcoholismo, la ingesta excesiva de alimentos con altos niveles de grasas y azúcares, el abuso del tabaco, el consumo de cocaína, y el uso de ciertos anticonceptivos y anticoagulantes.

La hipertensión, la obesidad y, especialmente, la ateroesclerosis, también son factores de riesgo ante la posible aparición de aneurismas cerebrales, la que están asociados con el debilitamiento de las paredes de los vasos sanguíneos.

Síntomas del aneurisma cerebral

Cuando son pequeños, los aneurismas cerebrales tienden a no producir síntomas hasta que se rompen, aunque los más grandes pueden alterar ciertas funciones mentales y conductuales antes de que esto ocurra, al presionar a las zonas adyacentes a medida que se van expandiendo.

Síntomas antes de la ruptura

Entre los síntomas más frecuentes de los aneurismas que no se han roto se encuentran los mareos, las alteraciones de la percepción, la pérdida de la visión y del equilibrio y, en general, un debilitamiento de algunas funciones psicológicas. 

Sin embargo, estos síntomas pueden ser confundidos con los efectos de la falta de sueño o de la fatiga y el estrés producidos por una jornada laboral demasiado intensa, de modo que en muchas ocasiones pasan desapercibidos hasta que el vaso sanguíneo se rompe y se produce la hemorragia.

Síntomas inmediatamente después de la ruptura

La persona a la que se le haya roto un aneurisma cerebral experimentará síntomas de manera inmediata, sintiéndose mucho más débil de manera súbita y, en algunos casos, sufriendo graves alteraciones de la consciencia que pueden ser acompañadas por una entrada en un estado de coma o la muerte súbita. Normalmente, si no se pierde la consciencia, las señales más comunes de que se ha producido un aneurisma es el cansancio, un fuerte mareo, la vista borrosa y la dificultad para centrar la atención en algo.

También es común experimentar problemas de habla (afasias) alteraciones de la percepción y la entrada en un estado de confusión. Sin embargo, como hemos visto, estos síntomas dependen de muchos factores, igual que el pronóstico.

Tratamiento

El tratamiento de los aneurismas cerebrales siempre corre a cargo de un equipo médico que interviene directamente sobre la zona alterada, de modo que depende en buena parte de la zona del encéfalo o de las meninges que se haya visto afectada.

En todo caso, a la hora de cortar la hemorragia las técnicas más utilizadas son el clipaje de la zona debilitada de la pared del vaso sanguíneo, haciendo que deje de estar expuesta a la presión sanguínea, y el uso de diversas técnicas para redirigir la fuga de sangre al torrente sanguíneo.