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Es fácil reconocer que el fenómeno que da título a este texto está en boga. Estos días no hablamos sobre cualquier tipo de bilingüismo, claro. 

Desde las pequeñas tribus prehistóricas que, precisamente por su pequeño tamaño, necesitaban entenderse con los vecinos para negociar, hasta por ejemplo la koiné de la antigua Grecia, la capacidad para hablar varios idiomas ha estado siempre presente y ha sido una característica irrenunciable de las sociedades más primitivas.

¿Qué es el bilingüismo?

El bilingüismo que vivimos hoy es el de un mundo masivamente globalizado, con una lengua franca claramente imperante (el inglés) e idiomas minoritarios pero que en mayor o menor medida están expuestos a todo el mundo. La posibilidad de ser bilingüe hoy en día significa la posibilidad virtual de conocer cualquier idioma que exista ahora mismo en algún lugar del planeta

Y todo esto porque, en algún momento de la evolución humana, el cerebro llegó a ser tan complejo y moldeable que llegó a ser capaz de sentar las bases para un sistema lingüístico, todas sus variantes posibles, y la capacidad para aprenderlas. ¿Cómo se explica esto?

A priori, casi todas las definiciones de bilingüismo entienden que en las personas bilingües existe una lengua materna o dominante, y una segunda lengua (hablando de manera menos rigurosa, se puede entender que puede presentarse también cuando hay más de una lengua "secundaria", o bien pasar a hablar de multilingüismo), y es muy raro que se obvie esta distinción jerárquica entre lenguas quedándose simplemente en la definición de bilingüismo como la capacidad para dominar dos idiomas. Las personass ambilingües o equilingües son, prácticamente inexistentes. Por lo tanto, en la inmensa mayoría de casos la persona bilingüe tendrá una lengua primaria (L1) y al menos una lengua secundaria (L2).

Sin embargo, aún no hemos ofrecido una definición completa. Eso es porque la propia conceptualización del bilingüismo es un tema controvertido. Así como algunos autores pueden defender que éste sólo se da cuando una persona controla las estructuras gramaticales de L1 y L2, también existen definiciones de bilingüismo como la capacidad para poseer una competencia mínima en el habla, comprensión, lectura y escritura de una lengua distinta a la materna.

Tipos de bilingüismo

Es útil conocer la distinción entre bilingüismo aditivo y bilingüismo extractivo

Esta clasificación responde a los casos en los que un idioma complementa al otro (la primera categoría) y a aquellos en los que un idioma tiende a sustituir al otro. Este mecanismo de sustitución se explicaría desde los hábitos, costumbres y contextos ligados al uso de los idiomas que una misma persona domina, más que desde las estructuras biológicas comunes en todos los seres humanos. Si un idioma es más valorado que otro, tiene más prestigio, se escucha más o simplemente no se cuenta con situaciones comunicativas en las que se pueda usar uno de los idiomas, el dominio de una de las lenguas acabará mermando. Este proceso no se explica, por tanto por las bases neuropsicológicas, pero igualmente existe.

Otra distinción importante es la de bilingüismo simultáneo y bilingüismo sucesivo

El primero es fruto de una exposición a diferentes lenguas durante etapas muy tempranas de crecimiento, incluso en las etapas pre-lingüísticas de los primeros meses de vida. En el segundo, un idioma se aprende cuando ya existe una lengua primaria bien asentada. Se trata de constructos hechos para explicar las diferencias en el dominio de L1 sobre L2, siendo éstas más evidentes en casos de bilingüismo sucesivo.

El desarrollo del bilingüismo

El encaje entre la lengua primaria y la lengua secundaria se realiza desde las primeras exposiciones al habla. Lo primero que se presenta es una fonología cross-language: es decir, una fonología que usa un repertorio de fonemas prácticamente iguales en ambos idiomas. Luego se daría el desarrollo paralelo en cuanto a fonética, morfología y sintaxis, y finalmente la consciencia de la habilidad bilingüe (y, por lo tanto, capacidad para traducir deliberadamente).

En etapas posteriores, realizando aprendizajes del uso contextual de diferentes lenguas, el idioma se relaciona con actitudes, afectos, situaciones específicas, etc. de manera subconsciente. Es decir, se vuelve una herramienta contextual. Por eso, por ejemplo, algunas personas hablan siempre en catalán en contextos académicos, aunque no haya ninguna norma escrita o no escrita que lo exija. No hay que olvidar que la adquisición y producción lingüística está mediada por el ambiente, y es en un contexto determinado donde se usa una lengua.

Las ventajas científicamente comprobadas de hablar varios idiomas

Hay consenso científico acerca de que a edades más tempranas hay más plasticidad cerebral, es decir, el cerebro es más sensible a estímulos externos que producen modificaciones en el sistema nervioso. Esta plasticidad permite aprender nuevas lenguas con relativa facilidad (se habla incluso de periodos críticos, estableciendo un umbral de tiempo hasta el cual se puede aprender cualquier lengua rápidamente), y este aprendizaje a su vez conlleva otras muchas ventajas. La principal ventaja de estos aprendices jóvenes no está sólo en la rapidez con la que pueden empezar a hablar en otra lengua: también es significativa su capacidad para pronunciar fielmente los fonemas de la lengua secundaria en comparación a los bilingües sucesivos. 

Esto casa con el hecho del “abanico ilimitado de fonemas” con el que cuentan los recién nacidos. Por regla general, cuanto más próximos estén en el tiempo el nacimiento y el aprendizaje de un nuevo idioma, menos probable es que se haya perdido la capacidad parar diferenciar y producir ciertos fonemas usados en ese idioma.

Por otra parte, los adultos, a la hora de aprender un idioma, cuentan con recursos que los niños más pequeños no pueden tener. El más evidente es la capacidad cognitiva, pero también la posibilidad de auto-motivarse, de aprender deliberadamente, etc. Sin embargo, más allá de la psicología del desarrollo, lo que hace posible el aprendizaje de varios idiomas es la necesidad. En ese sentido, tanto los bilingües simultáneos como los sucesivos usan los idiomas respondiendo a un contexto determinado.

Hay muchos criterios para explicar y predecir el desarrollo bilingüe de las personas. Desde una perspectiva más positivista, la variable “exposición a un idioma” medida según el tiempo durante el cual el sujeto es sometido a cada lengua nos parece válida. Lo mismo ocurre con la variable “lengua a la que se ha sido expuesto antes”. Sin embargo, yendo más allá podríamos considerar también variables como el que el niño siente por el hablante de cada lengua (en su entorno más cercano, claro), el contexto en el que usa cada idioma y por consiguiente la necesidad ligada al uso de cada lengua. Sin embargo, este tipo de análisis tan cualitativo escapa a las pretensiones de la mayoría de líneas de investigación, más enfocadas a un ámbito laboral o académico definidos por la asepsia y unidimensionalidad de las relaciones humanas.

En contexto

La capacidad de la mente humana para aprender más de un idioma puede entenderse a la vez como ventaja y como limitación. No hay duda de que se trata de una ventaja en tanto que permite la aparición de nuevas formas de pensar, sentir e incluso resolver problemas. Incluso se habla de ventajas para el cerebro más allá del ámbito lingüístico. Sin embargo, la posibilidad de dominar idiomas también es una limitación en un mundo en el que el conocimiento y la habilidad se han vuelto features, rasgos que ayudan a posicionarse en un mundo competitivo siempre demandante de nuevas y mayores competencias.