La memoria es un concepto psicológico en el que solemos pensar como si fuese una sola cosa: el acto de acordarnos de lo que cenamos ayer parece tener la misma naturaleza que acordarnos de cuál es la capital de Egipto o de cómo son los pasos de una coreografía que hemos estado practicando. Sin embargo, desde la perspectiva de la Psicología esto no es así, ya que existen diferentes tipos de memoria.

Por ejemplo, parte de la memoria no está compuesta por conceptos, sino por emociones y patrones y movimientos. Sin embargo, dentro del tipo de memoria compuesta por aspectos verbalizables del conocimiento, que se llama memoria declarativa, también hay una subdivisión. Por un lado está la memoria episódica, que es aquella que contiene recuerdos acerca de información narrativa de nuestras vivencias pasadas (como lo que nos pasó ayer al ir a comprar pan), y por el otro encontramos la memoria semántica, en la que nos centraremos en este artículo.

¿Qué es la memoria semántica?

En resumidas cuentas, la memoria semántica es aquella que contiene toda la información relativa a los conceptos gracias a los cuales comprendemos el mundo y a nosotros mismos. Es decir, es algo así como el almacén de conceptos acerca de todo lo que sabemos: el nombre de los países, las características de los mamíferos, la historia de la región en la que vivimos, etc.

Es decir, que la memoria semántica hace posible que entendamos el entorno en el que nos encontramos y, también, a nosotros mismos, ya que nos permite reflexionar acerca de nuestras características personales.

Si bien al ser un tipo de memoria declarativa está compuesta por conceptos, a diferencia de la memoria episódica esta no sigue una progresión narrativa. El hecho de que África es un continente no tiene nada que ver con una experiencia con un inicio, desarrollo y desenlace, basta con conocer el término "África" y vincularlo a un territorio que hemos podido ver en un mapa y que existe más allá de ese mapa, no solo como parte de una anécdota de nuestra vida privada.

La información que contiene la memoria semántica puede ser entendida como una pirámide de conceptos; algunos de ellos son muy generales y están compuestos por otros conceptos, los cuales a su vez están formados por otros, hasta llegar a unidades de información muy básica y poco significativa por ser demasiado específica.

Así pues, se trata de una capacidad mental que se expresa de forma consciente y muchas veces de manera voluntaria, por ejemplo, cuando necesitamos acceder a una información relevante para contestar correctamente a una pregunta de examen (algo que no ocurre con la memoria emocional, o no en la misma medida).

Funciones de la memoria semántica

Todos los tipos de memoria tienen una importancia crucial y se complementan entre sí, pero el caso de la memoria semántica es especial ya que gracias a ella somos capaces de crear los conceptos necesarios para desarrollar el lenguaje y para llegar a ser capaces de pensar de manera abstracta.

Si la memoria no declarativa es útil a la hora de dirigir nuestro comportamiento a partir lo nuestros aprendizajes y la episódica permite entender el contexto concreto en el que vivimos y por qué situaciones específica hemos pasado, la semántica es la que genera todas esas ideas que necesitamos para construir creencias, expectativas, objetivos, etc.

Así, este tipo de memoria está muy vinculada a la capacidad para utilizar el lenguaje, que no es otra cosa que un sistema de símbolos con un significado abstracto no ligado a un lugar y momento determinados.

Partes del cerebro implicadas

La diferenciación entre la memoria semántica y otros tipos de memoria no es simplemente teórica: se encuentra materialmente plasmada en el cerebro.

Por ejemplo, la memoria emocional está muy relacionada con la actividad que realiza una parte del cerebro llamada amígdala, mientras que la memoria episódica está relacionada con otra estructura llamada hipocampo y de la corteza cerebral.

En cuanto a la memoria semántica también depende en parte del hipocampo, pero en menor medida que la episódica. Se cree que, en comparación a la episódica, la importancia de la actividad general de la corteza cerebral es mayor.

Trastornos relacionados

Como cada tipo de memoria tiene varias estructuras encefálicas más orientadas a ella que las otras, esto hace que ciertas patologías neurológicas también afecten más a unas que al resto.

En el caso de la memoria semántica, esta parece ser especialmente vulnerable a las lesiones en la corteza prefrontal, si bien las alteraciones en el hipocampo también la afectan mucho, tal y como ocurre con la episódica.

Sin embargo, a la práctica muchas patologías que desgastan nuestra capacidad para recordar conceptos dañan varias zonas del cerebro a la vez. Esto es lo que ocurre por ejemplo con las demencias; prácticamente todas ellas juegan en contra de este tipo de capacidad mental, ya que matan muchas neuronas distribuidas por casi todo el encéfalo (si bien más en unas zonas que en otras).