Tendemos a caer en esta falacia con suma facilidad. Pxhere.

Por mucho que nos esforcemos, el razonamiento de las personas no siempre sigue una base lógica. En un gran número de ocasiones, estamos tan absolutamente convencidos de la validez y sensatez de nuestro razonamiento que acabamos por cometer innumerables errores.

Esto es lo que ocurre con la falacia del jugador. Un tipo de pensamiento erróneo relacionado con los juegos de azar y la probabilidad que puede llevar a la gente al punto de perder grandes cantidades de dinero en casinos y apuestas. A continuación, analizamos este fenómeno.

¿Qué es la falacia de jugador?

Antes de adentrarnos en la descripción de la falacia del jugador, deberemos conocer en qué consiste exactamente el término falacia. El concepto falacia pertenece al ámbito de estudio de la lógica y el debate sobre estas se remonta hasta los tiempos de Aristóteles.

Aunque no existe un consenso absoluto acerca de la definición concreta de este concepto, podemos describir una falacia como un argumento que puede parecer válido pero que, en realidad, no lo es. En ocasiones, estas falacias pueden generarse de manera intencionada con el objetivo de engañar o manipular a otras personas, mientras que en otras se cometen de manera inconsciente, debido a un error en el razonamiento o la ignorancia.

A primera vista puede parecer que una falacia resulta fácil de detectar, pero la realidad es que en ocasiones estos engaños o errores en el razonamiento son tan sutiles que se necesita de mucha atención para identificarlas, lo que lleva a las personas a tomar decisiones erróneas.

Además, el hecho de que un argumento sea considerado como una falacia, también llamado argumento falaz, no implica necesariamente que sus hipótesis o supuestos sean ni falsos ni verdaderos. Cabe la posibilidad de que un razonamiento basado en hipótesis ciertas, sea un juicio falaz, puesto que lo convierte en falso es la invalidez del propio razonamiento.

Una vez entendido cuál es el significado del concepto de falacia, nos puede resultar más sencillo entender en qué se fundamenta la falacia del jugador. Este engaño conocido también como falacia del apostador o falacia de Montecarlo, debido a su relación con los juegos de azar, consiste en una falacia lógica por la cual las personas creen, de manera errónea que los sucesos aleatorios pasados influyen o afectan a los sucesos aleatorios futuros.

Por ejemplo, si lanzamos un dado y sale el número tres es muy posible que, por culpa de la falacia del jugador, lleguemos a la conclusión de que es bastante improbable que en una segunda tirada vuelva a salir este mismo número; cuando, en realidad, las probabilidades son las mismas.

Debido a que este tipo de engaño de la lógica está asociado al mundo de las apuestas y los juegos de azar, su principal consecuencia suele ser algún tipo de pérdida económica por parte de la persona víctima de la falacia.

Las ideas equivocadas que encierra este error lógico

Tal y como ya hemos mencionado, el principal engaño dentro de la falacia del jugador consiste en creer que un evento aleatorio pasado condiciona el resultado de un evento aleatorio futuro. Sin embargo, existen algunas otras ideas erróneas encerradas dentro de ella. Estas son las siguientes.

1. Un suceso aleatorio tiene más probabilidad de ocurrir porque no ha ocurrido durante un periodo de tiempo.

Por ejemplo, si volvemos al caso del dado, esta falacia nos puede llevar a pensar que si al lanzar el dado 10 veces nunca ha salido el número 3, es más probable que salga en la siguiente tirada. Pero en realidad, sacar este número o cualquier otro tiene la misma probabilidad.

2. Un suceso aleatorio tiene menos probabilidad de ocurrir porque ha ocurrido durante un periodo de tiempo

En este caso ocurre el fenómeno contrario. Si en una serie de tiradas de dados, el número 3 ha aparecido en numerosas ocasiones, la falacia del jugador nos lleva a pensar que en la próxima tirada es menos probable que este aparezca.

Otra forma de verlo es en el momento de adquirir un billete de lotería. Habitualmente, las personas se siente reacias a comprar billetes con números repetidos. Por ejemplo, cualquier persona escogerá antes el 74398 que el 01011. El motivo es que la falsa lógica nos hace pensar que es muy poco probable que salgan tantos números repetidos o seguidos.

3. Un suceso aleatorio tiene menos probabilidad de ocurrir si ocurrió recientemente

Para esta falacia nos podemos valer del ejemplo de las loterias. Si en el sorteo de la lotería anterior el número ganador fué el 18245, es muy posible que los jugadores de lotería caigan en el engaño de que este no volverá a salir en el próximo sorteo. Sin embargo, la realidad es que, aunque parezca extraño, existen las mismas posibilidades.

4. Un suceso aleatorio tiene más probabilidad de ocurrir si no ocurrió recientemente

Finalmente, esta falsa creencia es el equivalente contrario a la anterior. En esta ocasión, la falacia del jugador nos lleva a pensar, por ejemplo que, si en el juego de la ruleta durante la última tirada la bola cayó en el color rojo, es más probable que ahora caiga en el negro.

¿Qué consecuencias tiene esta falacia?

A pesar de que, una vez explicados, cualquier persona puede pensar que ella no caería en este tipo de engaño. Resulta extraordinario observar cómo este tipo de falacia nos afecta y condiciona mucho más de lo que pensamos.

Estos pensamientos erróneos aparecen de manera inconsciente. Una de las características de esta falacia del jugador es que las personas pensamos que somos mejores calculando probabilidades de lo que realmente somos.

El absoluto convencimiento de las ideas erróneas anteriores, puede llevar a las personas a perder grandes sumas de dinero o incluso bienes. No olvidemos, que los juegos de azar pueden resultar adictivos y que cada vez existen más juegos de apuestas y de azar en los que la persona puede participar sin moverse del salón de su casa.

Si a la adicción que estos juego generan, le sumamos el hecho de que ninguna persona está libre de la influencia de la falacia del jugador, obtendremos como resultado un gran número de personas perdiendo grandes sumas de dinero sin ser conscientes de los errores de pensamiento que les están llevando a ello.