Varias maneras de contribuir a la regulación emocional. Unsplash.

El trabajo de los psicoterapeutas es bastante arduo, fatigante y sobre todo cargado de emociones variadas que son expresadas dentro de la consulta. Por estas razones es importante cuidarse emocionalmente. Cada terapeuta tiene diferentes rituales para descargar todo este contenido, pero hay algunos que no, especialmente los que dan sus primeros pasos.

Lo ideal es que sepas identificar cuándo estás comenzando a experimentar desgaste a causa de este flujo emocional provocado por la interacción con los pacientes. No te preocupes, no es nada raro; de hecho es algo muy común en los psicoterapeutas que no cambian su rutina y se mantienen en continuo contacto con sus pacientes sin pausas o vacaciones. Para tener regulado este fenómeno, lo deseable es recurrir a estrategias de autorregulación y de cuidado emocional, que implican mantener un equilibrio en lo que cada psicoterapeuta siente después de atender a varios pacientes en un día, una semana o un mes de forma continua.

Algunas estrategias de cuidado emocional para psicoterapeutas

Te daré algunos ejemplos de estrategias autorregulación emocional que puedes usar como anclajes o pequeños "rituales".

1. Usa diario emocional

Una herramienta poderosa y a la que puedes darle uso todos los días es el diario emocional. En él puedes escribir cómo te has sentido, qué emociones vivenciaste en cada sesión y cómo las has afrontado o como quisieras hacerlo. Esta herramienta es muy útil para aquellos que sienten gusto por la escritura o dibujo.

2. Cuaderno de recuerdos positivos

Los pensamientos positivos son poderosos, pero lo son más cuando vienen acompañados de imágenes, especialmente si son de alguna vivencia que evoque sensaciones y sentimientos de amor, gratitud, alegría, etc. Puedes preparar un cuaderno lleno de estos recuerdos y acudir a él cuando sientas este tipo de conflicto emocional.

3. Un descanso entre sesiones

Cuando estamos en medio de una sesión muchas veces entramos en estado de alerta, especialmente si nuestro paciente entra en crisis. El sistema nervioso simpático, encargado de la supervivencia, se activa en estos casos para poder regular la situación. Seguramente lo has sentido; te has puesto nervioso o nerviosa y no tienes ni idea de que hacer o decir. Por esto mismo al finalizar la sesión, recomiendo beber un poco de agua y tomarse un descanso de 10 a 15 minutos antes de recibir al próximo paciente. De esta forma darás tiempo para que tu sistema nervioso vuelva a su estado normal.

4. Mindfulness o atención plena

La práctica de la atención plena es muy poderosa. Realizarla al menos 3 veces por semana, en el horario que tengas disponible, te ayudará a ser más consciente de tus emociones y a regularlas. Además, recomiendo varias prácticas relacionadas: Meditación Vipassana, Tonglen o Metta bhavana.

5. Busca supervisión

Cuando atendemos a una variedad de pacientes, las emociones conflictivas hacen perder la precisión terapéutica. Es muy útil buscar supervisión con colegas de confianza, con los cuales puedes compartir tus inquietudes, sensaciones, preocupaciones y sentimientos acerca de tus pacientes. De esta forma estaremoa previniendo ser sometidos por el flujo emocional conflictivo acumulado.

6. Apuesta por actividades de ocio

Suena trillado, pero, realizar actividades que no estén relacionadas con tu práctica clínica es una de las mejores estrategias para cuidar de tus regulación emocional y, por supuesto, tu salud en general. Salir a correr por las mañanas, dar caminatas en sitios que te hagan sentir a gusto, salir de fiesta con amigos o familia, ir al cine, cantar, ir a prácticas de baile o zumba, ir con frecuencia al gimnasio o realizar arte, entre muchas otras actividades, sirve como ayuda.

Lo importante es que realices actividades que generen sensaciones y emociones positivas, gratificantes y edificantes para tu vida.