Olvidar, al contrario de lo que muchas personas creen, no es retitrarse de un campo de batalla psicológico habiendo sufrido muchas bajas, como si lo natural fuese retener toda la informaión que un día nos pareció relevante. Las personas evolucionan, y eso significa que nuestra propensión a evocar cierto tipo de recuerdos u otros también lo hace.

A continuación veremosm jusramente, por qué es bueno olvidar y por qué no es una traición a nuestra identidad del pasado.

Por qué es bueno olvidar

Entre las ventajas que verás a continuación, algunas son emocionales y otras son racionales. Esto es normal, ya que la memoria funciona en estos dos ámbitos de nuestra mente.

1. Nos ayuda a priorizar en nuestras vidas

El olvido es, literalmente, un proceso de priorización. Excepto en los casos en los que hay una enfermedad neurológica, aquello que recordamos mejor en un momento dado lo es porque, de un modo u otro, tiene que ver con algo que nos importa.

Así, olvidar ciertos recuerdos nos "allana la pista" a la hora de elegir entre posibles opciones en una toma de decisiones. El hecho de haber olvidado a una persona nos permite que ni siquiera nos preocupemos por el modo en el que deberíamos relacionarnos con ella, por ejemplo. Para entenderlo mejor, el cerebro humano solo permite que decidamos conscientemente entre opciones que realmente compiten entre sí, en vez de perder tiempo descartando elementos que no nos van a solucionar nada.

2. Es un mecanismo de afrontamiento

Buena parte del proceso de superar traumas y malos momentos en general tiene que ver con olvidar. Esto, sin embargo, no significa que nos estemos engañando a nosotros mismos, tal y como podría suponerse desde el pesimismo. Lo cierto es que, hagamos lo que hagamos, nunca tenemos una visión panorámica de los hechos, la nuestra es siempre una perspectiva local. Esta puede ser alegre unas veces, o triste en otras, pero ninguno de los dos casos se ajusta mejor a la realidad por el hecho de ser triste o alegre.

Nuestra opciones, pues, son poder decantarnos por un modo de vida más positivo o por otro marcado por la infelicidad: en ambos, nuestra visión de las cosas será sesgada. Es por eso que olvidar aspectos negativos del pasado no es algo malo, sino todo lo contrario. Nos permite ocupar nuestra mente en experiencias que, si tenemos la capacidad para sumergirnos en ellas, seremos capaces de dirigir nuestra subjetividad hacia algo que nos ayude a avanzar.

3. Olvidar nos hace más creativos

Cuando olvidamos, no nos limitamos a "borrar" información de nuestro cerebro; lo que ocurre en realidad es que la transformamos. De hecho, cada vez que ocurre este fenómeno parte de esa información que habíamos almacenado se disgrega del resto y se une a otros recuerdos o ideas.

El resultado es que, si bien ciertos recuerdos dejan de existir tal y como lo hacían antes, aparecen otros nuevos que reciben la influencia de los anteriores. De este modo nuestra vida mental queda enriquecida y tiene más ingredientes con los que trabajar, ya que no funciona a partir de categorías "herméticas" ligadas a recuerdos concretos ligados tan solo a un contexto determinado.

4. Nos ayuda a madurar

Esta ventaja de olvidar está muy relacionada con la anterior, y tiene que ver también con la Inteligencia Emocional. Olvidar todo el dolor psicológico que ciertas situaciones nos produjeron en el pasado no solo nos evita malestar, sino que nos ayuda a distanciarnos de ese tipo de contenidos y evaluar de un modo más racional lo que nos ocurrió y la conclusión que podemos extraer de ello.

Para entenderlo mejor, podemos tener en cuenta el modo en el que nos influye la muerte de un familiar. Al principio el estrés y la tristeza hace que toda nuestra realidad cambie, pero a medida que esa herida se va cerrando, queda aquello que nos es útil aprender y que podemos aplicar al resto de nuestra vida: que es importante valorar los momentos juntos, que todos somos humanos, etc. Eso no ocurriría si nuestras emociones vinculadas a esa experiencia estuviesen bloqueando constantemente cualquier forma de razonamiento.

5. Puede ser útil para recordar mejor

Tal y como hemos visto, la memoria es un proceso selectivo. Es por eso que eliminar (o, mejor dicho, "disolver") recuerdos nos ayuda a recordar cosas de un modo más ágil. ¿Por qué? Porque elimina distracciones o elementos que puedan parecerse a ese recuerdo que realmente intentamos recuperar.

Por ejemplo, si hemos leído el nombre de dos personas diferentes que tienen un apellido similar, olvidar aquél que tenga que ver con la menos relevante permite cometer menos errores a la hora de recuperar información sobre la otra.

6. Permite que nos adaptemos mejor a los nuevos retos

Si nuestra capacidad de memoria nos permitiese recordar casi todo lo que nos ocurre, seríamos muy poco ágiles a la hora de responder a problemas novedosos. El motivo es que nuestro registro de recuerdos sería tan amplio que nuestra atención quedaría orientada a ese archivo mental, para buscar aquello que es relevante en él, en vez de hacer que nos concentrásemos en el problema que tenemos delante.

El resultado sería que las dudas nos paralizarían de un modo que mantendría a raya nuestra capacidad de respuesta. Más información no equivale a saber utilizarla bien, y por eso, cuanto más eficientes seamos eliminando partes de información, mejor.