El conductismo es una de las principales corrientes teóricas que han explorado e intentado dar una explicación a la conducta humana. Desde una perspectiva que pretende trabajar únicamente a partir de datos empíricos contrastables y objetivos, este enfoque supuso en su momento una gran revolución y ha supuesto un notable avance de cara a desarrollar nuevas perspectivas y mejorar otras ya existentes. 

A lo largo del tiempo han ido surgiendo diferentes subtipos de conductismo, centrados en diferentes elementos o realizando diversas aportaciones teóricas relevantes. Uno de los subtipos de conductismo existente es el conductismo biológico de William David Timberlake.

Bases del conductismo biológico

El conductismo, como ciencia que estudia la conducta humana a partir de elementos objetivos empíricamente evidenciables, ha analizado el comportamiento humano a partir de la capacidad de asociación entre estímulos y respuestas y entre la emisión de conductas y las consecuencias de éstas que provocarán que la conducta se vea reforzada o inhibida.

Sin embargo, a pesar de que tiene aplicaciones diversas de gran utilidad las prácticas y técnicas conductistas tradicionalmente se han llevado a cabo en contextos no naturales, localizado en un entorno controlado en el que no se tienen en cuenta otras múltiples facetas que pueden llegar a afectar.

Además, se suele considerar al sujeto es un ente meramente reactivo, que recibe las propiedades de los estímulos y reacciona en consecuencia produciendo un aprendizaje. No se suele tener en cuenta que el sujeto presente características que influyan en el comportamiento, siendo los rasgos y habilidades más bien el resultado del aprendizaje. Diversos autores neoconductistas han variado este enfoque, teniendo en cuanta las capacidades del propio sujeto y la herencia de patrones de conducta y habilidades parcialmente innatas.

La perspectiva que defiende el conductismo biológico de Timberlake propone que el aprendizaje es un fenómeno de base biológica que se produce a partir de patrones de comportamiento y disposiciones constitucionales que vienen dados de forma innata y que se vinculan al nicho o ambiente en el que el sujeto se desarrolla.

Se trata de una versión del conductismo en el que se combinan tanto factores funcionales como estructurales de la conducta. La selección natural ha generado la evolución de las disposiciones perceptivas, las habilidades y los patrones conductuales que permiten que se genere el condicionamiento y se aprenda con mayor o menor facilidad determinadas maneras de entender o actuar. Dicho de otra manera, Timberlake defiende la existencia de variables y estructuras cerebrales que ayudan a explicar la conducta.

El papel del contexto

El nicho o contexto funcional es el lugar en el que el sujeto se desarrolla y que permite que el organismo evolucione. Este nicho tiene una estructura y propiedades que permiten que, mediante el aprendizaje, se generen modificaciones en los elementos ya preexistentes en el sujeto.

Así, la experiencia y actividad del individuo generan una modificación de las respuestas al medio y un cambio en la preferencia y percepción de la estimulación. Dicho de otro modo, aprendemos a partir de la experiencia a generar alteraciones en el organismo. Las características del estímulo serán percibidas de modo diferente según el sujeto va actuando.

En este aspecto el conductismo biológico resulta novedoso, ya que supone que la conducta no es generada por los estímulos en sí sino que únicamente provoca un cambio en condiciones ya preexistentes. Es el sujeto el que, de forma activa, genera cambios estructurales que permiten que se reaccione a la realidad de determinadas maneras, pero se tiene en cuenta que existen elementos en son relevantes para el ambiente y el aprendizaje.

Los sistemas conductuales

El conductismo biológico de Timberlake propone la existencia de sistemas conductuales, grupos de patrones funcionales independientes organizados jerárquicamente y que describe la organización de las funciones básicas para la supervivencia del individuo antes incluso de realizar un aprendizaje, el cual variará dicha estructuración.

Este sistema está configurado por diversos subsistemas conductuales, que especifica una parte de la función que explicita de modo general el tipo de actuación que se lleva a cabo.

Estos subsistemas a su vez están configurado por los modos o maneras en que se realiza cada acción o se percibe la realidad forma parte de los diferentes subsistemas conductuales. De estos modos se derivan módulos o categorías que agrupan diversas actuaciones. Y en cada módulo aparecen respuestas concretas que pueden ser provocadas por la estimulación ambiental.

El aprendizaje

A pesar de que el conductismo biológico de William D. Timberlake parte de una concepción ecológica que tiene en cuenta la existencia de aspectos internos que permiten dirigir el aprendizaje, lo cierto es que Timberlake defiende que aprender sigue siendo efecto de la conducta en sí. Y es que los diferentes sistemas necesitan del aprendizaje a nivel conductual para poder desarrollarse y modificarse de forma efectiva

Cada organismo viene con un set o conjunto de habilidades que le permiten aprender determinadas conductas ante determinados estímulos. Por ejemplo, si no tuviésemos percepción del dolor no apartaríamos la mano del fuego. Pero tener dicha percepción de dolor tampoco hará que no acercamos la mano a la hoguera. No aprenderemos a hacerlo si no realizamos mediante la experiencia o el aprendizaje el conjunto de asociaciones entre estímulo y respuesta.

El conductismo biológico es un subtipo de conductismo que parte del conductismo radical de B. F. Skinner y que estudia la conducta a través del condicionamiento operante, pero tiene en cuenta la existencia de un contacto exploratorio de los elementos de un sistema antes de que se empiece a realizar la asociación. Para que el sujeto de estudio llegue a realizar un condicionamiento real es necesario sintonizar el ambiente y el sujeto de manera que lo aprendible se ajuste a las posibilidades del sujeto y éste pueda aprender.

Referencias bibliográficas:

  • Cabrera, F.; Covarrubias, P. y Jiménez, A. (2009). Los sistemas conductuales desde una aproximación ecológica. Estudios sobre comportamiento y aplicaciones. Vol. 1. Guadalajara.
  • Timberlake, W. (2001). Motivational modes in behavior systems. En R.R. Mowrer y S.B. Klein (Eds.), Handbook of contemporary learning theories (pp. 155-209). New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates.
  • Timberlake, W. (2004). Is the operant contingency enough for a science of purposive behavior? Behavior and Philosophy, 32, 197-229.