Saber ver lo bueno en el día a día nos permite exprimir la vida. Unsplash.

La actitud mental positiva es aquello que marca la diferencia a la hora de disfrutar de las oportunidades que nos da la vida. Y es que hay personas que, sin saberlo, se centran siempre en lo malo, sin darse cuenta de que el tiempo que pasan lamentándose es algo con lo que se autosabotean.

En este artículo veremos varias claves para tener una actitud mental positiva y saber valorar la posibilidad de centrarse en las cosas buenas que nos brinda la existencia.

La importancia de tener una actitud positiva

Es cierto que el mundo está lejos de ser un lugar perfecto. Hay mucho en él que debe ser arreglado, pero eso no significa que sea imposible ser feliz con lo que hay.

Está claro que para sentirse bien es muy importante tener acceso a ciertos recursos básicos, pero también es verdad que, teniendo las mismas cosas, hay grandes diferencias en el modo en el que las personas aprecian lo bueno que les ocurre.

Una parte de la felicidad tiene que ver con las necesidades básicas objetivas y materiales, mientras que otras están relacionadas con la mentalidad, la gestión de la atención y la frecuencia con la que se tienen pensamientos positivos. Veamos cómo podemos contribuir a disponer de esta parte más subjetiva y privada del bienestar.

Varios consejos para disfrutar de una buena mentalidad

Siéntete libre de aplicar estas claves a tu vida diaria, adaptándolas a las características de tus hábitos y modo de vida.

1. No confundas pesimismo con realismo

En los momentos en los que nos sentimos mal, tendemos a verlo todo desde un punto de vista pesimista. En estos momentos, es muy frecuente creer que todo lo que nos haga sentir bien es un engaño, y que la realidad está caracterizada por el dolor y el malestar.

Claramente, este pesimismo es un sesgo, una manera de deformar la interpretación de lo que nos ocurre. Es por eso que no hay que caer en la trampa de creer que la felicidad es una ilusión.

2. Orienta tu pensamiento hacia objetivos concretos

Si trazamos planes realistas cuyos resultados puedan ser valorados a corto plazo, tendremos la posibilidad de alegrarnos con frecuencia.

Pero lo mejor de hacer esto no se basa en esos momentos de entusiasmo y alegría que ocurren al llegar a un objetivo. Lo mejor es tener una fuente motivacional.

3. Rodéate de personas con actitud positiva

La manera de pensar y de sentir se contagia con gran facilidad. Por eso, merece la pena disponer de círculos sociales en los que prime el optimismo y la actitud mental positiva. Si tenemos estímulos que susciten alegría, diversión u optimismo, es más fácil que esta manera de pensar cobre vida en uno mismo y la empecemos a reproducir automáticamente, de manera autónoma.

4. Lánzate hacia proyectos a largo plazo

Además de tener siempre en mente pequeños objetivos, es importante tener uno de largo alcance. De esta manera, tenemos una finalidad general que guía nuestros actos y que nos da la posibilidad de pensar en ese futuro mejor que queremos construir.

Es cierto que parte de los problemas de tristeza y malestar psicológico se deben a no pensar en el aquí y ahora, pero también es verdad que si nos planteamos finalidades más ambiciosas, tendremos una sensación de progreso que nos permite esperar con ilusión ciertos hitos.

5. Ayuda a otros sin esperar nada a cambio

Muchas personas ayudan a otras esperando que estas hagan algo muy concreto por ellas para compensar. Esta clase de chantajes encubiertos son totalmente perjudiciales, para todo el mundo. Sin embargo, ayudar por el placer que esto produce es algo distinto.

El ser humano es empático, y por eso, ver el alivio y el agradecimiento en los demás es una manera de tener muchos más motivos para sonreír.

6. Distánciate de las opiniones negativas

Las opiniones negativas no tienen por qué ser desacertadas por es simple hecho de no darnos motivos para alegrarnos. Sin embargo, es bueno saber distanciarse de ellas, ponerlas en cuarentena. Muchas de ellas son emitidas por el simple hecho de herir, o simplemente para expresar una actitud o defender una ideología yendo en contra de otra.

Así, debemos quedarnos solo con el posible valor informativo de esta clase de mensajes, no centrarnos solo en cómo nos hacen sentir. Ver el contexto es importante, así que también es importante valorar la posibilidad de que la intención de quien las expresa no sea expresarse honestamente. En caso de que sí sea lo que piensa, es bueno separar opiniones de razonamientos.

Una manera más amable de ver la vida

En definitiva, para tener una actitud más positiva es importante no ponernos trabas a nosotros mismos dejando que la desesperanza nos atrape y nos lleve a ver las cosas desde un sesgo negativo. Para ello, hay que trabajar en el día a día hacia objetivos claros y realistas, y elegir entornos sociales que nos lleven a dar lo mejor de nosotros mismos.