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La sertralina es una de las sustancias que pueden ser utilizadas para el tratamiento de los trastornos depresivos mayores, y pertenece al grupo de los psicofármacos antidepresivos.

Fue comercializada por primera vez en el año 1991 por la compañía Pfizer bajo el nombre comercial "Zoloft", y también puede ser comprado como Besitrán, Ariale o Ertex, entre otras denominaciones. Veamos cuáles son las características de esta sustancia y en qué casos está indicada.

¿Qué es la sertralina?

El psicofármaco conocido como sertralina es un antidepresivo que pertenece a la categoría de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), lo cual significa que una vez ha sido introducido en el cuerpo y ha pasado a actuar en el sistema nervioso, inhibe de manera selectiva la recaptación de serotonina, aumentando así la disponibilidad de este neurotransmisor.

Es decir, que como la sertralina hace que ciertas neuronas dejen de captar la serotonina que hay en los espacios sinápticos, son otras las que pueden recibirla, lo cual es muy útil en trastornos asociados a unos niveles de serotonina más bajos de lo normal en ciertas partes del cerebro. Su utilización puede hacer que la poca serotonina que produce el cuerpo sea mejor utilizada, gracias a lo cual se ayuda a corregir un desequilibrio en los niveles de este neurotransmisor y a mitigar los síntomas de algunos trastornos mentales.

La vida media de la sertralina dentro del organismo es de 22 a 36 horas, así que su efecto es puede llegar a ser prolongado. Sin embargo, la cantidad de serotonina disponible no es la misma durante ese tiempo, y el momento en el que hay una mayor cantidad de este psicofármaco se da entre las 4 y las 8 horas después de haber consumido la dosis. Antes de eso, la sertralina permanece en el tubo digestivo o metabolizándose para poder pasar a la sangre.

¿En qué tipo de trastornos se utiliza?

Tal y como se ha mencionado, la sertralina es muy utilizada para tratar casos de depresión. Sin embargo, también es utilizada a la hora de intervenir en casos de trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), fobia socialataques de pánico. Se cree que en todos ellos la falta de serotonina juega un papel importante, y por eso se utiliza sertralina.

A su vez, la cantidad de sertralina que debería consumirse en cada dosis y la frecuencia de estas últimas depende de cada caso y es el médico quien lo decide. Los efectos de este psicofármaco dependen en gran parte de su cantidad y de la asiduidad con la que se consuma.

Los efectos positivos de la sertralina pueden notarse desde el primer día o tras unas semanas, dependiendo de las características de cada persona y del modo en la que se consume.

Efectos secundarios de la sertralina

La sertralina no genera dependencia, pero, como siempre pasa con los fármacos, tiene efectos secundarios. Es decir, que la sertralina produce reacciones (más o menos notables) en otros procesos que no están directamente relacionados con su objetivo. A fin de cuentas, los fármacos no son agentes inteligentes que saben dónde tienen que actuar y dónde no; se limitan a circular a través de la sangre haciendo reaccionar a todas aquellas células que pueden interactuar con ellos.

En el caso de la sertralina, entre los efectos secundarios que puede producir incluyen algunos de los más frecuentes en la toma de sustancias, como las náuseas y el dolor de cabeza, el insomnio o la somnolencia, o los problemas digestivos, y otros menos frecuentes, como los episodios de anorexia y reducción de la líbido.

Hay que tener en cuenta que no todas las personas tienen por qué manifestar alguno de estos efectos secundarios, pero en todo caso el consumo de sertralina siempre tiene que estar indicado y supervisado por médicos.

Concluyendo

La sertralina es un psicofármaco cuyo consumo tiene que producirse después de que lo indique un médico y siguiendo sus indicaciones.

No solo es necesario tener cuidado con su utilización a causa de los efectos secundarios que puede tener, sino también por los casos en los que su ingesta está contraindicada, ya que puede crear una reacción adversa a causa de su interacción con ciertas sustancias o con órganos afectados por alteraciones.

Además, si los efectos adversos son demasiado graves, esto tiene que ser comunicado al médico para que pueda prescribir otro fármaco o buscar formas alternativas de intervención.