La metoclopramida, más conocida como Primperan, es un medicamento ampliamente utilizado para tratar todo tipo de náuseas y vómitos desde la década de 1980. Durante un largo periodo de tiempo fue considerado uno de los fármacos más seguros del mercado.

No obstante, el Primperan está indicado para usos específicos y no conviene usarlo sin prescripción médica, como muchas personas suelen hacer; en este artículo os explicamos por qué.

¿Qué es la metoclopramida?

El nombre genérico del Primperan es ‘metoclopramida’. Otras denominaciones comerciales menos habituales incluyen Digespar, Clopan, Metoclox, Bitecain, Aeroflat, Novomit y Rilaquin.

El principal efecto de la metoclopramida es antiemético: actúa como antagonista de los receptores dopaminérgicos D2 y de los receptores serotoninérgicos 5-HT3, disminuyendo la probabilidad de que quien la consume vomite.

Además el Primperan relaja el tracto digestivo, incrementa el tono del esfínter esofágico inferior y amplía las contracciones gástricas. Por esto se clasifica dentro del grupo de los medicamentos procinéticos, que facilitan el tránsito intestinal.

La metoclopramida se administra por vía oral. Sus efectos duran aproximadamente 6 horas, y su potencia máxima se produce entre media hora y dos horas después de tomarla.

¿Para qué sirve el Primperan?

La metoclopramida suele usarse para tratar cualquier tipo de náuseas; no obstante, en los últimos años los estudios científicos han concretado las indicaciones principales de este medicamento.

1. Náuseas inducidas por quimioterapia y radioterapia

Se suele prescribir Primperan para prevenir la aparición o reducir la intensidad de las náuseas y vómitos que se producen durante los tratamientos con quimioterapia y radioterapia para el cáncer.

El uso de medicamentos antieméticos sirve también para evitar el desarrollo de náuseas y vómitos anticipatorios, que tienen lugar cuando el organismo asocia la terapia con la aparición de estos síntomas. También puede suceder que se condicionen las náuseas al olor o al sabor de alimentos que se consumieron después de estos tratamientos.

2. Tratamientos postoperatorios

La metoclopramida está indicada en personas que experimentan náuseas y vómitos a consecuencia de operaciones quirúrgicas. Asimismo se utiliza para tratar la disminución de la velocidad del tránsito intestinal que se produce después de algunas intervenciones, especialmente del sistema digestivo.

3. Vómitos provocados por migraña

Las náuseas y vómitos inducidos por migraña aguda se tratan frecuentemente con Primperan. Además se suele combinar con medicamentos analgésicos para la migraña como el paracetamol porque la metoclopramida facilita su absorción, incrementando su eficacia.

Si se usa para tratar migrañas, conviene tomar Primperan en pequeñas dosis ya que aumentarlas no potencia los efectos pero sí incrementa la probabilidad de desarrollar efectos secundarios, especialmente somnolencia y acatisia (inquietud física).

4. Trastornos digestivos y estomacales

El Primperan puede ser eficaz para aliviar los síntomas de diversos trastornos gastrointestinales. Destaca especialmente la acidez crónica o reflujo gastroesofágico, una enfermedad en la que el líquido del estómago sube al esófago, irritándolo y provocando síntomas como tos y dificultades para tragar.

También se utiliza para tratar la gastroparesia, es decir, la disminución en la capacidad de vaciado estomacal. En concreto parece útil para la gastroparesia diabética; en este trastorno los niveles elevados de glucosa propios de la diabetes lesionan los nervios del estómago y hacen que éste se vacíe más lentamente.

Al utilizar Primperan para tratar problemas digestivos conviene tener mucha precaución debido a los posibles efectos secundarios de su consumo continuado.

Efectos secundarios y adversos

El mayor riesgo de la toma de Primperan es el desarrollo de discinesia, un trastorno en el que se producen movimientos involuntarios de la musculatura facial, como masticar, apretar los labios, arrugar las cejas o parpadear.

No se recomienda tomar metoclopramida durante más de tres meses debido a que cuanto más tiempo se consuma más probable es que se dé discinesia y que ésta se mantenga después de abandonar el consumo; este fenómeno se conoce como ‘discinesia tardía’.

También existe riesgo de que se produzcan agranulocitosis, un trastorno consistente en la reducción severa del número de glóbulos blancos, y el síndrome neuroléptico maligno, que incluye fiebre, delirios y alteraciones respiratorias, circulatorias y digestivas.

Además de los anteriores, los efectos adversos graves del Primperan incluyen depresión, agitación o acatisia, alteraciones del ritmo cardíaco, rigidez muscular y problemas de visión. Se recomienda consultar al médico si aparecen estos síntomas.

Entre los efectos secundarios más comunes y benignos encontramos cansancio, somnolencia, debilidad, mareos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, estreñimiento, micción frecuente, crecimiento de las mamas, disminución de la función sexual y desaparición de la menstruación.

Contraindicaciones y advertencias

La probabilidad de que se produzcan efectos adversos es mayor en niños. Por tanto, está especialmente desaconsejado el uso habitual de Primperan en niños, reduciéndose sus aplicaciones en estos casos a tratamientos postoperatorios y quimioterapia. En ningún caso debe administrarse metoclopramida a niños menores de un año.

El Primperan puede empeorar los síntomas de la enfermedad de Parkinson, ya que tiene un efecto antidopamínico y los síntomas de este trastorno se deben a niveles bajos de dopamina. Algo similar sucede con la depresión, en que la función de este neurotransmisor también está alterada.

Tampoco se recomienda que tomen Primperan las personas diagnosticadas de síndrome de piernas inquietas, hiperprolactinemia o trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

La metoclopramida interactúa con diversos medicamentos, entre ellos los sedantes, la insulina, la aspirina, los antihistamínicos, la levodopa, los inhibidores de la monoaminoxidasa y antipsicóticos como el haloperidol.

Tomar Primperan durante el embarazo parece bastante seguro, excepto en el último trimestre, en que aumenta el riesgo de aparición de síndrome extrapiramidal en el bebé. La metoclopramida se excreta en la leche materna, por lo que no se debe tomar durante la lactancia.