De todos los psicofármacos, los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) son los más recetados tanto en España como en la mayoría de países industrializados. Este tipo de antidepresivo es popular por varias razones: es indicado para los trastornos más prevalentes como la depresión mayor o los trastornos de ansiedad, son eficaces y sus efectos secundarios son casi siempre bien tolerables.

Si entendemos por qué ocurre la depresión, podremos entender también de qué forma son eficaces los ISRS en el tratamiento y a través de qué mecanismo actúan. Haremos un breve repaso sobre su funcionamiento, cuáles son sus propiedades y efectos adversos y en qué trastornos es más frecuente recetarse.

¿Qué es un ISRS?

Aunque pueda ser engorroso, es necesario entender cómo funcionan las neuronas a nivel celular cuando se comunican las unas con las otras a través de los neurotransmisores con el fin de entender de qué forma los inhibidores de la recaptación de la serotonina modifican la actividad neuronal.

Liberación y recaptación de serotonina

Cuando las neuronas se comunican entre ellas, la neurona presináptica (la emisora de sustancias químicas que la otra recibirá) libera neurotransmisores al espacio sináptico, los cuales son recogidos por los receptores de la neurona postsináptica. En el caso de los circuitos del neurotransmisor llamado serotonina, las neuronas utilizan este neurotransmisor para comunicarse. Una neurona libera serotonina al espacio y la otra la recoge, entendiendo que debe activarse.

Lo que ocurre es que no todo los neurotransmisores son recibidos y en ocasiones queda flotando en el espacio intersináptico. Existen unas bombas que se encargan de hacer la limpieza de este neurotransmisor que sobra y devolverlo a la neurona presináptica.

En la depresión y en otros trastornos se hipotetiza que existe muy poca serotonina en este espacio, de forma que las neuronas postsinápticas, hambrientas de serotonina, crean muchos receptores para recibir neurotransmisores pero no se activan y no liberan nada, como en un estado de hibernación.

Los ISRS bloquean las bombas de recaptación y permiten que se acumule más y más serotonina en el espacio. Las neuronas postsinápticas, como perciben que la concentración de serotonina en el espacio es mayor y hay más neurotransmisor disponible, empiezan a disminuir el número de receptores porque ya no creen necesitar tantos. La neurona relaja su estricta norma de no liberar nada, y comienza a dejar ir serotonina y a activar al resto de neuronas del circuito.

Tipos de ISRS

No todos los ISRS son iguales. Cada fármaco utiliza un principio activo diferente que tendrá una dosis terapéutica concreta. Además, como cada principio activo actúa sobre receptores de la serotonina diferentes, sus efectos secundarios también serán diferentes. Es esta relación entre la eficacia, la seguridad y la tolerancia del fármaco la que define si es preferible usar uno u otro.

A continuación puedes ver una lista de los ISRS comercializados. En farmacias los encontraremos bajo diferentes nombres comerciales en función del país. Por ejemplo, la fluoxetina es más ampliamente conocida como Prozac, o el escitalopram bajo el nombre de Cipralex:

  • Citalopram
  • Escitalopram
  • Fluoxetina
  • Fluvoxamina
  • Paroxetina
  • Sertralina

Seguridad, tolerancia y efectos secundarios

En general, los psicofármacos ISRS son seguros. De forma contraria a lo que ocurre con las sales de litio, la dosis tóxica es difícil de alcanzar por equivocación cuando tomamos ISRS. Asimismo, no producen la misma tolerancia que otros fármacos como las benzodiacepinas, de forma que no es necesario ir aumentando la dosis por las propiedades del ISRS.

Por otro lado, los efectos secundarios que produce son menores. Pueden producir nauseas, sequedad de boca, sudoración, anorgasmia, disminución del deseo sexual y visión borrosa, entre otros mucho menos frecuentes. El cese abrupto del consumo de ISRS, aunque no genere adicción, sí puede causar un cuadro de abstinencia, ya que el cerebro se acostumbra a la presencia de la sustancia. Por esto, la retirada del fármaco se hace de forma gradual.

Los ISRS interaccionan con muchos otros medicamentos, de forma que es necesario una supervisión cercana por parte del psiquiatra que los recete. Por ejemplo, hay algunos antidepresivos que permanecen en el sistema durante días o semanas después del cese de su administración. Cuando alguien que tome este tipo de antidepresivo cambie a ISRS, podría ocurrir que se solapen los efectos de la medicación anterior que aún no se ha excretado y la de los ISRS. Esto hace que el paciente sufra un síndrome serotoninérgico, un exceso de serotonina que causa un estado confusional, agitación, dolor de cabeza, nauseas, etc. y debe ser tratado de forma urgente.

Usos en psiquiatría

De la misma forma que los antidepresivos tricíclicos, los ISRS se utilizan para una gran variedad de trastornos. Naturalmente, el principal uso es en pacientes con episodios depresivos mayores o síntomas depresivos. El uso de ISRS es muy efectivo para terminar con la sintomatología depresiva que se pueda encontrar en pacientes con trastornos de ansiedad, trastornos de personalidad, disforia de género, bulimia nerviosa, autismo, etcétera.

Dado que en la ansiedad está implicada también la serotonina, con frecuencia el beneficio de los ISRS en trastornos de ansiedad es doble. Por un lado aplaca el estado de ánimo negativo, y por otro reduce la experiencia de ansiedad. Especialmente en pacientes que experimenten niveles crónicos de ansiedad como en el trastorno de ansiedad generalizada, en el trastorno obsesivo-compulsivo, estrés postraumático o reacciones agudas de estrés serán muy útiles los inhibidores de la recaptación de la serotonina.

Estos pacientes, al tomar ISRS, experimentan un descenso importante en los niveles de ansiedad. Esto les permite aflojar las preocupaciones y la inquietud que les atormenta, recuperando gran parte de su calidad de vida y llevando una vida funcional.