Los antidepresivos de cuarta generación, que actúan de forma específica sobre determinados neurotransmisores para prevenir reacciones adversas en la medida de lo posible, están siendo prescritos cada vez con más frecuencia. No obstante, siguen sin ser tan populares como los ISRS, que dominan el campo de la terapia farmacológica para la depresión.

En este artículo analizaremos la eficacia de los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina o ISRN, que forman parte de este grupo de novedosos medicamentos. Nos centraremos fundamentalmente en la reboxetina, el único ISRN que ha sido estudiado en cierta profundidad, y en su comparación con otros tipos de antidepresivos.

Los antidepresivos de cuarta generación

En el año 1952 se descubrió el primer fármaco antidepresivo de la historia: la iproniazida, que había sido desarrollada para tratar la tuberculosis pero resultó ser efectiva en la mejora del estado de ánimo. La iproniazida pertenecía a la clase farmacológica de los inhibidores de la enzima monoaminooxidasa (IMAO), muy potentes y peligrosos para la salud general.

Posteriormente aparecieron los antidepresivos tricíclicos como la imipramina, la clomipramina y la nortriptilina. En este caso el origen fue la investigación en torno al tratamiento médico de las psicosis. Estos a su vez se vieron desplazados por los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, más conocidos por la abreviatura “ISRS”.

En los últimos años han aparecido una serie de medicamentos para la depresión a los que se ha atribuido una mayor seguridad que a los ISRS; hablamos de los antidepresivos de cuarta generación, que incluyen a los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (ISRN) y a los inhibidores duales de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN).

A diferencia de los tricíclicos y de los IMAOs, los antidepresivos de cuarta generación tienen un elevado índice de selectividad; esto significa que ejercen su acción específicamente sobre uno o varios neurotransmisores, lo cual teóricamente debería reducir el riesgo de efectos secundarios. En este sentido los nuevos antidepresivos se asemejan a los ISRS.

Inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (ISRN)

Los ISRN son una clase de psicofármacos con efectos antidepresivos que actúan de forma específica en uno de los neurotransmisores fundamentales del sistema nervioso: la noradrenalina. Este compuesto químico está implicado en un amplio conjunto de respuestas fisiológicas y cognitivas relacionadas con la activación.

Así, la noradrenalina influye en las respuestas de estrés (tanto a nivel fisiológico como cognitivo), en el estado de ánimo, en la motivación, en el mantenimiento de la consciencia y de la alerta, en la circulación sanguínea, en el manejo de los recursos atencionales, en la conducta agresiva, en el placer sexual y en el orgasmo.

Como su nombre indica, los ISRN ejercen su acción a través de la inhibición de la recaptación de la noradrenalina. Esto significa que, al consumir uno de estos fármacos, las neuronas presinápticas tienen una mayor dificultad para absorber la noradrenalina del espacio sináptico, incrementando la cantidad que se encuentra disponible para la neurotransmisión.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina también son llamados simplemente por la abreviatura “IRN”; en este caso el término “selectivo” es obviado. El más conocido de estos fármacos es la reboxetina, que se comercializa bajo los nombres “Irenor”, “Norebox”, “Prolift”, “Edronax” y “Vestra”, entre otros.

Existen, no obstante, otros medicamentos que pueden categorizarse dentro de esta clase farmacológica. Entre estos encontramos la atomoxetina, el talopram, el talsupram, la nisoxetina, la viloxazina, la amedalina, la lortalamina, la tandamina, la daledalina, la edivoxetina o la esreboxetina.

La eficacia de la reboxetina

En la actualidad, y en parte como consecuencia de lo reciente de su aparición, la investigación disponible en torno a los inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina es relativamente escasa. Es por esto que el grado de eficacia de este tipo de fármacos no está del todo claro, y encontramos además hallazgos muy contradictorios.

El metaanálisis del equipo de Eyding (2010) evaluó la eficacia de la reboxetina para el tratamiento de la depresión mayor utilizando como punto de partida 13 estudios con más de 4 mil pacientes. Estos autores no encontraron diferencias significativas entre el placebo y la reboxetina en la remisión de síntomas y concluyeron que los ISRS son más eficaces que los ISRN.

Por contra, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA) del gobierno del Reino Unido analizó 11 estudios sobre la eficacia de la reboxetina y encontró que era efectiva en los casos graves de depresión. Además negaron que tuviera un mayor potencial de provocar efectos secundarios que el placebo, como propuso el equipo de Eyding.

Los datos disponibles en la actualidad sugieren que los ISRN podrían tener un perfil de efectos secundarios algo menos severo que los ISRS, los antidepresivos más utilizados; no obstante, su potencia probablemente sea menor. Ambas clases de fármaco parecen más eficaces en los casos graves que en los leves o moderados. En cualquier caso, se requiere más investigación.

Referencias bibliográficas:

  • Eyding, D., Lelgemann, M., Grouven, U., Härter, M., Kromp, M., Kaiser, T., Kerekes, M. F., Gerken, M. & Wieseler, B. (2010). Reboxetine for acute treatment of major depression: systematic review and meta-analysis of published and unpublished placebo and selective serotonin reuptake inhibitor controlled trials. BMJ, 341: c4737
  • The Medicines and Healthcare products Regulatory Agency (MHRA) (2011). MHRA UK Public Assessment Report: Reboxetine: a review of the benefits and risks.