Desde el descubrimiento de los efectos antidepresivos de los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y la popularización de los tricíclicos se han realizado grandes progresos en este área de la farmacoterapia. En la actualidad existen medicamentos con un alto grado de eficacia y que provocan pocas reacciones adversas.

En este artículo analizaremos los efectos secundarios de los principales tipos de antidepresivos: los IMAO, los tricíclicos, los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) y los antidepresivos de cuarta generación, que incluyen los inhibidores de la recaptación de noradrenalina (ISRN) y los de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN).

Efectos secundarios de los antidepresivos

Todos los psicofármacos que resultan efectivos para tratar síntomas depresivos son agonistas de las monoaminas, un grupo de neurotransmisores. Algunos potencian la acción de la noradrenalina, mientras que otros se relacionan en mayor medida con la serotonina. Los inhibidores duales IRSN, de reciente aparición, se asocian a ambos neurotransmisores.

Los efectos secundarios de los antidepresivos se deben tanto a su acción monoaminérgica como a mecanismos idiosincrásicos de algunos de ellos. Aunque las cinco clases de medicamentos de las que hablaremos provocan efectos secundarios muy variados, nos centraremos en los que aparecen con mayor frecuencia y en los que tienen una especial relevancia clínica.

1. Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

Como su nombre indica, los IMAO inhiben la actividad de la enzima monoaminooxidasa, que deshace las monoaminas para evitar que se concentren en exceso en el espacio sináptico. El bloqueo de la enzima causado por estos fármacos aumenta la disponibilidad de noradrenalina, serotonina y dopamina, lo cual es eficaz en el tratamiento de la depresión.

En la actualidad los IMAO se utilizan poco porque pueden provocar crisis hipertensivas graves si interactúan con alimentos con tiramina, como el chocolate, el café o el plátano; este fenómeno se conoce como “efecto queso”. También causan efectos secundarios más leves: alteraciones del ritmo cardiaco, insomnio, cefaleas, anorgasmia, aumento de peso, etc.

2. Antidepresivos tricíclicos

Los antidepresivos tricíclicos, como la clomipramina y la imipramina, inhiben la recaptación de serotonina, la de noradrenalina y, en menor medida, la de dopamina. Sus efectos secundarios son importantes y se deben sobre todo al agonismo de la noradrenalina y al antagonismo colateral de otros dos neurotransmisores: la acetilcolina y la histamina.

Entre las reacciones adversas a los tricíclicos destaca el síndrome neuroléptico maligno, que pueda provocar el coma e incluso la muerte. Además aparecen sedación excesiva, problemas de memoria, estreñimiento, retención urinaria, aumento de peso, hipotensión y mareos. Existe un fuerte riesgo de dependencia y el consumo excesivo puede causar sobredosis.

La investigación científica ha demostrado que no es recomendable tomar antidepresivos tricíclicos durante periodos prolongados de tiempo; no sólo resultan adictivos y causan síndrome de abstinencia al abandonarlos, sino que se ha descubierto que a largo plazo además reducen el número de receptores de noradrenalina y de serotonina.

3. Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

El nombre de los ISRS se debe a que sólo interactúan con los receptores de serotonina, de modo que su acción es más específica y segura que la de los IMAO y la de los tricíclicos. Además, aunque aparecen efectos secundarios molestos e inevitables al iniciar el consumo, suelen reducirse en cierta medida y volverse más tolerables tras una o dos semanas de tratamiento.

Fármacos como la fluoxetina, la sertralina y el citalopram provocan ansiedad, acatisia, temblores, diarreas, vómitos y alteraciones sexuales, entre ellas disminución del deseo, dificultades para la excitación y retraso del orgasmo. Se habla de “síndrome serotoninérgico” cuando estas reacciones son particularmente intensas.

4. Inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (ISRN)

La reboxetina es un fármaco recientemente desarrollado que resulta tan eficaz como los ISRS en el tratamiento de síntomas de depresión. Su acción se relaciona con la inhibición selectiva de la recaptación de noradrenalina, y con frecuencia se administra conjuntamente con un ISRS por tal de potenciar el efecto terapéutico de ambos medicamentos.

El agonismo de la noradrenalina al que se asocian los ISRN resulta especialmente eficaz para tratar síntomas como la apatía, los déficits en la interacción social y los problemas de memoria y de concentración. Sus efectos secundarios son más leves que los de los ISRS; los más habituales son el insomnio, las náuseas, la sudoración, el estreñimiento y la sequedad bucal.

5. Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN)

En los últimos años han aparecido algunos psicofármacos, como la venlafaxina, que combinan el agonismo específico de la serotonina con el de la noradrenalina sin interactuar con otros receptores, como sucede con los tricíclicos, de modo que las reacciones asociadas son escasas. Además sus efectos terapéuticos son superiores a los del resto de antidepresivos.

Dado que actúan en las mismas vías, los IRSN provocan efectos secundarios similares a los de los otros fármacos que hemos mencionado. Entre otros síntomas pueden aparecer somnolencia o insomnio, cefaleas, mareos, sensación de fatiga, náuseas, sequedad bucal, sudoración excesiva, problemas de memoria y dificultades para eyacular y llegar al orgasmo.