Personalidad

Tests proyectivos: los 5 tipos más utilizados

El test de Rorschach, el hombre bajo la lluvia... una explicación de este famoso modo de evaluación.

Tests proyectivos: los 5 tipos más utilizados

Imagen: zeh fernando

Alex Figueroba Alex Figueroba Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Aunque son denostados por muchos psicólogos, los tests proyectivos como el de Rorschach y el de apercepción temática pueden resultar muy útiles en la evaluación de la personalidad de adultos y menores de edad. 

En este artículo describiremos los 5 tipos de test proyectivos más utilizados, incluyendo las técnicas asociativas y las expresivas o gráficas.

¿Qué son los test proyectivos?

Los tests proyectivos son métodos de evaluación de la personalidad y otras características mentales que se basan en estímulos ambiguos y poco estructurados. La lógica subyacente a este tipo de pruebas se corresponde con la hipótesis de que es más probable que las personas evaluadas proyecten sus procesos mentales en una prueba si el material es ambiguo y estimula la imaginación.

Estas técnicas se han enmarcado tradicionalmente en la teoría psicoanalítica, según la cual la personalidad tiene un carácter estable y está determinada en gran medida por impulsos irracionales que escapan a la consciencia de los individuos. No obstante, desde el psicoanálisis se defiende que es posible identificar los contenidos del inconsciente mediante diversos procedimientos.

Dado que se supone que quien responde no conoce la finalidad de los ítems que componen la prueba, los tests proyectivos son considerados menos susceptibles de falseamiento que otros métodos de evaluación psicológica, principalmente aquellos que se basan en el autoinforme. Se dice que los tests proyectivos son técnicas de evaluación enmascaradas.

Si bien este tipo de prueba ha sido muy criticada por psicólogos de otras orientaciones teóricas a nivel metodológico, lo cierto es que la larga tradición de uso de tests proyectivos ha permitido que exista un elevado grado de sistematización en muchos de estos. Un caso especialmente claro en este sentido es el célebre test de Rorschach. Sin embargo, a pesar de esta sistematizacióm, su eficacia está seriamente cuestionada si nos guiamos a partir de los meta-análisis que se han ido realizando al respecto.

Tipos de técnicas proyectivas

Existen distintos tipos de tests proyectivos: los estructurales, que se basan en la organización del material visual; los temáticos, consistentes en narrar una historia a partir de distintas imágenes; los expresivos o gráficos, centrados en el dibujo; los constructivos, como el test de la aldea imaginaria o el juego diagnóstico, y los asociativos (p. e. frases incompletas).

A continuación describiremos los tests y los tipos de prueba proyectivos más populares, incluyendo ejemplos de todas las clases que hemos mencionado en el párrafo anterior. Dejaremos de lado las pruebas refractarias como la grafología, que pretende determinar la personalidad a partir del aspecto de la escritura y no ha recibido ningún apoyo empírico.

1. Test de Rorschach

En 1921 el psiquiatra Hermann Rorschach publicó una prueba psicológica consistente en 10 láminas con manchas de tinta simétricas de aspecto ambiguo. Con los años la subjetividad en la interpretación de este test disminuyó notablemente; en particular, en la década de 1980 se popularizó el sistema de evaluación de Exner, fundamentado en la investigación científica.

En el test de Rorschach la persona que evalúa presenta las láminas en un orden determinado a la que está siendo evaluada; en cada caso ésta debe contestar a la pregunta “¿Qué podría ser esto?” sin recibir ninguna indicación más. Posteriormente el evaluador vuelve a mostrarle cada imagen para descubrir qué aspectos de estas provocaron las respuestas.

Entre los indicadores que se analizan en el test de Rorschach encontramos el número de respuestas (lo normal en adultos es que sean entre 17 y 27 en total), la frecuencia de las contestaciones dadas en la población general o la predominancia de determinados contenidos. Este análisis puede sugerir psicopatología; por ejemplo, la monotonía se asocia a depresión.

Posteriormente se han desarrollado otros tests estructurales basados en manchas de tinta, como el de Holtzman, que pretende tener una mayor fiabilidad y está compuesto por 45 imágenes, y el Z-Test de Zulliger, que consta sólo de 3 láminas y está pensado como prueba de screening.

2. Test de apercepción temática de Murray

El test de apercepción temática o T.A.T., desarrollado por Henry Murray, es la prueba proyectiva de tipo temático más utilizada, especialmente en la evaluación de personas mayores de edad. Está compuesta por 31 láminas de las que sólo 20 son aplicadas a cada individuo, en función de su sexo biológico y de su edad.

Las imágenes son mucho más estructuradas que las del test de Rorschach: muestran escenas relacionadas con temas como la familia, el miedo, el sexo o la violencia a partir de las cuales el sujeto debe elaborar una historia que incluya un pasado, un presente y un futuro. El objetivo es analizar las necesidades y presiones psicológicas de la persona evaluada.

Existen variaciones del T.A.T. para distintos grupos de edad. Las pruebas C.A.T. (“test de apercepción infantil”) se aplican a niños de edades, niveles culturales y características físicas y psicológicas diversas, mientras que el test de apercepción para la senectud (SAT) evalúa variables típicas en personas de la tercera edad, como la soledad o la discapacidad.

Otras dos pruebas temáticas muy conocidas son el test de relaciones objetales de Phillipson y el test de frustración de Rosenzweig. Las imágenes del primero muestran un grado de estructuración intermedio en comparación con el T.A.T. y el Rorschach, y el test de Rosenzweig presenta escenas frustrantes en las que la persona debe añadir un diálogo.

3. Tests temáticos infantiles

Los tests de láminas Blacky y Pata Negra, creados respectivamente por Gerald Blum y Louis Corman, son pruebas temáticas específicas para la población infantil. Ambos se basan en imágenes de animales (Blacky es un perro y Pata Negra un cerdo) que sirven como estímulos para que los pequeños hablen de su visión de ellos mismos y de su familia.

El test de los cuentos de hadas es una de las pruebas proyectivas temáticas más recientes; fue desarrollada por Carina Coulacoglou en la década de 1990. En este caso los estímulos son dibujos de personajes célebres de cuentos de hadas, como Caperucita Roja y el lobo o Blancanieves y los enanos, y el niño debe contestar a varias preguntas previamente establecidas.

4. Técnicas expresivas o gráficas

En este tipo de técnicas la persona evaluada tiene que dibujar determinados elementos bajo consigna del evaluador. En comparación con el test de Rorschach y con el T.A.T., podemos decir que estas pruebas tienen un bajo nivel de estandarización y su interpretación resulta bastante subjetiva, aunque ello no significa que no puedan resultar herramientas útiles.

Dentro de esta categoría encontramos el test de la casa-árbol-persona (HTP) de Buck, el test del dibujo de la persona bajo la lluvia de Abramson, el test del dibujo de la familia de Corman, el test del árbol de Koch y el test del dibujo de la figura humana de Machover.

5. Técnicas asociativas

Las técnicas asociativas consisten en emitir respuestas en relación a un estímulo determinado. El ejemplo clásico de estos tests es el de asociación de palabras, utilizado por autores clásicos como Galton y Jung, en el cual se presenta una lista de términos a los que la persona evaluada tiene que contestar con la primera palabra que se le ocurra.

La prueba de frases incompletas es similar, si bien en este caso en lugar de asociar una palabra con otra se debe terminar la frase empezada por el evaluador. El test desiderativo (o bestiario) de Zazzo analiza el miedo a la muerte y los mecanismos de defensa en función de la respuesta a la pregunta “¿En qué querrías convertirte si dejaras de tener forma humana?”.

Alex Figueroba Alex Figueroba Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, mención en Psicología Clínica.