Hay personas caracterizadas por su dominio de las emociones. Unsplash

Las personas racionales no son muy comunes, porque a fin de cuentas lo que hoy entendemos por racionalidad es un invento reciente. Y es que normalmente la existencia de estos individuos depende de dónde se ha nacido y en qué lugar se ha recibido la educación durante la infancia y la juventud. Incluso hoy en día, las personas adultas de buena parte del planeta Tierra siguen guiándose por creencias totalmente irracionales y supersticiones.

Sin embargo, a pesar de su rareza, cuando estamos ante una persona racional se la reconoce de inmediato… si sabemos prestar atención a las señales adecuadas.

Así son las personas racionales en su día a día

A continuación puedes ver un listado de rasgos que definen a las personas racionales en su manera de pensar y de relacionarse con las demás. Ten en cuenta, sin embargo, que a pesar de los estereotipos que corren acerca de la gente con una mentalidad analítica, no se trata de robots. Alguien racional puede ser también muy emocional en determinadas ocasiones; la diferencia está en la manera en la que se regulan las emociones.

1. Esperan al mejor momento para tomar decisiones importantes

Es muy frecuente que, a la práctica, el primer momento en el que debemos realizar una elección o tomar una decisión coincida con un momento en el que nos activamos mucho emocionalmente.

Pensemos, por ejemplo, en el que se nos comunica que hemos sido aceptados en una universidad de prestigio ubicada fuera de nuestro país: si nos dejamos llevar por la euforia, quizás aceptemos la plaza y empecemos a realizar gastos para el traslado antes de considerar si tenemos los ahorros suficientes para optar por esa vía, o si hay otras responsabilidades que atender en nuestra ciudad de residencia.

Es por eso que las personas racionales no se precipitan a la hora de tomar decisiones relevantes, al menos si creen que hay un estado emocional que les está sesgando la interpretación de los hechos.

2. Saben que la emoción y la racionalidad son indesligables

Incluso las personas más racionales son conscientes de que los seres humanos no pueden pretender ser robots, entidades puramente objetivas que analizan los hechos fríamente y distanciándose de los hechos. Creer lo contrario supondría no tener defensas para prevenir los sesgos cognitivos y caer en un dogmatismo según el cual nada es discutible.

Así pues, al tener en cuenta que las emociones influyen tanto en el lugar en el que se centra nuestra atención como en las conclusiones a las que se llega al analizar esa información seleccionada, las personas racionales tienen la oportunidad de volver sobre sus pasos y preguntarse si cometieron algún error en su forma de razonar.

3. Creen en el poder del consenso

Por muy objetivos y racionales que pretendamos ser, no tenemos un acceso inmediato a la verdad. Es por eso que el consenso nos ayuda a comprender mejor lo que está ocurriendo. ¿Por qué? Porque al combinar ideas y puntos de vista, aparecen nuevas explicaciones y soluciones a preguntas.

Así pues, la racionalidad implica, a la fuerza, intercambio de puntos de vista y debate. No se trata de un proceso de pensamiento lineal llevado a cabo por una única persona, por un motivo muy simple: ser humano significa tener acceso a una cantidad muy limitada de información y no tener tiempo para aprenderlo todo acerca de la realidad. Siempre habrá alguien que sepa más que nosotros sobre un tema particular, y lo más razonable es escuchar lo que tiene que decir.

4. Experimentan sus relaciones sociales de un modo constructivo

Tender hacia la racionalidad hace que, ante la posibilidad de pelearnos con un amigo o familiar, no se actúe desde el rencor y las ganas de venganza.

Así pues, la manera en la que se gestionan esas disputas parte de la base de que el objetivo no es hacer que nuestras acciones se correspondan con lo que se está sintiendo, sino con lo que debería ser. Es un matiz importante que, si bien no implica que no se vaya a hacer sufrir al otro (si se asume que un castigo ejemplar hará que una situación similar) evita muchos dramas innecesarios, ya que una reacción emocional hace que suban las posibilidades de que aparezca una respuesta emocional por parte del otro.

5. Intentan prever los riesgos

Otra de las características definitorias de las personas racionales es que no ceden fácilmente a sus impulsos, ya que antes de realizar acciones que pueden comprometer el bienestar de alguien, consideran los riesgos y los beneficios.

Por supuesto, esta es una característica relativa, ya que no hay ningún ser humano capaz de pararse a pensar constantemente en cuáles pueden ser las consecuencias de sus acciones a medio y largo plazo. Sin embargo, las personas racionales lo hacen con mucha mayor frecuencia que el resto, y se muestran especialmente hábiles a la hora de detectar esos momentos en los que merece la pena detenerse a pensar y no ceder ante los deseos más inmediatos.