Así son las personas idealistas. Unsplash.

¿Qué es más importante, partir de los hechos y tratar de adaptarnos a ello, o plantearnos metas y hacer todo lo posible por llegar a ellas? Este es un tema más filosófico que psicológico, y que sin embargo sirve para conocer intuitiva una gran verdad: hay muchas maneras de relacionarnos con nuestros objetivos.

En este artículo veremos cuáles son los hábitos y los rasgos de personalidad de las personas idealistas, aquellas que ponen sus visiones y sus principios por encima de muchas otras cosas.

9 hábitos y rasgos de las personas idealistas

Las personas idealistas no siempre son fáciles de reconocer, especialmente en un mundo en el que a veces la escasez de recursos hace difícil permitirse aspirar a grandes cosas. Sin embargo, prestando atención a los detalles es posible reconocer ciertos signos comunes. Veamos cuáles son.

1. Conocen mejor sus principios éticos

La gran mayoría de los seres humanos tienen un código moral, pero no todos lo conocen bien. Por ejemplo, es posible que parte de nuestra escala de valores se revele cuando debemos tomar una decisión difícil, de modo que hasta ese momento esa parcela de nuestra identidad había permanecido oculta.

Sin embargo, las personas idealistas tienden a conocer mejor el código ético por el que se guían, porque han dedicado tiempo exclusivamente a establecer sus prioridades morales y prácticas en la vida. Por ello, tienen más claro qué es lo que quieren alcanzar, aunque no tienen por qué saber cómo lo van a lograr.

2. Apuestan fuerte al plantearse metas

Al tener relativamente claro qué es aquello que desean y qué es lo que no desean, las personas perfeccionistas pueden permitirse plantearse objetivos ambiciosos, dado que no tienen que lidiar con un alto riesgo de estar luchando por algo en lo que realmente creen poco.

3. Son soñadoras y quieren cambiar la sociedad

Normalmente, las personas idealistas no se limitan a proponerse finalidades personales, que solo les conciernen a ellas. Dado que tienden a ser ambiciosas a la hora de plantearse metas, hacen que estas engloben a mucha más gente o, incluso, a todo el planeta. Por eso, iniciativas y proyectos con la solidaridad y la preservación del medio ambiente, por ejemplo, acostumbra a formar parte de aquello a lo que le dan importancia.

4. Predican con el ejemplo

Para las personas idealistas, lo importante es lo que se hace, y no tanto lo que se dice. Por ello, no se limitan a tratar de defender las ideas relacionadas con la defensa del tipo de sociedad que querrían contribuir a construir, sino que aportan también su ejemplo. Eso significa que actúan de un modo que trata de ajustarse a aquello que cabría esperar de alguien que persigue metas claras.

5. Tratan de aplicar las ideas al mundo, y no al revés

Las personas idealistas lo son, entre otras cosas, porque tratan de aplicar ciertas ideas puras sobre la realidad imperfecta que nos envuelve a todos. Por ejemplo, tratarán de aplicar el principio de la verdad incluso en algunas situaciones en las que decir la verdad no beneficia claramente a nadie, pero sí perjudica al menos a una persona. De algún modo, actuarán como si la defensa de ciertas ideas modificase la realidad favoreciendo la importancia del principio defendido.

6. Siguen muchas normas que se auto-imponen

Como se aferran mucho a sus objetivos, deben crear normas para varias posibles situaciones por las que pueden pasar en el día a día. Eso hace que su repertorio de normas sea bastante variado y amplio, lo cual tiene consecuencias positivas, como la ausencia de oportunismo, y otras negativas, como el riesgo de caer en los dogmas y en la falta de visión estratégica.

7. Creen más en la legitimidad que en los efectos de lo que hacen

Tal y como hemos visto, las personas idealistas actúan como “embajadoras” de las ideas y las “esencias”. Por ello, en ocasiones tan solo defienden sus acciones alegando que son legítimas, aunque hacerlas cause consecuencias negativas. Como consecuencia, pueden llegar a confundir la legitimidad con la justicia o con los estándares de bienestar, y no tienen por qué darle mucha importancia al contexto.

8. Quieren dejar un legado

Para las personas idealistas su propia vida es un proyecto orientado a dejar un impacto positivo en el mundo, gracias a la defensa de sus ideales. Es por ello que les gusta la idea de dejar un legado que los demás puedan disfrutar y que, de paso, les hace sentir más trascendentes.

9. Se sienten inspiradas con facilidad

Las personas idealistas tienden a encontrar referentes en los que basarse, dado que ejemplifican la defensa de ciertos valores de manera que es fácil sentirse identificado con ellos.