Está claro que la comunicación es imprescindible en las relaciones de pareja, pero no lo es todo; hay algo más. Por mucho que la información fluya entre dos amantes, estos datos pueden ser interpretados de la forma errónea. Y esto ocurre con más frecuencia de lo que podría parecer, entre otras cosas, porque a la hora de formarnos una imagen mental de nuestra pareja somos propensos a construir una versión sesgada de esta.

En realidad tiene sentido que sea así, ya que como en el contexto de una relación romántica hay muchas emociones y sentimientos en juego. Las implicaciones de imaginar a la otra persona de un modo o de otro tiene serias consecuencias sobre lo que experimentamos, y por consiguiente el cerebro humano dirige ese proceso de creación del concepto del otro para que, en parte, se ajuste a lo que nos conviene.

Sin embargo, esta visión sesgada del otro también se mantiene, en parte, por para que una relación goce de buena salud y no sea disfuncional es totalmente necesario conseguir que la otra persona llegue a conocer nuestro Yo verdadero, para darle la oportunidad de aceptarlo.

Por qué importa que tu pareja conozca tu “Yo” auténtico

Conseguir un grado de compenetración bueno con la pareja va mucho más allá de las apariencias, el hecho de que todos vean que “hay química” entre vosotros. En realidad, que la pareja sepa quiénes somos de verdad es algo que no solo es bueno; resulta necesario para que la relación tenga cimientos sólidos. A continuación puedes encontrar las razones de esto.

1. Entender quién es de verdad la pareja

Las personas no son solo sus cuerpos, sus palabras y sus acciones. Detrás de cada una de ellas hay intenciones, inquietudes, prioridades de vida y una manera propia de percibir la realidad. Se trata por consiguiente de un estrato de la identidad que es más profundo que aquello vemos y oímos de la otra persona. Llegar a entender bien en qué consiste este Yo exige esfuerzo, pero es un sacrificio totalmente necesario.

Crear un lazo afectivo como el de una relación romántica supone que la persona de la que nuestra pareja se ha enamorado existe realmente más allá de su imaginación.

2. Anticiparse a las necesidades del otro

Buena parte de lo que significa convivir consiste en facilitarse la vida mutuamente, hacer que las situaciones de cansancio se minimicen. Aunque podemos idealizar las relaciones, estas serán disfuncionales si sus miembros no se complementan en la cotidianidad. Si no se comprende realmente al otro, muchos de los intentos por ayudarle serán errados.

3. Apoyar realmente al otro

Que comprendan tu verdadero “Yo” implica que la otra persona comprende realmente cuáles son los proyectos de vida que te importan realmente. De ese modo, puede apoyarte al tomar decisiones que en cualquier otra persona parecerían poco razonables pero que en realidad responden a la lógica interna de lo que quieres para tu vida.

4. La obtención de validación

A los seres humanos no nos gusta sentir que estamos aislados y que existimos en el vacío. Si la pareja nos comprende, sabe cómo validarnos de manera auténtica y eficaz; en vez de realizar cumplidos constantemente (lo cual haría que pierdan su valor), se ofrecen muestras de admiración y cariño de un modo más adecuado, allí donde encajan, en vez de inundarlo todo con ellos.

5. Se crea algo más que el individuo

Cuando nuestra identidad conecta realmente con el otro, pasamos a formar parte de algo que está más allá de nosotros mismos. Esto es una fuente importante de propósito en la vida que alimenta la buena salud de la pareja. Por supuesto, en ningún momento dejamos de ser personas con inquietudes y sensibilidades propias, pero una parte de nosotros se proyecta más allá de la individualidad.

6. Te comprendes mejor

A partir de la experiencia del otro con nuestro verdadero yo, aprendemos sobre nosotros mismos; no podemos mantenernos al margen deber cómo alguien reacciona ante la idea de que existimos, de que estamos ahí y somos reales más allá de todos los convencionalismos y apariencias. A su vez, esta información sirve para rendir más en la Inteligencia Emocional necesaria para gestionar la relación y sus potenciales conflictos que pueden hacer que se tambale.

Das una oportunidad al rechazo

El simple hecho de hacer que el otro nos conozca de verdad nos expone a la posibilidad del rechazo. Esto, en sí mismo, es una muestra de compromiso, madurez y responsabilidad. La relación que surja de ese contexto será auténtica, siempre que esta dinámica sea simétrica: la otra persona también debe descubrirse tal y como es, dar una oportunidad a que decidamos sobre lo que realmente es.