Llegar a un buen grado de intimidad en el amor puede ser un reto. Unsplash

A veces, empezar a salir con alguien y empezar a vivir una relación de pareja “oficial” cuesta menos que conseguir que se cree una intimidad compartida entre los amantes. Y es que una cosa es que dos personas se consideren entre sí novios, y otra es lograr un grado de conexión íntima verdadera.

Por ejemplo, es muy fácil ir al cine juntos, pasar ratos agradables hablando o encajar bien con la familia y los amigos del otro, pero abrirse de una manera honesta e incluso conectar físicamente mediante las caricias y el lenguaje no verbal, en ocasiones, puede llegar a costar.

A continuación repasaremos algunas claves para lograr que las relaciones de pareja desarrollen un alto grado de intimidad y conexión emocional.

Aumentar el grado de intimidad en las relaciones amorosas

Para retirar las posibles barreras que crean una separación innecesaria entre los amantes, es indispensable hacer que se cree una intensa conexión íntima entre ambos

1. Repasa las imperfecciones que conoces sobre tu pareja

El amor existe porque se sabe apreciar lo único e irrepetible del otro, su mortalidad y su vulnerabilidad. Puede parecer extraño, pero construir intimidad en el seno de una relación de pareja se basa entre otras cosas en reconocer las imperfecciones de uno mismo y de la persona a la que se ama.

Ser conscientes en todo momento del carácter humano y limitado de los miembros de la pareja hace que las buenas acciones que realiza la otra persona no sean vistas con suspicacia, como si fuese una estrategia con fines instrumentales, tal y como lo haría un robot que sigue instrucciones programadas para cumplir su función. En cambio, al tener presente que las expresiones de cariño y afecto son genuinas y nacen de la necesidad de estar en compañía del otro, permiten recibirlas bajando las defensas.

2. Aprende a dar oportunidades

Hay personas que han sido tan expuestas a la crueldad y las traiciones que les cuesta confiar incluso en sus parejas, de modo que el grado de intimidad existente en la relación queda dañado. Por ejemplo, ciertas caricias pueden llegar a generar más ansiedad que placer, porque se realizan en zonas delicadas (vientre, cuello, etc.).

En estos casos, lo mejor es “obligarse” a confiar en la persona amada, y pensar que realmente lo que genera ansiedad no es ella, sino los intentos de traspasar un cierto umbral de intimidad, algo que en algún momento del pasado nos trajo malos resultados y dejó una huella emocional en la propia mente. Es muy útil empezar exponiéndonos a formas de intimidad más ligeras, para ir progresando poco a poco desde ahí.

Así pues, dejar espacio para que la otra persona tome la iniciativa y demuestre que no pasa nada malo es una excelente manera de que nuestro cuerpo se acostumbre a no activar el estado de alerta cada vez que le exponemos nuestras vulnerabilidades.

3. Aprende a dar apoyo y no consejos prácticos cuando sea necesario

Como contextos emocionales que son, las relaciones de pareja se fundamentan más en el afecto que en dar consejos e intercambiar información práctica sobre cómo funcionan las cosas. A fin de cuentas esto último puede ser conseguido a través de muchos medios, pero la compañía de la pareja es única, y ofrece la posibilidad de conectar a un nivel tan profundo que queda más allá de la simple “transmisión de datos”.

Es por eso que, para generar intimidad en las relaciones amorosas, hay que tener claro que el apoyo emocional es lo mejor que podemos dar y que, para ello, es más útil escuchar y empatizar que limitarnos a transformar lo que escuchamos en indicaciones e instrucciones sobre cómo debería vivir la vida la otra persona.

A fin de cuentas, la mayoría de preocupaciones y de problemas de los que se habla en el contexto íntimo de la relación de pareja no son el fruto de la falta de información (en ese caso solucionarlos no sería tan difícil) sino de aspectos más relacionados con los propios miedos, las situaciones que generan ansiedad, etc.

4. Favorece la aparición de esas conversaciones

A través de la palabra también es posible construir intimidad. Eso sí, al principio es mejor no hacerlo de manera brusca y muy directa.

Puedes empezar contando una historia muy personal sobre tu pasado para que tu pareja vaya adentrándose en esa historia y la narración empiece a recordarle ciertas experiencias de su vida. De ese modo empezando con una historia que resuena emocionalmente en ambas partes de la relación, es más fácil empezar una conversación espontánea sobre experiencias propias e íntimas, que normalmente no salen a la luz.

5. No juzgues ni banalices

Puede parecer muy obvio, pero a la práctica algunas personas tienden a utilizar el sarcasmo y el humor ácido como mecanismo para banalizar las historias sobre experiencias personales y, así, interrumpir esa conversación y cambiar de tema (para empezar a hablar sobre algo más cómodo y menos comprometedor). Evita esto y, cuando notes que lo próximo que vas a decir va en esta línea, date un aviso. Prevenir este tipo de estrategias conociéndolas de antemano es una buena manera de hacer que las conversaciones íntimas fluyan bien.