Pareja

​Las 7 diferencias entre el amor y la dependencia emocional

Estos dos fenómenos psicológicos afectivos pueden llegar a confundirse, generando muchos problemas.

​Las 7 diferencias entre el amor y la dependencia emocional
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Amor y dependencia no son sinónimos, ni mucho menos. Puede que el mundo de las emociones y de las relaciones humanas sea confuso y difícil de investigar, pero lo cierto es que estos dos elementos presentan muchas diferencias que permiten discriminar entre el uno y el otro. Y menos mal, porque las consecuencias de confundirlos pueden llegar a ser muy negativas.

Desafortunadamente, los mitos acerca del afecto y sobre las relaciones de pareja hacen que no todo el mundo tenga claras las diferencias entre la dependencia emocional y el amor. Muchas veces, el simple hecho de creen en un estereotipo sobre cómo debe ser la relación amorosa perfecta hace que quedemos tan encasillados como los conceptos que utilizamos para pensar en el cariño y los lazos afectivos.

Distinguir entre la dependencia y el amor

Amar y depender no son, ni pueden ser, lo mismo. Es por eso que existen numerosas diferencias entre el amor y la dependencia emocional. Aquí puedes encontrar las principales.

1. Búsqueda de contacto vs. Evitación de la soledad

En la dependencia emocional, todo lo que nos aporta la relación está planteado en un sentido negativo, mientras que con el amor ocurre lo contrario. Eso significa que en el primer caso el contacto con la otra persona es una herramienta para hacer que desaparezca el malestar, mientras que en el amor la compañía y la presencia del otro es algo que produce bienestar.

Dicho de otro modo, en el amor estar con alguien aporta un valor positivo, mientras que en el caso de la dependencia emocional esto es visto como un recurso para evitar la falta de alguien, y por consiguiente se busca la eliminación de algo negativo.

2. Vivir la experiencia vs. Disponer de herramientas

Prácticamente todo lo bueno que nos brinda una relación amorosa tiene que ver con el valor subjetivo de la experiencia de estar con alguien. Es decir, no podemos explicar con palabras qué aspectos de nuestra vida se ven mejorados con la presencia de alguien a quien queremos.

Sin embargo, con la dependencia ocurre más bien lo contrario. Aquí, cuando pensamos en la relación tendemos a identificar aspectos muy concretos de nuestra vida en los que se nota la presencia del otro. Por ejemplo, la posibilidad de acceder a un grupo de amigos, el hecho de no tener que volver a vivir en la casa de los padres, etc. De algún modo, la relación es vista como una suma de estas opciones de mejorar nuestra vida, no es algo que vaya mucho más allá de esta unión de ventajas.

3. Opción de negociar vs. Fe ciega en la relación

En el amor, se tiene claro que, aunque para mantener una relación estable hay que hacer ciertos sacrificios, estos deben ser razonables y es perfectamente legítimo cuestionar sus límites.

La diferencia que este aspecto marca con respecto a la dependencia es que en esta segunda los límites ni siquiera son cuestionados por puro miedo. Aquí, la relación no es vista como algo dinámico que puede ir adaptándose a las necesidades de ambos, sino que se percibe más bien como una serie de normas rígidas en las cuales hay que encajar. Esto hace que la dependencia crezca más, ya que la posibilidad de dañar la relación con cualquier pequeño detalle hace que se le esté prestando atención constantemente.

4. Atención al bienestar vs. Atención a las obsesiones

En el amor, lo que importa es el bienestar de las personas involucradas, y la relación es tan solo el medio a través del cual se produce el encaje entre personas que disfrutan del contacto mutuo.

En el caso de la dependencia, sin embargo, la atención va dirigida a la idea de la relación en sí, que casi siempre está compuesta por estereotipos y rituales que hay que repetir una y otra vez. Es decir, se utiliza la relación como una manera de darle una estructura predecible y estable al día a día.

5. Querer a esa persona vs. Querer lo que nos ofrece esa persona

En el amor, la diana de todas las emociones positivas que experimentamos en la relación es siempre la persona por la que sentimos ese vínculo emocional fuerte.

En cambio, en situaciones de dependencia, lo que se valora es todos esos cambios que la posibilidad de relacionarse con esa persona ha introducido en nuestras vidas.

6. Flexibilidad vs. Horarios fijos

En el amor la libertad de cada persona involucrada es algo que se da por hecho. Eso significa que, por defecto, se asume que cada uno puede hacer lo que quiera, y las excepciones tienen que esta previstas y contar con una justificación.

En la dependencia, lo que se da por hecho es una cierta rutina, con lo que cualquier transgresión de estas costumbres produce malestar.

Es por eso que una de las principales diferencias entre el amor y la dependencia es que la segunda puede ser comparada metafóricamente con una adicción, ya que consume gran parte del tiempo y el mayor impacto emocional que provoca es el malestar generado al salirse de los horarios.

7. Potenciación de la baja autoestima

El amor no tiene por qué hacer que nuestra autoestima mejore, pero la dependencia sí hace que esta empeore. El motivo es que , al percibirse constantemente una sensación de vulnerabilidad, las preocupaciones orientadas a hechos que no dependen de uno mismo (como el hecho de que la otra persona lleve unos minutos de retraso al volver a casa) alimentan la idea de que no se puede hacer nada por evitar el malestar.

Etiquetas: Pareja, Amor y sexo
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.