Pareja

​Cómo dejar a alguien: 6 pasos para gestionar la ruptura

Terminar con una relación de pareja es siempre duro, pero hay formas de gestionarlo del mejor modo.

​Cómo dejar a alguien: 6 pasos para gestionar la ruptura
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Muchas veces experimentamos las relaciones amorosas como cuentos de hadas que solo pueden tener un final feliz. Por supuesto, esta creencia hace que tener a alguien a nuestro lado sea una experiencia más dulce, pero a un precio muy alto.

Y es que cuando las cosas no salen bien, la frustración puede ser enorme: el hecho de descubrir que no se está bien con alguien produce tanta confusión como malestar, porque no entendemos que, simplemente, la relación, tal y como la conocíamos hasta ahora, ya no tiene razón de ser.

Por eso hay muchas veces que la simple tarea de averiguar cómo dejar a alguien se vuelve una trampa que nos paraliza sin poder disfrutar de la vida amorosa y sin poder liberarnos de esa relación.

Cuando el amor ya no es como antes y crece la ansiedad

Tomar la decisión de terminar con una relación de pareja es siempre duro, especialmente si la trayectoria de esta es larga, de varios años. Además, uno de los aspectos de la ruptura que duele más es el hecho de que se trata de una decisión unilateral: todo depende de uno mismo, y las consecuencias de esa decisión, si son muy malas, pesarán en la propia consciencia.

Es este miedo y esta expectativa de potencial fracaso lo que hace que muchas personas se queden bloqueadas ante la incertidumbre de no saber cómo dejar a alguien. La ansiedad anticipatoria hace que el malestar sea casi comparable al que se produce durante y justo después de la ruptura, pero a diferencia de lo que ocurriría en este segundo escenario, el problema persiste y se cronifica.

El miedo a "lanzarse", la culpa y la lástima que producir tristeza en la otra persona, el no saber cómo va a ser el día a día sin la rutina de estar al lado de ese enamorado o enamorada... todo eso hace que sea muy fácil procrastinar, no dar el primer paso, alargando el malestar.

Gestionando la crisis de pareja: cómo dejar a alguien

Aunque una ruptura amorosa es siempre una experiencia que produce ansiedad y malestar, estos sentimientos deben ser gestionados para que la crisis no quede enquistada. Pasar de la idea al hecho de forma correcta es importante para atravesar la fase de la ruptura del mejor modo posible.

Estas son las principales pautas a seguir para tener claro cómo dejar a alguien sin que las personas implicadas sufran más de lo que sería esperable:

1. Dar pistas

Las rupturas de pareja que son mejor gestionadas son aquellas que se comprenden, es decir, las que podemos integrar bien al conocimiento que tenemos acerca de la relación en la que nos encontramos. Esto sirve también, por supuesto, para la persona que "es dejada". Es muy importante que entienda bien lo que ocurre, y para eso es necesario que sepa que su pareja no se siente bien en la relación, que esa información no venga de golpe en el momento de la ruptura.

Así pues, a la hora de dejar a alguien ya se tiene mucho ganado simplemente expresando de forma genuina el malestar que se siente. Eso establece precedentes que vistos en retrospectiva ayudan a entender lo que ha ocurrido.

2. Elegir un lugar tranquilo y solitario

Es muy importante que al romper con la relación las personas involucradas puedan expresar sus sentimientos sin reprimirse por encontrarse en un contexto social. Elegir como lugar para hacer esto un bar o restaurante es una idea muy mala justamente por eso: la vergüenza y el miedo de llamar la atención se añaden al estrés que ya de por sí genera la situación.

3. No escatimar tiempo

Algo tan importante merece ser explicado bien y con detalles. Por eso es bueno no dar la información simplemente en una o dos frases; mejor tener preparado un mini-guión con las ideas principales a decir y su orden (no memorizar literalmente ningún texto).

4. Dejar claro el mensaje

Por otro lado, es importante que el punto principal del encuentro, la ruptura, sea comunicado de manera clara y directa, sin utilizar fórmulas poéticas ni ar rodeos constantes sin llegar al tema en cuestión.

5. No culpar a nadie

Atribuir el fracaso de una relación en el momento de dejar a alguien es desaconsejable, incluso si las culpas son puestas sobre uno mismo. Si culpamos a la otra persona, hacemos que esta sufra más de lo debido y, además, no será capaz de extraer una lección valiosa para ser más feliz en un futuro con otras personas, ya que esa información no será analizada como si fuese algo de lo que se puede extraer una conclusión útil; simplemente será visto como un ataque, debido al contexto y a lo difícil que es razonar en situaciones así.

Además, si se dice que la culpa es de uno mismo, es muy posible que esto sea interpretado como una excusa para no tener que discutir, algo que por supuesto tampoco sienta bien.

6. Dar apoyo

Algunas personas creen que justo después de comunicar que se quiere romper, lo apropiado es actuar de modo distante para que el interlocutor o interlocutora no "se confunda" y asuma su nuevo rol de forma instantánea. Esto es una equivocación y, de hecho, es una actitud tan defensiva que revela las propias inseguridades.

Después de dejar a alguien hay que dejar que nuestro sentimiento de ayudar a los demás actúe de manera espontánea a la hora de consolar a la ex-pareja, si esta lo necesita. Un abrazo, unas palabras amables y quedarse al lado de la persona un rato es una buena idea, a no ser que esta diga lo contrario o no dé muestras de derrumbarse emocionalmente. De todas formas, ofrecer ayuda nunca está de más.

Plantearse la opción de darse un tiempo

Muchas veces dejar a alguien no es una decisión de la que estemos seguros. El amor es un sentimiento muy complejo, y ciertas crisis pueden deberse a factores circunstanciales que no tienen que ver exactamente con lo que es para nosotros estar con cierta persona.

En estos casos, en vez de comunicar una ruptura definitiva, se puede optar por darse un tiempo. Esto, en parte, también es dejar a alguien, pero dejando una puerta abierta a la posibilidad de volver, y por tanto el golpe es menor. Sin embargo, no hay que decidirse por esta opción simplemente para contentar a la otra persona; ha de ser algo que realmente interese a ambas partes.

Etiquetas: Pareja, Amor y sexo, Terapia
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.