Varios consejos para superar este malestar.

El miedo al matrimonio es un fenómeno más común de lo que parece, y sus efectos nocivos sobre la calidad de vida de quienes lo sufren pueden llegar a notarse durante años.

En este artículo veremos varios consejos acerca de cómo afrontar el miedo al matrimonio y no dejar que le añada una dosis de angustia a tu vida.

Miedo al matrimonio: ¿qué hacer?

Tanto las preocupaciones como los nervios de antes del matrimonio son algo muy común, pero no dejan de ser fenómenos que tienen que ver más bien con el ritual en sí y con la celebración de ese momento especial. Sin embargo, más allá de estos episodios de ligero malestar, hay quienes temen no al día del casamiento en sí, sino a la vida de casados, a la fase de la vida que empieza a partir de ese momento.

Sin embargo, antes de abordar el problema de la angustia que se vive al experimentar el miedo al matrimonio hay que tener claro que este fenómeno no tiene por qué ser algo que aparezca de manera aislada en cada individuo: la influencia social cuenta, y mucho.

Hasta cierto punto, el miedo al matrimonio puede estar basado en la presión social. A nadie se le escapa el hecho de que aún hoy en día hay una fuerte “inercia” que nos lleva a dar por supuesto que el matrimonio es parte de una vida desarrollada de forma normal, de modo que las personas de cierta edad que no establecen este enlace son casos extraños, a veces incluso motivo de desprecio o de burlas.

Así, el miedo al matrimonio puede ser el resultado del malestar de sentirse “predestinado” a pasar por el altar aunque no exista una voluntad real de casarse o de llevar una vida de pareja. Por eso, antes de considerar si el miedo al matrimonio es en sí el problema, es necesario prestar atención al contexto en el que vivimos, para saber si lo que nos hace sentir mal tiene que ver con las expectativas que el resto de personas han depositado en nosotros.

Dicho esto, y dando por supuesto que es un miedo realmente personal y no basado en las presiones de nuestro círculo social, podemos pasar ya a los consejos.

1. Si no tienes pareja...

Hay personas que experimentan miedo al matrimonio a pesar de no tener pareja. En estos casos, lo que suele ocurrir es que es la influencia del resto la que nos hace asumir que llegará un día en el que deberemos comprometernos. Lo que ocurre es que esta influencia no tiene por qué ser muy evidente, e incluso puede llegar no a través de personas concretas (amigos, familiares, vecinos…) sino a través de la influencia de la cultura en la que vivimos inmersos.

Ten en cuenta que si no tienes pareja no tiene sentido tener miedo al matrimonio. A la práctica, debemos adaptarnos lo máximo posible a aquellas situaciones que realmente estamos viviendo, y no a las que son imaginarias o hipotéticas. Sean cuales sean tus circunstancias, el miedo al matrimonio solo te dará una preocupación extra que simplemente no debería estar ahí.

2. No asumas que volverá a salir mal

En el ámbito del amor hay en juego muchas emociones, y eso hace que sea relativamente fácil pasar por experiencias psicológicamente dolorosas. Como consecuencia, hay personas que desarrollan miedo a los compromisos emocionales, y el miedo al matrimonio es el ejemplo más claro de este tipo de enlaces en la que dos personas se comprometen a velar por la otra.

En estos casos, es bueno modificar esas creencias, dado que crean malestar, por un lado, y no nos hacen ser más realistas, por el otro. Esto último es así porque el historial amoroso de cualquier persona nunca es tan amplio como para contar con una muestra representativa que permita conocer bien a “la gente” en general. Cada persona es un mundo, y si bien es cierto que existen regularidades psicológicas, estas no puede ser conocidas por el simple hecho de haber tenido una decena de parejas con anterioridad.

3. Examina tus condiciones materiales

Es posible que las circunstancias hayan hecho que la idea de la boda esté cada vez más próxima y que no te sientas en condiciones de pasar a ese tipo de vida. Pero parte de esa preocupación puede venir del hecho de que la falta de preparación no es psicológica, sino material.

Si careces de la estabilidad económica que te permita lanzarte a la vida de casados con seguridad, deberás atender antes esos asuntos que tienen que ver con tus condiciones de vida, por supuesto en constante diálogo con tu pareja.

4. Analiza si es un gran salto cualitativo

Aunque casarse es algo con una importancia simbólica y legal, no debería suponer un gran cambio a la hora de definir el tipo de compormiso emocional que te une con tu pareja. Lo ideal es casarse cuando ya se experimenta un grado de intimidad y de compromiso similar al de os casados. De no ser así, el miedo a que algo falle puede hacer que experimentes estrés simplemente a causa de la incertidumbre.

5. Abraza nuevas formas de compromiso

Por último, hay que considerar la posibilidad de que, si experimentas miedo al matrimonio, esto se deba a que no cuenta con la preparación suficiente para vivir en pareja de manera continuada. En este caso, tómate en serio la tarea de aprender esos hábitos que requiere la vida en común.