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El Síndrome del Superviviente

Durante casi un año, Susana Rosales, una administrativa en una fábrica de Barcelona, miraba con recelo como sus compañeros eran despedidos uno a uno. Los operarios, los comerciales, sus compañeros del departamento de administración e, incluso, el jefe de marketing. “Cada vez que asistía a la despedida de un compañero pensaba que sería la siguiente. Me sentía afortunada por seguir trabajando en la empresa, pero era realmente estresante pensar que cualquier día me podía tocar a mí. Esta situación me afectaba en el día a día y me provocaba ansiedad e insomnio” comenta Rosales.

Como en el caso de Susana, la interrupción de la normalidad en la vida laboral debido al “downsizing” (reducción de plantilla) causa que los empleados tengan que adaptarse a una nueva situación que puede tener un efecto negativo en el bienestar y la satisfacción no solo de aquellos que se quedan sin empleo, sino también de los que mantienen su trabajo. Este fenómeno, estudiado por primera vez por Noer, es conocido como el “Síndrome del superviviente”. Se caracteriza por niveles altos de ansiedad y estrés (o burnout), falta de motivación y compromiso afectivo hacia la organización, insatisfacción generalizada y desconfianza hacia la empresa.

Según la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound) “muchos factores afectan al bienestar de los empleados, y el entorno económico y social es extremadamente importante en este aspecto”. Por tanto, recomienda: “Los factores psicosociales relacionados con el trabajo, los contextos económicos y los contextos sociales que causan el malestar deberían ser modificados para reducir los niveles de insatisfacción”. 

Lo cierto es que, ante la imposibilidad de cambiar el panorama económico o político de un país en tiempos de recesión, son muchos los afectados por este síndrome. Un estudio de Jussi Vahtera, investigadora del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional, encontró que “en tiempos de crisis los que mantienen el puesto de trabajo aumentan 5 veces la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares”. ¿Las causas? El aumento de estrés, la excesiva carga de trabajo y la continua inseguridad laboral.


El estrés y el burnout y su relación con la salud de los trabajadores

Como ya comentamos en el artículo "Burnout (Síndrome del quemado): cómo detectarlo y tomar medidas" el estrés y la satisfacción laboral se han convertido en un factor importante durante las últimas décadas en el contexto laboral. Los riesgos psicosociales y el burnout se encuentran entre los problemas que más dificultades plantean en el ámbito de la seguridad y la salud en el trabajo, ya que afectan de manera notable a las personas y a las organizaciones. 

Para el trabajador provoca consecuencias a nivel físico, emocional o conductual, y para la empresa, afecta negativamente a la organización, al ambiente de trabajo, al rendimiento o a las relaciones interpersonales. En este contexto, surgen sentimientos en los empleados como la indiferencia, la desesperación frente al trabajo, una mayor desmotivación o un aumento en el deseo de dejar el empleo que puede llevar al abandono de la profesión en muchos casos. En muchas empresas existe un alto índice de absentismo debido a este fenómeno.

¿Crisis? Más trabajo y más incertidumbre para los supervivientes

Muchas empresas no están al margen de la crisis económica en la que vive inmersa la Unión Europea, y por ello los despidos se convierten en algo frecuente dentro de las compañías. El superviviente laboral en época de crisis soporta la presión añadida de tener que trabajar a menudo más horas para hacer las tareas de los compañeros que ya no están. Esta presión añadida y el miedo a poder ser despedido en cualquier momento puede causar irritabilidad, dificultad de concentración y, en algunos casos, ataques de ansiedad”, como explicó Julie Monti a la revista Today´s Chicago Woman.

Este síndrome está adquiriendo tal relevancia que despierta el interés de los científicos, de las organizaciones, los departamentos de Recursos Humanos e incluso los Gobiernos. La Agency for Healthcare Research and Quality U.S. aporta evidencia científica que relaciona el número trabajadores con el malestar en el trabajo. En este estudio se pone de manifiesto la estrecha asociación entre una deficiente dotación de recursos humanos y la consecuente aparición de estrés, burnout, síntomas psicosomáticos, pérdida de bienestar e insatisfacción.

Otro estudio, en este caso sobre la incidencia de las reestructuraciones en las empresas y en la salud de los trabajadores, elaborado por Labour Asociados para el Ministerio de Empleo de España y que incluye datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pone de manifiesto que “la crisis ha hecho que los trabajadores afronten con miedo y estrés la posibilidad de perder sus empleos”. 

Además, se concluye que “pueden producirse más accidentes, lesiones e incluso muertes en el trabajo debido a los recortes de personal”.


¿Qué pueden hacer las empresas para ayudar a los supervivientes?

Los expertos recomiendan que se promueva una mayor comunicación, una mayor participación de los empleados y el reconocimiento de las emociones que hierven en el lugar de trabajo para ayudar a los supervivientes a reducir o eliminar sus síntomas y mejorar el ambiente de trabajo. "Ese miedo, provocado por la falta de comunicación de parte de la empresa hacia el empleado, puede acabar generando ansiedad, angustia, ataques de pánico y episodios de llanto", cuenta el psicólogo Roger Puigdecanet de la Unidad de Atención Psicológica.

El que los empleados no se sientan valorados también es un desencadenante de muchos problemas psicológicos dentro de la organización. Son varios los estudios que destacan la importancia del liderazgo transformacional a la hora de reducir el estrés, mejorar la autoestima, la satisfacción laboral y el aumento de productividad. Este tipo de liderazgo se caracteriza por un alto grado de comunicación con los empleados y la influencia sobre las creencias e interpretaciones del significado del trabajo que tienen los trabajadores, de forma que aumenta el bienestar. 

Según Peiró, profesor de la Universidad de Valencia, “el auténtico líder transformacional se esfuerza por hacer lo que es correcto y justo para todas las partes interesadas de la organización y puede sacrificar con gusto los propios intereses por el bien colectivo de su equipo de trabajo o su organización”

Tras la crisis, muchas empresas son conscientes de los efectos que esta situación puede generar en la productividad, y cada vez más se esfuerzan por contratar a profesionales especializados en motivar a las personas que sobreviven al reajuste de personal. La directora de Advantage Consultores, Sylvia Taudien, comenta que “las empresas nos piden acciones de coaching individual o grupal para volver a cohesionar al equipo, enseñar a asimilar el cambio y a gestionar el miedo". 

Además, Taudien lamenta que "nos estamos encontrando con casos sorprendentes de directivos muy formados y bien pagados que en momentos difíciles no saben liderar y transmitir confianza a su equipo y en lugar de eso se sumergen en su propio dolor por la situación de la empresa".


Conclusión

Si las empresas están dispuestas a realizar despidos (sobre todo a gran escala), es más que probable que los empleados sufran algunos efectos del síndrome del superviviente. De todos modos, el impacto de este síndrome puede ser reducido si se adoptan medidas para entenderlo y redirigir las posibles consecuencias negativas que pueda causar en el bienestar de los trabajadores. 

La comunicación apropiada y un estilo de liderazgo efectivo pueden provocar mejoras en la manera de percibir esta situación por parte de los trabajadores y, de esta manera, minimizar las consecuencias en su salud laboral. Mejorar el bienestar de los trabajadores también tendrá un efecto positivo en la salud de la organización, es decir, que afectará positivamente a su rendimiento en el mercado.