Una parte del encéfalo ubicada justo debajo del hipocampo. Wikimedia Commons.

El hipocampo es una de las partes del cerebro más antiguas; se cree que ha estado funcionando en nuestros ancestros desde hace cientos de millones de años. Es una estructura biológica conocida por estar muy implicada en el funcionamiento de la memoria. Nuestra propia identidad individual, así como nuestra capacidad de aprender, depende de él.

La formación hipocampal, que es la región formada por el hipocampo y una serie de estructuras colindantes, no es homogénea funcionalmente; tiene varias partes que se ocupan de diferentes cosas. El subículo es una de ellas, y tiene un rol muy especial en el funcionamiento de la memoria, tal y como se ha descubierto recientemente.

¿Qué es el subículo?

El subículo es una parte del cerebro ubicada en la parte inferior de la formación hipocampal, existiendo una de estas últimas en cada uno de los os hemisferios cerebrales. Está formado mayoritariamente por materia gris, dado que en esta región anatómica se agrupan los somas de neuronas que se conectan con estructuras neurales como la amígdala o el hipotálamo.

Sus funciones

Aunque aún no se sabe mucho acerca del funcionamiento exacto del subículum, en general se lo asocia a dos funciones: el procesamiento de los recuerdos propio del sistema de memoria que implica a diferentes partes del encéfalo, y el procesamiento de la información espacial y de movimiento, relativa al espacio que ocupan los objetos en un momento determinado. Además, se cree que tiene un rol importante en las crisis de epilepsia.

Su funcionamiento de la memoria

Hasta hace unos pocos años, se creía que la memoria humana funcionaba de la siguiente manera. Al experimentar una vivencia, una representación de esta queda “registrada” por las redes de neuronas que forman el hipocampo. Esta estructura cerebral se encargaría de hacer posible el procesamiento por memoria a corto plazo de esta experiencia; es decir, que cuando recordásemos esa información minutos, horas o pocos días después de haberla memorizado, el hipocampo sería la parte cerebral que recupera los datos.

Sin embargo, con el tiempo ese recuerdo pasa de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, y con esta transición llegaría también una “migración” de los datos guardados en el cerebro: pasarían del hipocampo a otras partes del cerebro, repartidas entre los lóbulos frontales, los temporales y los parietales de cada hemisferio.

Sin embargo, hace unos pocos años se descubrió que no es así como funciona la memoria, y que el subículo tiene un papel muy importante en esta.

El subículo como almacén de memoria a corto plazo

Tal y como han mostrado recientes estudios llevados a cabo con técnicas para que se iluminen en tiempo real las partes del cerebro más activadas en cada momento, cuando vivimos una experiencia nueva, su recuerdo pasa desde el hipocampo hasta una dos partes del cerebro. Queda “archivado” en dos copias que funcionan en paralelo, con una relativa independencia la una de la otra. El recuerdo a corto plazo queda guardado en el subículo, y el recuerdo a largo plazo queda en la corteza del lóbulo frontal, pero permanece “desactivado”, latente.

Al principio, es la copia del recuerdo almacenada en el subículo la que hace que seamos capaces de evocar esas experiencias poco después de haberlas vivido. Sin embargo, con el paso de los días esta copia desaparece, y pasa a activarse el recuerdo almacenado en la parte frontal de la corteza del cerebro.

Así pues, este proceso establece que el funcionamiento del procesamiento de los recuerdos sigue dos rutas diferenciadas, en vez de seguir una secuencia en la que el recuerdo viaja físicamente de un lugar concreto del encéfalo hacia otro. Hay una parte del recuerdo que permanece silenciosa y que, solo si se dan ciertas condiciones, se manifiesta.

Partes del subículo

El subículo puede ser dividido en varias estructuras. Son las siguientes.

1. Presubículo

Esta es la zona por la que entra la información proveniente del hipocampo. Está vinculado a la memoria y con el procesamiento de los movimientos.

2. Postsubículo

Esta parte del subículo contiene neuronas responsables de que el rostro quede enfocado en una dirección determinada, permitiendo que su ubicación se corresponda con ciertos objetivos.

3. Parasubículo

Esta parte del encéfalo contiene células de red, que son neuronas que se activan cuando percibimos ciertos movimientos y los registran como tales.

4. Prosubículo

Poco se sabe acerca de esta región, aunque se ha visto que puede tener un papel en la aparición de anosognosia en los casos de enfermedad de Alzheimer. Además, en esta zona del encéfalo las neuronas son algo más pequeñas y están distribuidas en una formación más compacta y densa que en la mayoría del resto de regiones similares.