Es habitual sorprenderse a uno mismo en plena situación de ensimismamiento, soñando despierto o, como se dice en España, "pensando en las musarañas". Incluso en las situaciones en las que hay bastante luz y es posible detectar movimiento a nuestro alrededor, tenemos una sorprendente capacidad para no pensar en nada, obviar lo que ocurre en el entorno inmediato y, simplemente, dejarse llevar por una agradable sensación de no tener ningún lugar al que dirigir nuestra atención.

Estos episodios en los que nos perdemos en una corriente de sensaciones y pensamientos confusos y difíciles de delimitar no ocurren por casualidad, ya que tienen una base neural en el funcionamiento normal de nuestro cerebro. El conjunto de las partes del encéfalo involucradas en esta actividad se llama Red Neuronal por Defecto (RND), y las investigaciones realizadas para entender mejor esta estructura sirven para entender mejor cómo pensamos y sentimos.

Un ruido no tan aleatorio

Durante muchos años se ha creído que el cerebro es un órgano cuyo nivel de actividad eléctrica depende, básicamente, de si está funcionando para resolver tareas cognitivas o no. Desde este punto de vista, por ejemplo, la maquinaria neuronal de nuestra cabeza empezaría a rendir de verdad sólo en el momento en el que intentamos recordar algo para responder una pregunta de examen, resolver un puzzle, observar detenidamente a una persona o, por ejemplo, seguir unas instrucciones para montar un mueble.

Soñando despiertos: el cerebro sigue funcionando

Sin embargo, cuando soñamos despiertos las neuronas de nuestro cerebro siguen mandando impulsos eléctricos de manera masiva. Antes se creía que esta actividad neuronal de las zonas no relacionadas con las actividades corporales que nos mantienen con vida era simple ruido, es decir, señales eléctricas lanzadas al azar y emitidas de manera no coordinada, como la nieve que aparece en la pantalla de un televisor mal conectado a su antena.

Hoy, en cambio, sabemos que esta actividad eléctrica sí muestra patrones bien definidos y hay coordinación en ella, lo cual demuestra que estas neuronas siguen respondiendo a una función en plena etapa de ensimismamiento. También sabemos que, sorprendentemente, cuando empezamos a divagar y dejamos de prestar atención a nuestro entorno, nuestro cerebro consume casi la misma energía que cuando realizamos tareas cognitivas complejas que hemos de realizar conscientemente: sólo un 5% menos.

De algún modo, nuestro cerebro está diseñado para que podamos soñar despiertos, y es probable que esta actividad tenga una o varias utilidades concretas.

La energía oscura del cerebro

Sabemos que la actividad cerebral sigue existiendo incluso cuando dejamos de prestar atención a los estímulos del mundo externo. Ahora bien... ¿para qué sirve toda esta actividad? ¿Qué tipo de procesos neuronales son los que se están llevando todos esos recursos que no van destinados a resolver cuestiones relacionadas con el entorno?

De momento, poco se sabe sobre esta cuestión, y esto es lo que ha llevado a algunos investigadores a hablar acerca de la "energía oscura del cerebro", un tipo de activación que se sabe que está ahí pero cuya función se desconoce.

¿Dónde tiene lugar la red neuronal por defecto?

Sin embargo, lo que sí sabemos acerca de esta actividad neuronal es que está asociada a zonas muy concretas del cerebro. Este conjunto de regiones involucradas en estos misteriosos patrones de activación ha sido bautizado con el nombre de Red Neuronal por Defecto, Default Mode Network en inglés.

Dicho de otro modo, estas investigaciones recientes muestran que el cerebro humano está preparado para que no disminuya mucho su nivel de actividad cuando nuestros pensamientos se repliegan sobre nosotros mismos. En los momentos en los que quedamos ensimismados entremos en un "modo por defecto" que apenas empezamos a comprender, y la red neuronal por defecto es, de este modo, el tejido de células nerviosas que permiten que ocurra esto.

Explorando la red neuronal por defecto

La red neuronal por defecto se distribuye en tres zonas: la zona medial de los lóbulos temporal, parietal y el prefrontal. Estas regiones se activan de una forma u otra dependiendo de si estamos llevando a cabo tareas que requieren una atención focalizada sostenida en elementos cambiantes de nuestro entorno físico. Concretamente, y aunque puede parecer contraintuitivo, la red neuronal por defecto se activa cuando empezamos a divagar y entramos en un estado de ensimismamiento, y se apaga cuando tareas relacionadas con el mundo externo requieren nuestra atención.

En cuanto a la vertiente psicológica de lo que conlleva la coordinación de las neuronas de la red neuronal por defecto, sabemos que durante los momentos de ensoñación nuestros pensamientos, aunque imprecisos y difíciles de plasmar verbalmente (en parte por la poca atención que les prestamos), giran en torno a la idea del "yo" y las situaciones imaginarias que podrían pasar en un futuro, más que revisions de experiencias pasadas. Esto nos lleva a creer que la función del modo por defecto puede estar relacionado con la anticipación de hechos y nuestra reacción ante estos, aunque esta hipótesis aún debe ser puesta a prueba.

¿Qué nos dice la red neuronal por defecto sobre la práctica de soñar despiertos?

Lo que sabemos acerca de la red neuronal por defecto nos lleva a concluir que la naturaleza de esta especie de "vagabundeo mental", o mind-wandering, es distinta a como creíamos: no se trata de una actividad que conlleve el apagón de amplias zonas del cerebro y el descenso de la actividad coordinada de nuestras neuronas, sino que sigue estando ligada a un funcionamiento sistemático y determinado de zonas encefálicas. Dicho de otro modo, cuando soñamos despiertos nuestro cerebro no se desactiva, sino que entra en un estado de activación diferente.

Nuestra mente no está diseñada para "quedarse en blanco"

Así pues, es difícil valorar hasta qué punto nuestra mente está en blanco si cuando esto ocurre nuestro cerebro entra en una especie de activación que consume casi tanta energía como el pensamiento focalizado en estímulos externos.

Investigar acerca del funcionamiento de la red neuronal por defecto nos puede servir para comprender mejor de qué hablamos cuando nos referimos a la actividad de "soñar despiertos" y nos acerca la posibilidad de revelar a qué aspectos útiles del funcionamiento cerebral está asociado este conjunto de neuronas y por qué lógica se guía este tipo de activación.