Una parte de la hipófisis. Wikimedia Commons.

Nuestro cuerpo y los órganos que lo componen funcionan en sintonía, tal y como lo haría una maquinaria de relojería, para mantener nuestra salud física y que todas las funciones y actividades del organismo puedan desarrollarse de manera eficaz.

Una de las piezas de esta maquinaria es la neurohipófisis, un pequeño órgano del sistema endocrino que posee un papel esencial en la regulación y liberación de algunas de las hormonas más importantes para el correcto funcionamiento humano, tanto físico como psicológico.

¿Qué es la neurohipófisis?

Dentro del sistema endocrino, formado por una gran cantidad de órganos y estructuras productoras de hormonas, encontramos la neurohipófisis. Este órgano conforma la parte posterior de la glándula pituitaria.

Una de las principales diferencias que existe entre la neurohipófisis y el resto de la hipófisis a la que pertenece es que, debido a su diferente origen embriológico, su estructura no es glandular como sí lo es la hipófisis anterior. Además, esta posee un crecimiento dirigido hacia el hipotálamo, por lo que sus funciones también difieren de las del resto de la estructura.

Por el contrario, la neurohipófisis es, en gran parte, una colección de proyecciones axonales del hipotálamo que desembocan en la zona trasera de la pituitaria anterior. Las principales partes en las que se divide la hipófisis son la eminencia media, el infundíbulo y el pars nervosa, de lo cuales hablaremos en el siguiente punto.

En cuanto a los elementos o piezas que conforman la masa de la neurohipófisis, esta está compuesta por una serie de células llamadas pituicitos, las cuales pueden ser consideradas como células gliales de sostén.

Finalmente, a pesar de que a primera vista la neurohipófisis pueda parecer una glándula secretora de hormonas más, en realidad se trata de una especie de almacén para las sustancias secretadas en el hipotálamo.

Si bien es cierto, las células neuronales de los núcleos hipotalámicos supraóptico y paraventricular secretan la vasopresina y la oxitocina que se almacena en las vesículas de los axones de la neurohipófisis, la cual libera estas hormonas en respuesta a los impulsos eléctricos que llegan del hipotálamo.

Estructura

Tal y como hemos mencionado anteriormente, la zona posterior de la pituitaria, o neurohipófisis, consiste principalmente en proyecciones neuronas de células neurosecretoras magnocelulares que se extienden desde los núcleo supraóptico y paraventricular del hipotálamo.

En los axones de estas células neurosecretoras se almacenan y liberan las hormonas neurohipofisarias conocidas como oxitocina y vasopresina. Estas se lanzan a los capilares neurohipofisarios. Desde allí parte de ellas entran a la circulación del torrente sanguíneo, mientras que otras vuelven al sistema hipofisario.

A pesar de que la diferenciación de las diversas partes de la hipófisis puede variar según las clasificaciones, la mayoría de las fuentes incluyen las tres estructuras siguientes:

1. Eminencia media

La zona de la neurohipófisis conocida como eminencia media es aquella que se encuentra unida al infundíbulo. Esta toma forma de una pequeña hinchazón y es una de las siete áreas del cerebro que no poseen barrera hematoencefálica, lo que significa que que es un órgano con capilares permeables.

La función principal de la eminencia media es la de ejercer el papel de puerta de entrada para la liberación de hormonas hipotalámicas. No obstante, también comparte espacios perivasculares continuos con el núcleo arqueado hipotalámico adyacente, lo que indica un posible papel sensorial.

2. Infundíbulo

El infundíbulo es la conexión entre el hipotálamo y la pituitaria posterior. Este lleva los axones desde las células neurosecretoras magnocelulares del hipotálamo hasta la pituitaria posterior, donde liberan sus hormonas neurohipofisarias (oxitocina y vasopresina) en la sangre.

3. Pars nervosa

También conocido como lóbulo neural o lóbulo posterior, esta región constituye la mayor parte de la neurohipófisis y es el lugar de almacenamiento de la oxitocina y vasopresina. En muchas ocasiones esta es considerada como sinónimo de la neurohipófisis, sin embargo se trata solamente de una parte esta.

Finalmente, algunas clasificaciones incluyen también la hipófisis media como parte de la neurohipófisis, pero esto no es lo habitual.

Funciones

A pesar de que, como se menciona al inicio del artículo, en muchas ocasiones la neurohipófisis es considerada de manera errónea como una glándula productora de hormonas, su principal función no es la de sintetizar estas sustancias, sino la de almacenar y liberar las dos hormonas clásicamente relacionadas con este órgano: la oxitocina y la vasopresina.

En un principio, estas hormonas son sintetizadas en el hipotálamo, transportadas y liberadas en la hipófisis posterior. Después de su producción, se almacenan en las vesículas neurosecretoras reagrupadas, antes de ser secretadas en la neurohipófisis a través del torrente sanguíneo.

1. Oxitocina

La oxitocina es una hormona neuropéptida la cual se caracteriza por desempeñar un papel esencial en los vínculos sociales, la reproducción sexual en ambos sexos y en ser de vital importancia tanto durante como después del parto.

2. Vasopresina

Conocida también como hormona antidiurética (ADH), arginina vasopresina (AVP) o argipresina. Las principales funciones de esta hormona péptida incluyen el aumento de la cantidad de agua sin soluto reabsorbida en la circulación y la contracción de las arteriolas, lo cual aumenta la resistencia vascular periférica y aumenta la presión arterial.

Además, se le otorga también una posible tercera función relaciona con la liberación de vasopresina en ciertas áreas del cerebro. Esta liberación podría poseer un importante papel en el comportamiento social, la motivación sexual, el vínculo entre personas y la respuesta de la madre al estrés.

¿Qué ocurre si esta falla? Enfermedades asociadas

Una lesión, degeneración o alteración en el funcionamiento de la neurohipófisis puede tener como consecuencia una desregularización de la secreción de las dos hormonas descritas en el apartado anterior.

La secreción insuficiente de vasopresina puede dar lugar a la aparición de diabetes insípida, una afección por la cual el cuerpo pierde la capacidad de almacenar y concentrar la orina y que causa que la persona pueda llegar a excretar hasta 20 litro de orina diluida al día.

Por otra parte, un aumento de la cantidad de vasopresina liberada en la sangre es la principal causa del Síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (SIADH), una enfermedad de la neurohipófisis causada mayormente por fármacos y que ocasiona todo tipo de síntomas gastrointestinales, neuromusculares, respiratorios y neurológicos.