Neurociencias

La ínsula: funciones de esta parte del cerebro

Repasamos las características, anatomía y funciones de esta región cerebral.

La ínsula: funciones de esta parte del cerebro
Oscar Castillero Mimenza Oscar Castillero Mimenza Psicólogo

A estas alturas ya es conocido por la gran mayoría de la población que el cerebro humano está dividido en cuatro lóbulos cerebrales.

Con una simple imagen del encéfalo seríamos capaces de localizar un gran número de partes del cerebro. Sin embargo, hay una estructura muy relevante que puede permanecer oculta a la observación visual, teniendo en cuenta que se encuentra a una cierta profundidad tras uno de los principales surcos del cerebro. Esta estructura es la llamada ínsula.

Qué es la ínsula?

También considerada como el quinto lóbulo cerebral, la ínsula es una estructura de la corteza cerebral situada en la profundidad de la cisura de Silvio, en el punto en que confluyen los lóbulos temporalparietalfrontal, siendo delimitada por sus respectivos opérculos.

La ínsula forma parte del mesocortex, o sistema paralímbico, junto al orbitofrontal y a otras estructuras. Se trata de un centro de conexión entre sistema límbico y el neocórtex, participando en muy diversas funciones sea de forma directa o indirecta.

Componentes de la ínsula

La ínsula no es únicamente una estructura uniforme que realiza de manera homogénea las mismas funciones, sino que diferentes partes de esta estructura se encargan de diversas tareas. Concretamente, la ínsula se encuentra dividida en ínsula anterior y posterior, separadas ambas partes por el surco insular central.

La región posterior de la ínsula se encuentra principalmente más inervada con las neuronas somatosensoriales, con lo que la participación de esta región va a vincularse más con control de las vísceras y órganos internos.

La parte anterior presenta mayor vinculación con el sistema límbico, siendo su funcionalidad más orientada a la integración emocional de las experiencias y percepciones.

Funciones principales de la ínsula

Veamos algunas de las principales funciones de la región insular.

Tal y como hemos visto, la ínsula influye en una gran cantidad de procesos básicos y superiores, siendo un elemento de gran importancia para el correcto funcionamiento e incluso la supervivencia del organismo. En este sentido los estudios reflejan que la ínsula participa en los siguientes procesos.

1. Percepción del gusto y olfato

El sentido del gusto tiene su principal área sensorial primaria en el extremo inferior de la ínsula y en la corteza parietal. Es en este punto donde la información gustativa se hace consciente.

También se ha observado que participa en la percepción del olfato, si bien este sentido tiende a tener una red neuronal dispersa a lo largo del encéfalo.

2. Control visceral y somatopercepción

La ínsula también tiene un importante papel en la regulación de las vísceras y órganos. Concretamente se ha observado que su manipulación experimental produce importantes variaciones en la presión arterial y la frecuencia cardíaca. También participa en las sensaciones provenientes del sistema digestivo, participando asimismo en la gestión de este sistema y del sistema respiratorio.

3. Función vestibular

La función vestibular, la cual hace referencia al equilibrio corporal y al control del cuerpo en relación al espacio, también presenta aferencias a la región insular, siendo un núcleo relevante en su percepción consciente.

4. Integración información emocional y perceptiva

La ínsula, como se ha mencionado con anterioridad, actúa como zona de asociación entre muy diferentes observaciones, especialmente en lo que se refiere a la asociación entre percepción y emoción.

5. Implicación en adicciones: deseos y craving

Debido a su relación y sus conexiones con el sistema límbico, se ha explorado la vinculación de la ínsula con el sistema de recompensa cerebral. Las investigaciones realizadas han reflejado que esta estructura interviene en los procesos de adicción a ciertas drogas, contribuyendo a mantener la conducta adictiva.

Esta relación se debe a la implicación de la región insular con la integración entre emoción y cognición, estando implicada especialmente en el fenómeno del craving o intenso deseo de consumo.

6. Empatía y reconocimiento emocional

Antes hemos visto que la ínsula tiene grandes conexiones con el sistema límbico. En este aspecto, recientes investigaciones han indicado que esta región de la corteza cerebral presenta un papel clave en la capacidad de reconocimiento de emociones y de la empatía. Así, se ha manifestado que aquellos individuos sin ínsula presentan un reconocimiento mucho menor, especialmente en lo que respecta a las emociones de alegría y sorpresa, así como de dolor.

De hecho se ha planteado que los déficits encontrados son muy semejantes a algunos casos de autismotrastorno límite de la personalidad y problemas de conducta, con lo que se podrían realizar investigaciones con respecto al funcionamiento de esta zona cerebral en determinados trastornos.

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Oscar Castillero Mimenza Oscar Castillero Mimenza Psicólogo

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Actualmente finalizando el Máster de Psicopedagogía por la misma, así como preparando el examen de acceso a las oposiciones P.I.R.

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