Neurociencias

¿Qué hace tan especial al cerebro humano?

Algunas características de nuestro cerebro son absolutamente inverosímiles.

¿Qué hace tan especial al cerebro humano?

Imagen: https://www.flickr.com/photos/arselectronica/

Martín Andrés Burán Martín Andrés Burán Estudiante de psicología

El cerebro humano es excepcionalmente único, posee características muy complejas en relación al resto de las especies animales, incluyendo a nuestros primos filogenéticos, los primates. 

Las capacidades de los seres humanos, es sumamente específica de nuestra especie: podemos pensar en términos muy complejos, ser creativos y crear artefactos tecnológicos que facilitan nuestra vida y además, somos la única especie con la capacidad de poder estudiar a otros animales y su comportamiento.

¿Por qué somos tan especiales? El cerebro humano...

Durante años la literatura científica postulaba que la capacidad cognitiva era proporcional al tamaño de los cerebros. Esto no es del todo correcto, ya que dos mamíferos con cerebros de similares tamaños, como podría ser el de una vaca y un chimpancé, deberían tener comportamientos de igual complejidad, lo cual no sucede. Y lo que es aún peor: Nuestro cerebro no es el más grande que existe. De todas formas, nuestro cerebro, pese a no ser el mas grande, sí es el mejor en cuanto a su capacidad cognitiva.

Al parecer, la cualidad especial de nuestra gran capacidad cognitiva no proviene del tamaño del cerebro en cuanto a su masa, sino en cuanto a la cantidad de neuronas que contiene. Y es aquí donde nos encontramos con un estudio realizado por Suzana Herculano-Houzel, neurocientífica brasilera, que se encomendó con la tarea de determinar el número de neuronas que posee el cerebro humano.

Antes de su investigación, la gran mayoría de los neurocientíficos planteaban que el cerebro humano poseía 100 mil millones de neuronas. Lo cierto, es que esta cifra nunca fue determinada en ningún estudio y fue una norma durante años dentro de la literatura científica. 

Es así que Suzana Herculano-Houzel, a través de un método diseñado por ella, logra determinar la cifra final de la cantidad de neuronas en el cerebro humano: 86.000 millones de neuronas en total, de las cuales 16.000 millones se encuentran en la corteza cerebral (corteza implicada en los procesos cognitivos complejos). Y por medio de aplicar el mismo método en el cerebro de diferentes mamíferos y compararlos, descubrió que el cerebro humano, pese a no ser el más grande en cuanto a masa, lo es cuantitativamente en la cantidad de neuronas que posee, incluso con los primates, con quienes compartimos muchas de nuestra carga genética (el 97%). Y ésta sería la razón específica de nuestras habilidades cognitivas.

¿Por qué el ser humano evolucionó hasta esta sorprendente complejidad?

A partir de esto, surgen otras preguntas: ¿Cómo es que llegamos a evolucionar a esta sorprendente cantidad de neuronas? Y particularmente, si los primates son mas grandes que nosotros ¿Por qué no tienen un cerebro más grande con más neuronas?

Para comprender la respuesta a estas situaciones, se debe comparar el tamaño del cuerpo y el tamaño del cerebro de los primates. Es así, que descubrió que, como las neuronas son tan costosas, el tamaño del cuerpo y la cantidad de neuronas se compensan entre sí. Por lo que un primate que come 8 horas por día puede disponer de un máximo de 53 mil millones de neuronas, pero su cuerpo no podría ser mayor a 25 kg, por lo que para pesar mucho más que eso, debe ceder en cuanto a la cantidad de neuronas.

A partir de determinar la cantidad de neuronas que dispone el cerebro humano, se comprende que necesita de una enorme cantidad de energía para mantenerlo. El cerebro humano consume el 25% de la energía pese a que solo representa el 2% de la masa corporal. Para poder mantener un cerebro con tal cantidad de neuronas, con un peso de 70 kg en promedio, deberíamos dedicarnos más de 9 horas diarias, lo cual se torna imposible.

Los seres humanos cocinamos los alimentos

De modo que si el cerebro humano consume tanta energía y no podemos pasar cada hora despiertos dedicándonos a nuestra alimentación, entonces, la única alternativa es obtener de alguna manera más energía de los mismos alimentos. Es así, que esto coincide con la incorporación de la cocción de los alimentos por parte de nuestros ancestros hace un millón y medio de años atrás.

Cocinar, es utilizar el fuego para predigerir los alimentos fuera del cuerpo. Los alimentos cocinados son más suaves, por lo que son más fáciles de masticar y de transformar en papilla en la boca, lo que conlleva a que se pueda digerir mejor en el estómago y permita absorber mayores cantidades de energía en mucho menos tiempo. De esta forma, obtenemos una gran cantidad de energía para el funcionamiento de todas nuestras neuronas en mucho menos tiempo, lo que nos permite dedicarnos a otras cosas mas allá del alimentarnos y estimular de esa forma nuestra capacidad cognitiva alcanzada con un cerebro de tal magnitud.

Entonces, ¿Cuál es la ventaja que poseemos como seres humanos? ¿Qué es lo te que tenemos que ningún otro animal tiene?

La respuesta es que poseemos el cerebro con el mayor número de neuronas en la corteza cerebral, lo cual explica nuestras capacidades cognitivas complejas y extraordinarias a toda la naturaleza.

¿Qué es lo que hacemos y qué ningún animal hace, para permitirnos llegar a tal cantidad de neuronas en la corteza cerebral?

En dos palabras: nosotros cocinamos. Ningún otro animal cocina sus alimentos para digerirlos, sólo los humanos lo hacemos. Y esto es lo que nos permite llegar a ser humanos como lo somos.

A partir de esta concepción, debemos darnos cuenta de la importancia de los alimentos, de cómo influye la alimentación en el mantenimiento de nuestras destrezas cognitivas y el alcance que poseemos en lograr conductas de complejidades enormes.

Así que ya sabes: la próxima vez que tu madre te cocine algo que no te gusta o que escuches que alguien se dedicará a estudiar gastronomía, felicítalos, ya que con sus contribuciones siguen logrando que nuestras destrezas cognitivas sigan siendo igual de complejas.

Etiquetas: Cerebro, Neurociencia
Martín Andrés Burán Martín Andrés Burán Estudiante de psicología

Estudiante de Lic. en Psicología en la Pontificia Universidad Católica Argentina (Sede Mendoza). Alumno Colaborador en la Cátedra de Neurociencia. Aficionado a las Terapias Cognitivas Conductuales y Terapias Biológicas.