Las diferencias psicológicas y neurológicas entre hombres y mujeres son uno de los campos de estudio que más interesan en el mundo de la ciencia aplicada al estudio del ser humano. A fin de cuentas, la división entre sexos tiene un impacto claro en muchos aspectos de nuestras vidas, pertenezcamos a la cultura a la pertenezcamos, alrededor de todo el planeta.

Por ejemplo, las investigaciones que exploran las diferencias en cuanto al rendimiento cognitivo de hombres y mujeres pretenden darnos una aproximación al tipo de capacidades mentales y aptitudes psicológicas. Normalmente, esto se hace diferenciando entre categorías de habilidades cognitivas y viendo en cuáles destacan más las mujeres y cuáles se les suelen dar mejor a los hombres.

Sin embargo, hay otras formas indirectas de conocer cuáles son los aspectos de nuestra vida mental en los que hay una división entre sexos. Por ejemplo, se puede ver hasta qué punto suelen estar activados los cerebros de las personas. Y justamente eso es lo que se ha hecho mediante una investigación reciente, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Journal of Alzheimer's Disease. La conclusión es que, por lo general, el cerebro de la mujer está más o menos un 10% más activo que el del varón.

El cerebro de las mujeres está más activo

Esta investigación impulsada por los científicos de la Amen Clinics de California se realizó a partir de más de 20.000 imágenes en la que se registra la activación funcional de los cerebros de pacientes.

Estos "escaneos" del encéfalo se realizan midiendo cuáles son las áreas de este conjunto de órganos en las que se recibe una mayor cantidad de riego sanguíneo. Se parte de la idea de que cuanta más sangre llegue a una zona, más "activada" estará, ya que el riego llega para dar apoyo a las necesidades energéticas de las zonas que necesitan una mayor cantidad de recursos al estar muy atareadas.

Así pues, a partir de la coloración y la luminosidad que recibía cada una de las zonas del cerebro, los investigadores tuvieron la ocasión de ver cómo en los cerebros de las mujeres era más frecuente tener "iluminadas" extensiones de encéfalo de mayor tamaño que en los hombres (al menos, en proporción).

A partir del análisis de datos, se vio que el cerebro de las mujeres era mayor tanto en estado de reposo (un 12% de diferencia) como mientras se realizaba una tarea compleja (en este caso, la diferencia era de un 8%).

¿Las mujeres son más inteligentes?

Es muy fácil e intuitivo relacionar la activación de los cerebros con el grado de inteligencia. Sin embargo, son dos cosas distintas.

Lo que define a la inteligencia en sí es la habilidad que se tiene a la hora de improvisar soluciones en situaciones cambiantes. Es decir, que si se nos da bien adaptarnos a los contextos que cambian rápidamente, seremos inteligentes independientemente de lo que ocurra en nuestro cerebro: lo que importa es la práctica de nuestras acciones aplicadas a entornos reales, no las neuroimágenes.

Sin embargo, también es cierto que nuestras acciones no están desconectadas de lo que pasa en nuestro cerebro, ni mucho menos (sin cerebro, no habría conducta). Y además, prácticamente cualquier variación en los patrones de comportamiento se plasma en diferencias en los patrones de activación. Es por eso que el dato de que el cerebro de las mujeres tiende a estar algo más activado que el de los hombres es mucho más que una simple curiosidad, y puede tener implicaciones en el mundo de la psicología y de la neurología.

Por ejemplo, existen datos que muestran cómo la inteligencia se vincula más con la poca activación cerebral que con un exceso de esta. Tiene sentido, ya que las personas más inteligentes realizan menos esfuerzos a la hora de ejecutar operaciones mentales complejas. Por decirlo de algún modo, administran mejor sus recursos neuronales.

Pero eso no significa tampoco que las mujeres sean menos inteligentes que los hombres. A fin de cuentas, los registros de puntuaciones de CI revelan que apenas hay diferencias entre ambos sexos, y que en todo caso la media de inteligencia de las mujeres es algo mayor que la de los hombres, mientras que el número de personas superdotadas es mayor en los varones, y lo mismo ocurre con las puntuaciones extremadamente bajas (en este sexo hay mayor dispersión de resultados).

¿Son verdaderamente diferencias entre sexos?

La existencia de estas diferencias en la intensidad de la activación cerebral no significa que en cualquier situación y contexto, el cerebro femenino siempre mantenga esta diferencia con respecto al del hombre. Por mucho que existan varias diferencias entre hombres y mujeres que se deben casi enteramente a los genes, otros son fruto de la cultura, el modo en el que la sociedad moldea nuestros sistemas nerviosos.

Lo que ocurre es que, hasta el momento, no está claro qué parte de las diferencias observables entre hombre y mujer son debidas a la genética y cuáles son debidas a lo cultural. Será necesario investigar más para saber si todo se debe al diferente estilo de vida entre sexos. Muchas veces olvidamos que, incluso a través de las distintas culturas, los roles asignados a las mujeres y a los varones pueden hacer que su sistema nervioso se adapte de diferentes maneras.