Si bien desde finales del siglo XIX predomina la visión localizacionista que atribuye la comprensión del lenguaje al área de Wernicke, una región situada en el lóbulo temporal, en los últimos años la comunidad científica está demostrando que la complejidad nerviosa de esta función característicamente humana es mucho mayor de lo que se creía.

En este artículo describiremos la estructura anatómica y las funciones del área de Wernicke. También hablaremos de los síntomas más distintivos del trastorno lingüístico asociado a las lesiones en esta región del cerebro: la afasia de Wernicke, llamada también “sensorial” o “receptiva”.

Anatomía y estructura del área de Wernicke

El área de Wernicke es una región del cerebro que se sitúa en la parte posterior del giro temporal superior del hemisferio dominante, generalmente el izquierdo, con un gran número de excepciones entre las personas zurdas. El giro temporal superior está localizado cerca de la corteza auditiva primaria, así como de las partes más externas de este sistema sensorial.

Este área del cerebro limita con el giro angular del lóbulo parietal, implicado en el lenguaje, en el razonamiento y en la memoria. La irrigación de sangre a la región de Wernicke depende de la arteria cerebral media, fundamental para el transporte de nutrientes al córtex en su conjunto.

Existe cierta desacuerdo en torno a la delimitación exacta del área de Wernicke. Así, mientras que muchos expertos consideran que se identifica con la parte anterior del área 22 de Brodmann del lóbulo temporal (implicada en el reconocimiento de estímulos verbales auditivos según estudios neurofuncionales), otros lo sitúan en la corteza multimodal del parietal.

Funciones de esta región cerebral

Esta estructura cortical fue descrita por primera vez por el neurólogo y psiquiatra alemán Carl Wernicke en el año 1874. Este autor propuso la existencia de un vínculo entre la región cerebral a la que se daría su nombre y la producción y la imitación del lenguaje oral. Su hipótesis se basó en el análisis de lesiones en el giro temporal superior y sus signos asociados.

A partir de este hito en el ámbito de la neuroanatomía, se empezó a consolidar la visión localizacionista que atribuye el lenguaje receptivo (es decir, la comprensión auditiva del habla) al área de Wernicke. Desde este punto de vista la región es considerada el centro cerebral para la comprensión del lenguaje, o al menos una estructura muy relevante en esta función.

Entre las funciones cognitivas que fueron relacionadas con el área de Wernicke a lo largo de los siglos XIX y XX encontramos el procesamiento semántico de la información lingüística (tanto en formato auditivo como escrito), el reconocimiento del lenguaje y su interpretación.

Investigaciones recientes sobre el lenguaje

Es importante mencionar la relación entre el área de Wernicke y la de Broca, situada en el prosencéfalo y asociada tradicionalmente a la producción del lenguaje. Durante mucho tiempo se ha creído que las dos regiones están conectadas a través de un conjunto de fibras nerviosas que recibe el nombre de “fascículo arqueado”.

Sin embargo, en la actualidad sabemos que en realidad el fascículo arqueado conecta el área de Wernicke con la corteza premotora y motora en general, y no sólo con el área de Broca; en todo caso sería el fascículo uncinado el responsable de dicha interacción. Más relevantes aún resultan los descubrimientos en torno a las funciones de estas dos regiones.

Si bien tradicionalmente se ha atribuido al área de Wernicke la comprensión del lenguaje, estudios recientes con neuroimagen sugieren que esta región podría estar implicada más bien en la producción del habla. Paradójicamente, hoy en día también se cree que el área de Broca puede relacionarse principalmente con la comprensión del lenguaje y no con su producción.

En cualquier caso, es importante destacar que las funciones cerebrales no suelen estar localizadas en una única estructura cerebral. Del mismo modo, el lenguaje es una función muy compleja en la cual cumplen roles importantes grandes regiones y redes que implican principalmente, pero no de forma exclusiva, a los lóbulos frontal y temporal.

Síntomas de la afasia de Wernicke

Con frecuencia las lesiones en el lóbulo temporal del hemisferio dominante del cerebro provocan un trastorno del lenguaje al que se ha dado el nombre de “afasia de Wernicke” a causa de su relación con el área que nos ocupa. También se ha llamado a esta alteración “afasia sensorial”, “receptiva”, “de comprensión” y “fluida” en base a sus características definitorias.

Las personas con afasia de Wernicke tienen dificultades para entender el habla de otras personas. Además, y a pesar de ser fluido y bien articulado, su discurso suele carecer de significado y está lleno de parafasias, o sustituciones de fonemas por otros similares. Estas alteraciones se dan también en el lenguaje escrito, que comparte base cerebral con el hablado.

Resulta llamativa la similitud de los síntomas de la afasia de Wernicke con las alteraciones del lenguaje que se dan en el contexto de la esquizofrenia. Así, en ambos trastornos encontramos fenómenos como los neologismos (palabras sin significado compartido) y la falta de coherencia de las frases (esquizoafasia, paragramatismo o ensalada de palabras).