Esta parte de la hipófisis tiene la forma de un saco. Wikimedia Commons.

Nuestro cuerpo está formado por una gran cantidad de diferentes estructuras, que a su vez están formadas por millones de células. En este gran entramado, podemos encontrar que existen una serie de sustancias químicas secretadas por el organismo y cuya acción regula en gran medida nuestro comportamiento y permite fenómenos tales como el crecimiento, el comportamiento sexual o la búsqueda de alimento. Se trata de las hormonas, las cuales circulan por el sistema endocrino, en el cual podemos encontrar diferentes estructuras, algunas de ellas a nivel cerebral.

En este sentido destaca la hipófisis, que a su vez puede dividirse en varias subestructuras. Una de ellas, de la cual vamos a hablar a lo largo de este artículo, es la adenohipófisis.

Adenohipófisis: definición y funciones principales

Recibe el nombre de adenohipófisis a la porción anterior y más grande de la hipófisis o glándula pituitaria. Esta estructura de forma ovoide se sitúa en la parte basal del encéfalo, por debajo del hipotálamo (con el cual está conectado por el tallo hipofisario) y descansando en el hueco del hueso esfenoides conocido como silla turca.

Se trata de una pequeña región cerebral de gran importancia para nuestro desarrollo como seres humanos, siendo su principal función la de regular la emisión de gran cantidad de hormonas. Forma pues parte del sistema neuroendocrino, y en concreto se vincula a hormonas relacionadas con el crecimiento, el metabolismo y la sexualidad.

Esta región cerebral se encuentra altamente vascularizada, y posee gran cantidad de células de tipo glandular. En este sentido la adenohipófisis está conformada por seis grandes tipos de células, de las cuales al menos cinco se conocen por liberar las diferentes hormonas que la adenohipófisis secreta y regula: somatótropas (que liberan la hormona del crecimiento), mamótrapas (que influyen en la liberación de prolactina y tirotropina), corticótropas (secretan la corticotropina o ACTH), las gonadótropas (vinculada a las hormonas sexuales, en esta caso la hormona foliculoestimulante y la luteica), las tirótropas (estimulan síntesis de prolactina, pero especialmente tirotropina) y cromófobas (que se cree sirven para renovar la posible pérdida de las anteriores).

Hormonas que rige esta estructura

La adenohipófisis, como hemos visto en el apartado anterior, tiene como principal función la de secretar y regular los niveles de diferentes hormonas. Dichas hormonas son fundamentales a la hora de generar y permitir diferentes procesos biológicos. Entre las diferentes hormonas que genera destacan las siguientes.

1. Corticotropina

También conocida como hormona adrenocorticotropa, esta sustancia resulta fundamental a la hora de generar glucocorticoides endógenos, afectando principalmente a las glándulas suprarrenales. Su actuación genera la estimulación de diferentes hormonas por parte de dicha corteza, las cuales permiten que se regulen aspectos como el metabolismo (por ejemplo influye en la secreción de insulina), el equilibrio homeostático y los procesos inflamatorios.

2. Betaendorfinas

Las betaendorfinas son otras de las hormonas liberadas por la adenohipófisis. Se trata de sustancias que actúan como opioides endógenos, asociados generalmente a moderar, disminuir o incluso inhibir la sensación de dolor. A su vez, genera sensaciones de placer y relajación. Se genera al realizar grandes esfuerzos, o en el embarazo y parto.

3. Tirotropina

Hormona fundamental que regula el funcionamiento de la tiroides, estimulando su actuación la secreción de hormonas tiroideas y la regulación de estas en el organismo.

4. Prolactina

Esta hormona es esencialmente conocida por ser la encargada de generar la producción de leche en las glándulas mamarias después del embarazo (si bien la hormona en sí ya empieza a elevar sus cantidades durante este). Al margen de esta acción también influye en el crecimiento de los pechos, la inhibición de la menstruación y en el período refractario masculino.

5. Hormona foliculoestimulante

Sustancia esencial en el ámbito de la reproducción, la hormona foliculoestimulante ejerce en la mujer el papel de estimular la producción de ovocitos y estradiol (en los hombres ocurre lo mismo con la formación de espermatozoides). Al margen de ello también tiene efecto en el desarrollo físico y en la maduración sexual.

6. Hormona luteinizante

Esta hormona se encuentra profundamente ligada a la reproducción y al cuerpo lúteo, siendo uno de sus papeles más conocidos el de generar el de provocar el proceso de ovulación. En el varón cumple también un rol en la reproducción y en la sexualidad, ya que estimula la producción de testosterona por parte de las células de Leydig de los testículos. También contribuye a la génesis de progesterona, de tal manera que se facilite la implantación de un posible óvulo fecundado.

7. Somatotropina u hormona del crecimiento

Esta hormona es fundamental, como su propio nombre indica, para la estimulación del crecimiento y el desarrollo físico. Músculos y huesos se ven afectados por esta hormona, entre otras estructuras. También se asocia al consumo y metabolización de grasas y nutrientes y su utilización en el organismo.

Alteraciones vinculadas a esta estructura cerebral

La adenohipófisis es una estructura fundamental para el ser humano, pudiendo su alteración o lesión generar diferentes trastornos y consecuencias de severidad variable.

En este sentido es posible encontrar que su disfunción puede generar alteraciones del crecimiento, entre las cuales podemos encontrar tanto diversos tipos de enanismo y gigantismo (por déficit o exceso de hormona del crecimiento). El papel de la adenohipófisis en la generación de hormonas tiroideas hace que su disfunción se encuentra vinculada al padecimiento tanto de hipotiroidismo (por defecto) como hipertiroidismo (por exceso).

También puede afectar a la función reproductiva, afectando tanto a la libido (por ejemplo, puede producirse una hiperprolactinemia) como a la propia formación de hormonas y células sexuales. Por ejemplo en el caso de la mujer podrían aparecer problemas o incluso el cese de la menstruación y la capacidad de producir óvulos. Por último, también puede generar o afectar a alteraciones metabólicas (incluyendo la diabetes) y provocar problemas a la hora de metabolizar y utilizar elementos como las grasas y los hidratos de carbono.