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​8 grandes mitos sobre los estudiantes de Psicología

Frases, creencias y tópicos que todos los estudiantes han tenido que soportar alguna vez.

​8 grandes mitos sobre los estudiantes de Psicología

Imagen: Pixabay

Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

La Psicología es una de las carreras más populares de una gran cantidad de países. A la vez, lo que se hace dentro de las facultades dedicadas a su estudio es lo suficientemente confuso como para que hayan surgido una serie de mitos acerca de los estudiantes de esta carrera.

Mitos acerca los intereses de estas personas, hipótesis disparatadas acerca de sus capacidades, estereotipos convertidos en caricatura... ideas que, en definitiva, solo han servido para envolver a la psicología con un aura de oscurantismo que ofrece una visión profundamente distorsionada sobre los objetivos y métodos de esta disciplina.

Mitos típicos sobre los psicólogos y los estudiantes de psicología

Estos son algunos de estos mitos y los motivos por los que no son ciertos.

1. Quieren llegar a ser tu mejor amigo o amiga

Nada podía resultar más desafortunado que pensar que uno mismo es lo suficientemente inteligente o interesante como para empujar a todos los estudiantes de psicología del lugar a ser nuestro amigo, como si sintieran la urgencia de enriquecer su vida entrando en contacto con nuestra fascinante, fascinante manera de vivir la vida. 

No es así, y posiblemente no les vayas a caer muy bien si insistes mucho en iniciar diálogos impostados con ellos.

2. Son una especie de consejeros espirituales

Una idea muy común es que los psicólogos y estudiantes de psicología están entrenados para decirle a la gente cómo ha de vivir su vida del mejor modo posible. Nada más lejos de la verdad. 

En primer lugar, es imposible crear una serie de normas de comportamiento muy precisas que sean aplicables a todo el mundo y que, a la vez, fundamenten su validez en el método científico, el cual sirve para estudiar generalidades. Es por eso que su trabajo no es el de dar una respuesta firme cuando, después de estar quince minutos hablándoles sobre el transcurso de nuestra relación de pareja, se remata el monólogo con un: "entonces... ¿debería cortar con ella?".

3. Terminan transformándose en un señor calvo, con gafas y barba canosa

Una gran cantidad de representaciones gráficas sobre cómo son los psicólogos los caracterizan como hombres de mediana edad con gafas redondas, barba (o bigote y perilla) y un vestuario a la antigua, como si al graduarse en psicología los estudiantes se metamorfoseasen en una versión clónica del psicoanalista Sigmund Freud

Sin embargo, hay un hecho que sirve para refutar totalmente este estereotipo: actualmente la psicología es una carrera cursada mayoritariamente por mujeres.

4. El clásico: te van a leer la mente

Esto está mal en muchos sentidos.

El primero de ellos es que, evidentemente, nadie le puede leer la mente a nadie. Actualmente el panorama científico ve como una revolución la creación de máquinas y software capaces de transformar un patrón de actividad eléctrica del cerebro en un collage de imágenes que se parece un poco a la situación que se está imaginando la persona observada, esto es algo que ha requerido años de trabajo y mucho dinero. Nada de esto tendría sentido si los estudiantes de psicología tuvieran la capacidad, ni que sea remotamente, de leer lo que uno piensa.

El segundo motivo es que tampoco puede leerse la mente analizando el lenguaje no verbal. Pueden estimarse las posibilidades de que uno esté nervioso, relajado o ligeramente contrariado a partir de la observación de microexpresiones, pero poco más. Esto no permite saber al detalle lo que se piensa, ni el motivo que hay detrás de esos estados emocionales.

El tercero de ellos tiene que ver con lo dicho anteriormente. Aunque pudieran leer tu mente, ello requeriría un mínimo de esfuerzo, y lo más probable es que no tuvieran los incentivos suficientes como para interesarse en lo que piensas con cierta frecuencia.

5. Se interesan mucho por los problemas de la gente que los rodea

Los estudiantes de psicología no tienen por qué ser especialmente abnegados o solidarios, especialmente si tenemos en cuenta que una buena parte de ellos ni siquiera tiene previsto dedicarse a la psicoterapia

Es más, algunos se interesan por la psicología para obtener un conocimiento impersonal y científico sobre el funcionamiento de los procesos mentales en los seres humanos en general.

6. Estudian psicología para entender sus trastornos mentales

Es posible que algunos sí lo hagan, pero desde luego no hay una ley de causa-efecto que dicte que esto tiene que ser así. Los trastornos mentales son solo una de las múltiples cosas que se estudian durante la carrera.

Es más, es posible que una parte de ellos hayan empezado a cursar esta carrera simplemente para entender por qué hay gente que estudia psicología, o por qué unas personas son zurdas y otras son diestras.

7. Les gustaría ponerte electrodos en la cabeza "para ver una cosa"

Desde luego, la utilización de técnicas para registrar los patrones de actividad eléctrica del cerebro es una de las vertientes más interesantes de la psicología, pero eso no tiene por qué transformar a los estudiantes de esta carrera en personas cuyos excéntricos intereses terminan ahuyentando a sus amistades. 

Además, la psicología es un campo de estudios muy amplio, y no todos los psicólogos terminan interesándose a la investigación en laboratorios o en clínicas en las que se estudie el sistema nervioso de manera directa. Muchos estudiantes de psicología prefieren basar su actividad en el estudio de la conducta, y no tanto en la observación del funcionamiento de las neuronas.

8. Ven simbología fálica por todos lados

Esto no es válido ni en el caso de las personas que estudian psicoanálisis, el cual se diferencia de lo que hoy en día se considera psicología. 

Eso sí, es posible que a algunos sí les pase, pero no por efecto de lo que estudian sino, simplemente, porque la post-adolescencia les está causando estragos.

Etiquetas: Profesión
Arturo Torres Arturo Torres Psicólogo

Licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona. Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Posgrado en comunicación política y Máster en Psicología social.

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