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La historia del símbolo de la Psicología (Ψ)

La antigua Grecia nos dejó un impresionante legado. Hoy conocemos la historia del símbolo Psi (Ψ).

La historia del símbolo de la Psicología (Ψ)
Bertrand Regader Bertrand Regader Psicólogo educativo | Director de Psicología y Mente

psi-simbolo.pngProbablemente te hayas fijado alguna vez en que muchos psicólogos e instituciones relacionadas con el mundo de la Psicología usan un mismo símbolo: “Ψ”. 

¿Qué significa exactamente este raro símbolo y cuál es su relación con la salud mental? ¿Quién decidió que debía ser este el emblema de la ciencia de la conducta?

Psi, una letra del alfabeto griego

Psi (Ψ ψ) es una letra del alfabeto griego. En concreto, estamos hablando de la vigésimo tercera (23ª) letra, y a raíz de este fonema se construyeron palabras no solo del griego sino también del latín.

En la capital del imperio romano, varias palabras contenían la letra psi: como por ejemplo psalmus o psyche (salmo y psique). El significado de la palabra psique se explica por la asociación entre la letra Psi y la palabra de origen griego “Psyche”. Esta última, aunque anteriormente había sido empleada para designar a las mariposas, fue evolucionando con el tiempo y pasando a significar “aliento”, “ánimo”, “soplo de viento” y, más tarde, “alma” y “mente”.

Psicología: un término formado por dos raíces

Así pues, el origen del término “Psicología” parece claro. La Psicología, etimológicamente “ciencia del alma” o “ciencia de la mente”, viene compuesta por el prefijo Psico- (psyche, mente) y el sufijo -logía (ciencia, estudio). Por extensión, el símbolo “Ψ” se popularizó también como una forma de designar a la ciencia de la mente.

Curiosamente, los griegos tenían la ancestral creencia de que cuando una persona fallecía y exhalaba su último soplo de aire, su alma salía del cuerpo volando, como una mariposa. En ese entonces, la mariposa era considerada un símbolo de vida y esperanza. De hecho, en la mitología griega se suele representar a la diosa Psique con la figura y apariencia de una joven con alas de mariposa, y es la hija menor del rey de Anatolia. Los escritos mitológicos suelen referirse a Psique como una diosa de gran belleza, que representa la bondad y el alma humanas.

Eros, Psique y un amor prohibido

El mito de Eros y Psique que relata los escritos de Apuleyo en su obra Metamorfosis, Psique era la hija menor del rey de Anatolia, además de la más bonita y envidiada joven del reino. En un arrebato de celos debido a la hermosura de Psique, la diosa Afrodita mandó a su hijo Eros (Cupido) que hiciera que Psique se enamorara perdidamente del hombre más feo, desagradable y mezquino del reino.

Aunque la misión estaba clara, Eros no pudo resistirse a los encantos de Psique y se enamoró perdidamente de ella, y tiró la flecha al mar. En el momento en que vio que Psique se dormía, Eros la abrazó y la llevó volando hasta su castillo.

Una vez hubo llegado al palacio, y para conseguir que su madre no descubriera que Psique habitaba en el palacio, retuvo a la hermosa joven en una recámara. Noche tras noche, Eros acudía a la habitación de Psique y, a oscuras, hacían el amor. Eso le aseguraba a Eros permanecer en el misterio, puesto que Psique nunca veía sus rasgos faciales ni ningún otro detalle de su fisionomía. Eros nunca reveló su verdadera identidad a la joven, pero el idilio era total. Sin embargo, en uno de sus encuentros nocturnos, Psique le explicó a su enamorado que extrañaba a sus hermanas y que quería regresar a su reino para poder verlas. Eros accedió a la pretensión de Psique, pero le avisó que sus hermanas querrían separarla de él. Durante el día siguiente, Psique se reencontró con sus hermanas, quienes muertas de envidia le preguntaron quién era su enamorado.

Psique, que nunca había podido ver a Eros, fue incapaz de contarle a sus hermanas cómo era su enamorado. Después de muchos titubeos y algunas excusas, finalmente se derrumbó y les contó la verdad: que no conocía el rostro ni la identidad de su marido. En ese momento, las hermanas se sorprendieron y convencieron a Psique para que, en uno de los encuentros con el chico, encendiera un candelabro para poder vislumbrar la cara del misterioso hombre, argumentando que sólamente un ogro o un monstruo ocultaría su verdadero aspecto físico.

Dicho y hecho: ya de regreso al palacio, en uno de sus posteriores encuentros, Psique aprovechó un momento en que Eros estaba dormido a su lado para encender una lámpara y así poder contemplar su rostro. Una gota de aceite incandescente de la lámpara, por mala fortuna, cayó sobre el cuerpo de Eros, quien se despertó y, muy decepcionado con Psique, abandonó la recámara donde ambos se encontraban.

Cuando Psique cayó en la cuenta de la situación, salió de la habitación en busca de Afrodita, para rogarle que consiguiera devolver el amor de Eros hacia ella. No obstante, la vengativa diosa, le ordenó llevar a cabo cuatro tareas de una dificultad extrema si quería volver a enamorar a Eros. Psique, entre otras tareas, debía acudir en busca de Hades y reclamar a Perséfone, la reina del inframundo, una parte de su belleza, que Psique depositaría en una caja que le había entregado la diosa Afrodita.

Psique decidió subir a la parte más alta de una torre, puesto que estaba convencida de que el trayecto más corto hacia el inframundo sería la muerte. Justo cuando se disponía a lanzarse al vacío, una voz nerviosa le detuvo. Psique escuchó las palabras de la persona que había acudido en su ayuda. Según sus indicaciones, había una forma más sencilla de entrar al inframundo y regresar con vida. Le señaló en un mapa una precisa ruta para conseguirlo; una ruta no exenta de peligros y dificultades, como por ejemplo la presencia del perro Cerbero o de Caronte, el barquero de Hades.

Psique supo apaciguar a Cerbero cuando lo tuvo delante, entregándole un rico pastel. Más tarde, teniendo que lidiar con Caronte, supo apañárselas para ganarse su confianza, a base de una buena propina económica para que el barquero la trasladase a Hades. Una vez pudo llegar al inframundo, Perséfone no tuvo ningún impedimento para ayudar a Afrodita, y cedió parte de su belleza, depositándola en la caja que traía Psique consigo.

Terminado el periplo, Psique pudo escapar del inframundo, y no logró resistirse: abrió la caja y tomó un poco de belleza de Perséfone para sí misma, deseosa de que Eros la viera todavía más hermosa y así volver a recuperar su amor.

Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si incrementaba su belleza, Eros le amaría con toda seguridad. Eros, que ya la había perdonado, voló hacia ella, e imploró a Zeus y Afrodita su consentimiento para poder contraer matrimonio con Psique. Los dioses finalmente aprobaron la unión, y Zeus convirtió a Psique en un ser inmortal. Afrodita olvidó sus envidias y celebró el matrimonio de los jóvenes. La hija de Psique y Eros fue llamada Placer o, en la mitología romana, Voluptas.

Bertrand Regader Bertrand Regader Psicólogo educativo | Director de Psicología y Mente

Bertrand Regader (Barcelona, 1989) es Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, con especialidad en Psicología Educativa. También cuenta con estudios de posgrado en Economía por la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona. 

Ha ejercido como psicólogo escolar y deportivo en distintas instituciones y como consultor de marketing digital para distintas empresas y start-ups, pero su verdadera vocación es la dirección de medios digitales y el desarrollo de proyectos empresariales vinculados a las nuevas tecnologías.

Ha sido Director Digital de las revistas Mente Sana y Tu Bebé en la editorial RBA, y como Coordinador Digital y SEO Manager en la versión digital de la revista Saber Vivir.

Es Fundador y Director de la web Psicología y Mente, la mayor comunidad en el ámbito de la psicología y las neurociencias con más de 7 millones de lectores mensuales

Es Director de I+D en Customer Experience en la cadena hotelera Iberostar, liderando un equipo de profesionales de la salud y del ocio con el objetivo de potenciar la experiencia de los clientes en más de 100 hoteles en Europa, Oriente Medio y América.

Autor del libro de divulgación científica «Psicológicamente hablando: un recorrido por las maravillas de la mente», de Ediciones Paidós

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