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Las 11 formas más dolorosas de morir, según la ciencia

Repasamos las formas de terminar la vida que causan un especial grado de sufrimiento y malestar.

Las 11 formas más dolorosas de morir, según la ciencia
Oscar Castillero Mimenza Oscar Castillero Mimenza Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

La muerte es algo natural que tarde o temprano nos llega a todos. Imaginar cómo vamos a morir es a menudo un motivo de angustia que a algunas personas llega al punto de obsesionarlas. La mayoría de personas prefiere un final tranquilo y sin sufrimiento, pero sin embargo la muerte no siempre llega de forma pacífica e indolora. 

Y es que existen muchas formas de morir, siendo algunas de ellas prácticamente indoloras mientras que otras suponen un largo suplicio para el moribundo hasta la llegada de su deceso. En este artículo, en concreto, repasamos las 11 formas más dolorosas de morir según lo que se sabe acerca de los procesos de percepción del dolor.

Las formas más dolorosas de morir

A continuación puedes encontrar una lista de las 11 maneras de encontrar nuestro final que se considera que causan mayor dolor y sufrimiento. La mayor parte de las que forman parte del listado pueden ocurrir de forma natural, en situaciones de emergencia o accidentes.

Sin embargo, el ser humano también puede provocar la muerte de maneras extremadamente dolorosas, motivo por el cual también se ha añadido a la lista una categoría de muertes causadas por el hombre (algunas de las cuales suponen un nivel de sufrimiento tanto o más elevado que las otras presentes en la lista).

1. Deshidratación

Considerada por la ciencia una de las maneras más dolorosas de morir, la deshidratación supone la ausencia de la suficiente cantidad de líquido en nuestro organismo. Si esta es prolongada y no se recuperan los líquidos perdidos que nuestro organismo necesita, los sistemas corporales empiezan a notificar su falta en forma de malestar generalizado. A la larga del tiempo el conjunto de órganos dejaría de funcionar, incluyendo el sistema nervioso. 

A falta de agua, el cuerpo tratará de hidratarse con otros líquidos corporales, como el cefalorraquídeo. Los riñones dejan de secretar orina y se hinchan y los ojos se secan. Se producirían fiebre, mareos y alucinaciones, pudiendo llegar al coma y posteriormente a la muerte.

2. Inanición

Al igual que la falta de agua, la falta de nutrientes también es otra de las consideradas como peores formas de morir. Si no somos capaces de acceder a ningún tipo de nutriente, el organismo empezará a quemar las grasas y lípidos presentes en el cuerpo para mantenerse con vida. En caso de que no sea suficiente, el cuerpo empezará literalmente a consumirse a sí mismo, degradando los componentes de los músculos y posteriormente los órganos en un intento por mantenerse vivo.

3. Ahogamiento

El ahogamiento y la asfixia en general son una de las formas más angustiantes de morir. Ante la falta de oxígeno en el cuerpo siente una sensación de desgarro interno según el agua anega los pulmones y el estómago, que se combina con una elevado nivel de ansiedad que provoca el hecho de saber que no podemos llevar aire a nuestros pulmones. Posteriormente la falta de oxígeno provocará que el corazón deje de latir.

4. Por quemaduras

Una de las muertes más dolorosas es la que se produce por la acción del fuego. Las células y los nervios de todas las partes quemadas se activan produciendo un dolor cada vez más profundo según las capas superficiales de la piel van siendo destruidas, en un proceso que puede durar más de diez minutos. Al dolor se le une el pánico ante el conocimiento de lo que está ocurriendo. La progresiva pérdida de sangre y líquidos acaba haciendo que el organismo se detenga, aunque la mayoría de personas suele morir antes debido a la intoxicación por los humos y gases emitidos en la combustión.

5. Implosión

Esta forma de morir no es muy habitual debido a que no es frecuente encontrarse con entornos donde la presión ejercida sobre nuestro cuerpo sea superior a la de la superficie terrestre. Sin embargo, si el nivel de presión sobre nuestro organismo se eleva demasiado, su contenido (órganos, vísceras y huesos) se comprimirá y acabará causando nuestra muerte.

6. Despresurización

Una de las formas de morir menos habituales de esta lista, pero que sin embargo comporta uno de los niveles de sufrimiento más elevado. Por lo general ocurre en casos de accidentes con astronautas, con cambios rápidos entre presiones atmosféricas pasando de un elevado nivel de presión o una presión mucho menor. Esta variación genera que los gases contenidos en nuestros pulmones y de elementos presentes en nuestro organismo se expandan, generando un gran dolor y obstruyendo el sistema cardiovascular y provocando la muerte. En casos extremos el cuerpo puede llegar literalmente a explosionar.

7. Politraumatismo

Se trata de una forma de muerte que puede llegar a ser muy dolorosa. Al margen del dolor producido por los huesos rotos y las múltiples heridas externas, se le añaden posibles lesiones internas en diferentes órganos como el hígado, los riñones o los pulmones.

En este último caso además la presencia de incisiones severas en los pulmones puede suponer ya de por sí una forma de muerte extremadamente dolorosa: si estos están lo suficientemente dañados no transmiten suficiente oxígeno al resto del organismo, llenándose de sangre y provocando la asfixia lentamente. Además, las laceraciones provocan dolor en cada inspiración, de modo que continuar respirando supone una fuente de sufrimiento.

8. Por radiación

Si bien puede ser invisible, la radiación es otro de los motivos de muerte más peligrosos y que puede generar más dolor según el tipo de exposición y elemento radiactivo al que estemos expuestos. La radiación provoca la degradación de los tejidos a nivel celular, e incluso a nivel de ADN, cosa que puede generar un gran nivel de dolor y síntomas diferentes. Por otro lado, como hemos dicho esto depende del tipo de radiación, no percibiendo en ocasiones ningún síntomas hasta que es demasiado tarde.

9. Por privación de sueño

Se trata de un tipo de muerte poco habitual, pero posible. Existe un raro trastorno denominado insomnio familiar fatal en el que la muerte se produce precisamente por la ausencia de sueño. La privación del sueño continuada puede generar malestar, debilidad, ansiedad, alteraciones en la percepción y en el estado de ánimo, deterioro de las funciones intelectuales y, a la larga, muerte cerebral, ya que el organismo no tiene ningún período de recuperación.

10. Ser devorado vivo

Si bien la mayor parte de animales matan a sus presas antes de comérselas, determinadas especies no terminan con la vida de su víctima antes de que empiecen a alimentarse de ellas. En estos casos la víctima percibe y es consciente de cómo el animal abre su carne y arranca y devora partes de ella, pudiendo tardar mucho tiempo en morir según las partes que ataque la criatura.

11. Muertes causadas por el hombre

La mayor parte de las anteriores muertes son producidas sin que sea necesaria la intervención de e otra persona. Sin embargo el ser humano ha creado a lo largo de la historia numerosos métodos que provocan un intenso dolor en la persona que va a ser ejecutada.

En este aspecto destacan diferentes métodos de ejecución y tortura. Algunos de los ejemplos que podemos poner de este tipo de muertes son el ahorcamiento (en la cual el reo podía sufrir asfixia durante alrededor de diez minutos si no se rompía el cuello en la caída), la rueda (en la que se ataba a la víctima para ir descoyuntándola poco a poco), la doncella de hierro, el desmembramiento con el uso de caballos, el apaleamiento hasta la muerte, el forzamiento de la ingestión de sustancias corrosivas o ardientes, la lapidación, la crucifixión (en la que la persona termina asfixiándose con el paso del tiempo debido a que la postura en la que queda el cuerpo no permite respirar con normalidad) o el empalamiento. Esta categoría incluye algunas de las anteriores.

Oscar Castillero Mimenza Oscar Castillero Mimenza Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Actualmente finalizando el Máster de Psicopedagogía por la misma, así como preparando el examen de acceso a las oposiciones P.I.R.