Esta práctica es muy habitual en la India y otras naciones próximas a esta.

La meditación es una actividad que cada vez más gente practica, y se ha demostrado que tiene numerosas ventajas para quienes la llevan a cabo.

Si bien existen numerosos tipos de meditación provenientes de diversas culturas, algunas de las que más popularidad han alcanzado son las provenientes de la tradición oriental. Una de ellas, originaria de la India y que a su vez sirve de base para otras prácticas actuales como el mindfulness, es la meditación Vipassana.

¿Qué es la meditación Vipassana?

La meditación Vipassana es un tipo de meditación budista (si bien de orígenes hindues) originario de la India, que la tradición considera fue redescubierta por el Buda Gautama tras siglos pérdida. Se trata de una de las formas de meditación más antiguas conocidas, y se basa en la purificación y transformación personal a través de la auto-observación. De hecho, Vipassana significa, aproximadamente, ver las cosas claramente o tal y como son.

Estamos ante un tipo de meditación que se basa en la potenciación de la concentración y la atención sobre el propio ser, centrándose en primer lugar en la respiración para posteriormente profundizar en las sensaciones del cuerpo y la mente. Es necesario tener en cuenta que esta meditación, aunque tiene efectos relajantes sobre quien la practica, no se centra en adormecer el organismo sino en facilitar la conexión entre el cuerpo y los procesos mentales.

La meditación Vipassana se ha ido expandiendo al resto del mundo, existiendo diversos centros y retiros que la enseñan de manera gratuita. Como el poso de la religión sigue estando muy presente en muchos de ellos, generalmente en estos centros suele requerirse un periodo previo de diez días sin matar, robar, tener relaciones sexuales y consumir sustancias psicoactivas, y durante el tiempo que dura el curso el sujeto no debe hablar, leer ni escribir, ni comunicarse. Se pide que el individuo esté completamente centrado en sí mismo.

¿Cómo se practica?

Una vez visto lo que es, es relevante saber cómo se práctica. Para empezar, la persona se sienta en el suelo, en principio con las piernas cruzadas y la espalda recta (si bien la postura concreta puede variar o incluso es posible sentarse en una silla si tenemos problemas de salud que lo requieran). No es imprescindible cerrar los ojos, aunque facilita el proceso.

Tras ello se debe empezar a intentar alcanzar un estado de calma, a través de la respiración. Debemos centrarnos en seguir el flujo de aire al inhalar y exhalar y las sensaciones que genera, intentando no detenerse en otros elementos que puedan distraer. No se trata de forzar la respiración sino de centrarse en observar cómo se produce. Este proceso es conocido como anapana, y tiene como principal objetivo agudizar la conciencia y calmar nuestra mente.

Una vez hecho esto, poco a poco vamos a ir notando las sensaciones, percepciones, pensamientos y emociones que nos rodean, siendo importante no centrarse y trabajar en ellos sino simplemente observando cómo surgen y pasan. Este aspecto es el que se denomina per se meditación Vipassana, en la cual vamos a ir recorriendo desde la cabeza hasta los pies todo nuestro cuerpo para ir observando las diferentes sensaciones de cada parte.

La concentración se enfoca en cada región corporal, sin operar en ella. No hay juicio, ni siquiera etiquetación ni reflexión, solo observación. Se trata de ser testigo de lo que pasa por nuestra mente y cuerpo sin interferir en ello. Este aspecto es mucho más fácil de decir que de hacer. Si dejamos de observar para pasar a la acción en alguno de los elementos, es recomendable volver a la respiración.

Tras el cuerpo viene la mente: podemos ir observando nuestros pensamientos y emociones, sin juzgarlos, únicamente dejándolos fluir. También nos podemos enfocar en lo que nos rodea, sintiendo las diferentes sensaciones como la temperatura, la luz, los olores o el tacto. En diferentes cursos que enseñan esta técnica, añaden también parte de meditación metta, en la que el sujeto que medita primero cultiva el amor hacia sí mismo para luego expandirlo hacia los demás.

Ventajas y beneficios

La práctica de la meditación Vipassana genera diferentes beneficios para quien la lleva a cabo. No en balde, se trata de un tipo de meditación que existe desde hace casi tres milenios.

A nivel mental, quienes la practican mencionan sentir un potenciación de su capacidad de observación y un mayor nivel de paz mental y relajación. También mejora estados de ansiedad al permitir observar la situaciones con más calma, y facilita una mejoría en el estado de ánimo. Por otro lado, contribuye a que nos nos identifiquemos y le demos una tonalidad menos exagerada a la importancia de nuestros pensamientos.

La meditación Vipassana se encuentra asociada también a la disminución de la presión arterial, al rebajar estados de ansiedad. Disminuye la tasa cardíaca y nos ayuda a tener un mejor control de las vías respiratorias. Reduce la importancia que le damos al dolor, tanto físico como mental, y contribuye a conocernos mejor a nosotros mismos, lo que nos motiva y nos hiere, a comprender mejor y aceptar nuestras emociones negativas.

Vipassana y mindfulness

La meditación Vipassana puede parecer algo exótico y extraño para parte de la población, pero lo cierto es que se trata de una forma de meditar que ha generado diferentes técnicas muy populares a día de hoy. Estamos, de hecho, ante el tipo de meditación en la que se basa una técnica hoy en día tan conocida como el mindfulness.

Esta técnica, al igual que la meditación Vipassana, se basa en la atención consciente a nuestro cuerpo y al momento presente evitando la actuación automática. La focalización en el aquí y ahora que permite esta técnica permite ser mucho más consciente de nuestro ser, y ha manifestado ser de utilidad tanto a nivel general como en sujetos con diferentes problemáticas tales como ansiedad, depresión, trastornos por dolor, estrés postraumático y trastornos obsesivos.