La inteligencia es un constructo complejo que a lo largo de la historia ha sido conceptualizado de muy diferentes formas por diversos autores.

Desde una visión clásica que tratan la inteligencia como una capacidad única y unitaria a otras que consideran que se trataba de un conjunto de capacidades independientes entre sí y pasando por otras en las que se estipulaba la existencia de conjuntos de habilidades organizadas jerárquicamente, han surgido una gran cantidad de teorías y modelos que intentan explicar qué es la inteligencia, cómo se estructura y cómo actúa.

Una de estas teorías es la teoría de la inteligencia de Guilford.

La inteligencia como constructo

Tal y como se acaba de mencionar, existe un gran variedad de perspectivas respecto a qué significa el término inteligencia, y las investigaciones llevadas a cabo han variado en gran medida el enfoque de su estudio y análisis.

Sin embargo, de un modo general podemos considerar que se trata de la capacidad o conjunto de capacidades mentales que permiten nuestra adaptación, permitiéndonos gestionar nuestros recursos cognitivos de la manera más eficiente a la hora de hacer frente a diferentes situaciones. 

Gracias a la inteligencia somos capaces de captar y analizar correctamente la información proveniente del medio o de nosotros mismos, establecer estrategias y maneras de gestionar recursos y resolver problemas, planificar nuestra conducta y llevarla a cabo con éxito.

La teoría de la inteligencia de Guilford

Joy Paul Guilford fue un psicólogo estadounidense cuyas aportaciones al estudio de la inteligencia confluyen en una teoría de la inteligencia que supone junto a Raymond Cattell y Thurstone uno de los modeles de las aportaciones más relevantes en lo que respecta a la concepción de la inteligencia como un conjunto de habilidades.

El modelo de Guilford se basa en la consideración de la inteligencia como el proceso mediante el cual el ser humano transforma la información del medio en contenidos mentales, de manera que tiene una visión operativista de ésta. El autor establece tres dimensiones separadas e independientes basadas en la percepción, transformación de la información y emisión de respuesta. 

Concretamente habla de elementos de entrada o contenidos, operaciones y elementos de salida o productos. Su modelo es pues tridimensional, y suele ser representado en forma de cubo en el que las interacciones entre las tres grandes dimensiones se interrelacionan para formar hasta 120 factores distintos.

Se trata de un modelo taxonómico que considera las diferentes capacidades como no jerarquizadas, siendo las diferentes aptitudes independientes. La inteligencia es pues un conjunto de aptitudes separadas entre sí que permiten nuestra adaptación al medio.

Las tres dimensiones de Guilford

Para la teoría de la inteligencia de Guilford las tres principales dimensiones de cada una de las aptitudes que configura la inteligencia son tres: los contenidos o percepciones, las operaciones que se llevan a cabo con ellas y por último los productos o resultado de elaborar las primeras.

1. Los contenidos

Por contenidos se entienden toda aquel conjunto de informaciones y datos recabadas, sean del medio externo o provenientes del propio sujeto. Se trata principalmente de los datos, sin que se haya realizado ningún tipo de trabajo sobre ellos. En definitiva, estamos hablando del elemento básico desde el cual el organismo trabaja para elaborar contenidos a partir de operaciones. 

Dentro de los contenidos, podemos encontrar diferentes tipos de información.

  • Figural: se trata de la información visual que captamos, es decir las imágenes
  • Simbólica: se trata de la información también visual, pero en este caso son elementos empleados como signos de un lenguaje para representar un concepto o idea y que no tienen sentido por sí mismos..
  • Semántica: contenidos mentales vinculados al significado de los símbolos.
  • Conductual o comportamental: todo aquel dato proveniente de la vinculación con el medio o con otros individuos. Incluye gestos, deseos, intenciones o actitudes.

2. Los procesos u operaciones

Las operaciones se refieren al conjunto de procedimientos que el organismo realiza para transformar las informaciones de entrada en otras de salida. Es decir se trata del procesamiento de la información de los contenidos de manera que se generen unos productos en forma de respuesta mental o física. 

Dentro de estas operaciones encontramos los siguientes procesos:

  • Cognición: conciencia o comprensión de la información. Se basa en la capacidad de extraer el significado de las informaciones captadas.
  • Memoria: se basa en la retención de la información con el fin de operar en algún momento con ella.
  • Producción convergente: creación de posibles alternativas basadas en la información obtenida anteriormente. Supone la aglutinación de informaciones previas para seleccionar la respuesta apropiada.
  • Producción divergente: se trata de un acto de creación de alternativas distintas de las habituales y contenidas en la memoria.. Se basa en generar una respuesta novedosa a partir de los datos obtenidos sin .
  • Evaluación: realización de comparaciones entre los diferentes contenidos que permite establecer relaciones.

3. Los productos

Los productos pueden entenderse como el resultado de las transformaciones realizadas mediante las operaciones a los contenidos. Así, hace referencia a la expresión o respuesta generada por éstos, sea bien conductual o mental. 

Dentro de los productos, la teoría de la inteligencia de Guilford considera la existencia de varias tipologías.

  • Unidades: respuestas simples y básicas. Una palabra, idea o acción elemental.
  • Clases: conceptualizaciones u organizaciones de unidades semejantes en algún sentido.
  • Relaciones: se trata de la idea de una conexión entre las distintas informaciones manejadas. Por ejemplo, se vincula el rayo al trueno.
  • Sistemas: organizaciones de diversas informaciones que interactúan entre sí.
  • Transformaciones: cualquier modificación llevada a cabo respecto a la información captada.
  • Implicaciones: establecimiento de conexiones entre informaciones sugeridas por algún elemento concreto sin que dicha conexión aparezca específicamente como información. Se establecen relaciones de causalidad o covariación entre elementos.

El pensamiento divergente y la creatividad

Independientemente de que la teoría de la inteligencia de Guilford sea más o menos válida, una de las principales y más importantes aportaciones a la concepción de la inteligencia es la incorporación del pensamiento divergente como elemento distintivo que forma parte de la inteligencia. Anteriormente, no se consideraba que la creación de alternativas fuera indicio de inteligencia, basándose el estudio de éste en la búsqueda de una única alternativa correcta.

A partir de Guilford, sin embargo, se comenzó a trabajar el estudio de la creatividad como parte de la capacidad intelectual. La generación de nuevas alternativas de respuesta igualmente eficientes entre ellas o incluso de mayor eficiencia que las preestablecidas permiten realizar modificaciones y flexibilizar la actuación en situaciones conocidas, pudiendo generar nuevos resultados. De hecho, hoy en día la presencia de creatividad es un requisito básico para hablar de sujetos con superdotación intelectual.

Referencias bibliográficas:

  • Hernangómez, L. y Fernández, C. (2012). Psicología de la personalidad y diferencial. Manual CEDE de Preparación PIR, 07. CEDE: Madrid.
  • Guilford. J.P. (1977). La naturaleza de la inteligencia humana. Buenos Aires, Paidós.