Algunas personas parecen tener el don de la creatividad, mientras que otras prefieren realizar trabajos más mecánicos. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cuáles son las diferencias individuales entre las personas que son creativas y las que no lo son?

¿Qué es la creatividad?

La creatividad suele entenderse como la capacidad para crear nuevas ideas cuyo desarrollo abastece un fin. Popularmente, la creatividad se percibe como un don inmanente a algunos pocos elegidos, un talento que todos quisieran poseer pero que solo unos pocos tienen realmente, como un atributo de personalidad propio.

¿Cómo son las personas creativas?

Por este motivo, numerosos estudios han intentado explicar de qué manera las personas pueden desarrollar estas capacidades creativas, y por tanto han detectado ciertas claves y técnicas para lograr explotar el potencial creativo de cada sujeto.

No obstante, hasta hace bien poco los investigadores no habían prestado demasiada atención a los rasgos de personalidad propios de las personas con habilidades creativas (si es que hubiera un patrón más o menos definido). Con la finalidad de arrojar luz sobre esta cuestión, Oyvind Lund Martinsen, profesor de la Escuela de Negocios de Noruega (BI), realizó una investigación para bosquejar el perfil de personalidad de las personas creativas en el año 2011.

Martinsen analizó los rasgos de personalidad de un total de 491 sujetos, entre los cuales se encontraban 70 artistas, 48 alumnos de la escuela de marketing, así como profesores y estudiantes de distintas universidades adyacentes.

Los resultados del estudio determinaron siete rasgos distintivos en las personas con notables capacidades creativas. Entre todas las características reportadas, como por ejemplo un mayor desempeño en la faceta académica o laboral, fue una sorpresa encontrarse con varios rasgos que sugieren carencias en algunos aspectos de la persona, tales como ciertas carencias en el aspecto de las relaciones interpersonales.

Las siete características de la personalidad creativa que identificó la investigación:

1. Orientación asociativa

Las personas creativas tienen una gran imaginación. Suelen crear un buen número de ideas, sumadas a un alto grado de compromiso en el desarrollo de las mismas. Deambulan entre realidad y ficción.

2. Originalidad

Su naturaleza les lleva a rechazar clichés sociales, convenciones y normas. Se muestran rebeldes y sienten la necesidad de actuar de manera personal según sus propios criterios.

3. Compromiso

Disfrutan llevando a cabo sus planes y retos, superando las situaciones complicadas hasta la consecución de sus metas. Disfrutan con lo que hacen de una forma extraordinaria: cuando trabajan, permanecen en estado de flow.

4. Ambición

Gustan de influir sobre los demás, de ser el centro de atención y de obtener reconocimiento y prestigio social. Esto les motiva a superarse y a querer demostrar su valía.

5. Holismo

Los sujetos creativos son capaces de entender las diferentes facetas de las situaciones o los problemas, pudiendo hallar soluciones creativas e ingeniosas. No se ciñen a estructuras de pensamiento cerradas, sino que logran combinar distintas técnicas, habilidades y conocimientos con éxito, siendo capaces de crear herramientas o piezas artísticas de gran valor.

6. Inestabilidad emocional

Habitualmente experimentan emociones cambiantes y fluctuaciones en su estado de ánimo. Suelen relacionarse estos síntomas con problemas de autoconfianza

7. Poca sociabilidad

Suelen mostrarse sumamente críticos y tienden a ser reacios a dar su aceptación a otras personas.

Tal como describen en la Escuela de Negocios de Noruega, parece ser que todos los rasgos asociados al pensamiento creativo, como la orientación asociativa (que se relaciona con el ingenio), y la flexibilidad (asociada a la capacidad de proyección), son las características más determinantes para el desarrollo de la personalidad creativa.

En cuanto a los pobres niveles de sociabilidad hallados en el estudio, Martinsen apunta que los empresarios deberían tratar de encontrar un equilibrio con el fin de hacer converger en las empresas la capacidad de cooperación con el ingenio y la creatividad. "Los trabajadores creativos pueden tener carencias en el pragmatismo de sus acciones", apunta.