Jean Piaget describió cuatro estadios del desarrollo cognitivo: el sensoriomotor, el preoperacional, el de las operaciones concretas y el de las operaciones formales. Cada uno de estos periodos se caracteriza por la utilización de operaciones cognitivas progresivamente más complejas.

Si bien este autor afirmó que la cognición llega a su etapa final en la adolescencia, otros teóricos consideran que existe también el pensamiento postformal, un quinto estadio del desarrollo cognitivo que se caracteriza por la capacidad para relativizar, asumir la contradicción y sintetizar elementos opuestos.

El pensamiento formal según Piaget

Para Jean Piaget, pionero de la psicología evolutiva y autor de la teoría más popular sobre el desarrollo cognitivo, éste llega a su culminación cuando se abandona el pensamiento concreto y se consolida el pensamiento formal, es decir, la capacidad de pensar de forma abstracta.

Esto implica que al alcanzar este estadio, lo cual sucede por norma general entre los 11 y los 15 años, no sólo se trabaja con elementos concretos, tangibles y basados en la realidad, sino también con hipótesis y posibilidades. Además se desarrollan habilidades que permiten adoptar perspectivas distintas de la propia.

El pensamiento formal tiene un carácter hipotético-deductivo, que supera el empirismo característico de la etapa de las operaciones concretas; de este modo, la realidad pasa a entenderse como un subconjunto de lo posible, al contrario que en el periodo anterior, en que lo posible es visto como una prolongación de lo real.

Piaget y su colaboradora Bärbel Inhelder afirmaron que el pensamiento formal se basa en enunciados verbales (pensamiento proposicional), en lugar de en objetos concretos. Dado que la flexibilidad del lenguaje es mucho mayor que la de la materia, este tipo de pensamiento incrementa enormemente las posibilidades cognitivas y comunicativas.

Posteriormente distintos autores cuestionaron y matizaron el concepto original del pensamiento formal. Así, hoy se cree que no todas las personas alcanzan este estadio, que esto puede suceder a cualquier edad y sólo en las tareas en que nos especializamos, y que puede existir otro tipo de razonamiento aún más avanzado: el pensamiento postformal.

Características del pensamiento postformal

Representantes de distintas orientaciones teóricas, especialmente de la psicología dialéctica y la del ciclo vital, han propuesto la existencia del pensamiento postformal o dialéctico, que se conceptualiza como una etapa posterior a la de las operaciones formales.

A diferencia del formal, el pensamiento postformal permitiría integrar lo subjetivo, lo emocional y lo simbólico con los componentes lógicos, analíticos y objetivos propios del periodo anterior. Como consecuencia se daría una complejización de las operaciones cognitivas, que funcionarían de forma menos literal y rígida que en el caso del pensamiento formal.

Se han descrito tres características básicas del pensamiento postformal: el relativismo del conocimiento, la aceptación de la contradicción y la síntesis entre elementos discordantes.

1. Relativismo

El pensamiento formal tiende a ser dicotómico; así, por ejemplo, las personas suelen ser categorizadas como “buenas” o “malas”, y las afirmaciones son entendidas como verdades absolutas o como mentiras, sin puntos intermedios.

Sin embargo, la interacción con otras personas, la adopción de múltiples roles y la adquisición de información nueva favorecen la toma de conciencia sobre que existen múltiples verdades que dependen del punto de vista, muy influido por la historia personal, y del contexto desde el que se las observe.

2. Contradicción

Una vez aparece el pensamiento relativista pasa a aceptarse la contradicción como un aspecto natural de la vida. Fenómenos aparentemente incompatibles pueden coexistir, tanto en la percepción de la realidad como en los seres vivos y los objetos. Así, cualquier persona puede ser “buena” y “mala” simultáneamente, siguiendo con el ejemplo anterior.

Diversos autores defienden que la aceptación de la contradicción es el rasgo más característico del pensamiento adulto, y que suele desarrollarse durante la mediana edad. No obstante la variabilidad interindividual es elevada, por lo que también puede suceder antes o después.

3. Síntesis o dialéctica

Dado que asumen el relativismo y la contradicción como aspectos naturales de la experiencia humana, las personas que utilizan el pensamiento postformal pueden integrar (o sintetizar) contenidos mentales contradictorios, tanto a nivel cognitivo como emocional.

Durante esta etapa se da una dialéctica continua en el pensamiento, de modo que todas las ideas se comparan y sintetizan con sus opuestas y con otras experiencias diferentes. Esto permite una capacidad de razonamiento más elevada y flexible que la que caracteriza al pensamiento formal.

¿Estadio del desarrollo o estilo de pensamiento?

Aunque quienes defienden el concepto del pensamiento postformal suelen definirlo como un estadio del desarrollo cognitivo que, como su nombre indica, aparece después de la etapa de las operaciones formales, por el momento la investigación científica no ha confirmado esta hipótesis.

A pesar de que es cierto que las características definitorias del pensamiento postformal se manifiestan con más frecuencia cuanto mayor es la edad, no todas las personas que se desarrollan normalmente alcanzan este periodo cognitivo. De hecho, ni siquiera todo el mundo logra avanzar desde la etapa de las operaciones concretas a la de las formales.

Además la evidencia científica muestra que algunas personas que no han alcanzado el periodo formal muestran un pensamiento relativista. Se ha hipotetizado, por tanto, que el pensamiento postformal es un estilo de razonamiento consistente en un conjunto de habilidades metacognitivas que pueden adquirirse tras la maduración, y no necesariamente una etapa del desarrollo.