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¿Qué características definen a la niña o niño superdotado? 

Podemos decir, en general, que su desarrollo intelectual siempre va más adelantado que lo esperable por su edad. Por ejemplo, si la mayoría de los niños siempre son capaces de decir algunas palabras al año y medio de haber nacido, un niño talentoso tiene un repertorio de palabras el doble o el triple de grande al llegar a esa franja de edad.

Alumnos superdotados: ¿qué factores hacen que un niño tenga altas capacidades?

Cuando el niño talentoso empieza el colegio, básicamente lo que se nota es: rapidez de pensamiento, facilidad para crear respuestas mucho más elaboradas, y un muy buen uso de la información. Estos niños podrían requerir unas estrategias educativas adaptadas, ya que puede darse el caso de que escondan su talento en una clase normativa, se aburran o abandonen las clases. Por esta y muchas más cuestiones podríamos preguntarnos lo siguiente: ¿Qué garantías supone formar parte de los estudiantes superdotados? ¿Un niño con talento es un adulto exitoso?

No necesariamente.

Variables contextuales

Hay que tener en cuenta ciertas variables del contexto que cada niño puede tener. Por una parte el apoyo (o ausencia de este) por parte de sus padres, tutores legales o personas allegadas. Se encuentran casos en los que la familia no les apoye, desvalorizando el hecho de estudiar y de invertir tiempo en los estudios y ponen énfasis en la necesidad de que a final de mes se traiga un sueldo a casa. Esto puede causar que el niño deje de lado su talento y se centre en cumplir lo que sus padres les piden. La escuela puede ignorar el talento, haciendo que el niño no reciba una educación adaptada y que el niño acabe por aburrirse y dejar las clases. O bien, el entorno de amigos puede llevar al niño a esconder sus capacidades a través de las burlas, que hasta podrían desencadenar dinámicas de Bullying.

Las circunstancias económicas en las que la persona se encuentre familiarmente también juegan un papel importante. Hay familias que no pueden financiar los estudios de sus hijos, ya que su situación económica no se lo permite por mucho que ambos padres trabajen y haya ciertas ayudas o becas. Consecuentemente, el niño tendrá que adaptarse a la situación y su talento no podrá desarrollarse como cabría esperar.

Finalmente, hay otras variables a destacar como las oportunidades que a cada uno le brinda la vida, o su propia salud.

Analizando casos reales

Todo lo anterior queda reflejado en un estudio realizado por Melita Oden junto con Terman, en 1968, donde se comparó los 100 hombres más exitosos y 100 hombres menos exitosos en un grupo; definiendo el éxito como la celebración de los empleos que requerían sus dotes intelectuales. Los exitosos incluían profesores, científicos, médicos y abogados. Los no exitosos incluían la electrónica, técnicos, la policía, los carpinteros y los limpiadores de piscinas, además de los fallidos abogados, médicos y académicos. En el estudio se concluyó que los exitosos y los no exitosos apenas diferían en el cociente intelectual promedio. En todo caso, las diferencias entre ellos resultaron ser en la confianza, la persistencia y principios de estímulo de los padres.

Niños inteligentes y crianza

Cuando hablamos de niños inteligentes, el principal criterio se centra en el cociente intelectual y en entornos académicos, pero también se han de tener en cuenta los factores socioemocionales. En el estudio llevado a cabo por Terman y Melita podemos observar un claro sesgo en la muestra ya que se trata únicamente de población universitaria. Terman acabó convirtiéndose en un genetista convencido, pero no tuvo en cuenta las variables históricas del momento tales como la guerra, etc. Muchos sujetos murieron allí, otros por alcoholismo, suicidios…factores que tienen que ver con características socioemocionales.

Alencar y Fleith (2001) apuntaron un menor énfasis en el desarrollo emocional debido a la hegemonía de planes educativos poco enfocados a fortalecer un auto-concepto positivo y en promover su desarrollo social. Además remarcaron que la gran mayoría de trabajos presentados hasta ese momento sobre el tema no estaban relacionados con el desarrollo socioemocional. Terman reconoció sin embargo, que los niños que tenían un cociente intelectual por encima de 170, presentaban dificultades en el ajuste social, siendo considerado por sus maestros como aislamiento (Burks, Jensen y Terman, (1930), Gross (2002)).

También se ha encontrado una vulnerabilidad emocional, en referencia a la capacidad de estos estudiantes para comprender y comprometerse con cuestiones éticasfilosóficas, antes de que la madurez emocional se haya desarrollado para hacer frente a este tipo de cuestiones (Hollingworth, 1942).

Estudiantes superdotados y expectativas escolares

Como agentes externos podemos observar como los estudiantes con mayores capacidades intelectuales son propensos a sufrir lo que Terrassier llamó el “Efecto Pigmalión negativo”. Este se presenta cuando, al haber estudiantes superdotados que presentan un potencial mayor que los profesores, estos últimos tienden a esperar por parte de estos jóvenes un rendimiento en el rango de la media, y pasan entonces a animar a algunos estudiantes a rendir muy por debajo de sus capacidades reales (Terrassier, 1981).

Como último punto, cabe mencionar un estudio realizado sobre la detección de estudiantes superdotados, en el que se analizaron las estructuras de las teorías implícitas de la inteligencia de los educadores y se exploró la relación entre las mismas y las creencias acerca de la identificación de los estudiantes dotados. Los educadores que puntuaron la creatividad como un atributo importante de la inteligencia tienden a favorecer múltiples métodos para identificar a los estudiantes superdotados. 

Por el contrario, los educadores que apoyaban el uso de test de inteligencia como la base principal de la identificación del talento generalmente estuvieron de acuerdo en que la capacidad de análisis era parte de la estructura de la inteligencia (García-Cepero, et al, 2009).

Referencias bibliográficas:

  • Alencar, E.M.L.S. & Fleith, D.S. (2001). Superdotação: determinantes, educação e ajustamento. São Paulo: EPU.
  • Garcia-Cepero, M.C & McCoach, D. B (2009). Educators’ implicit theories of intelligence and beliefs about the identification of gifted students. Universitas Psychologica 8(2) 295-310.
  • Terman. L. M., & Oden, M. H. (1959). Genetic studies of genius. Vol. V. The gifted at mid-life: Thirty-five years' follow-up of the superior child. Stanford, CA: Stanford University Press.
  • Terrassier, J.C. (1981/2004). Les enfants surdoués ou la precocité embarrassante (6º ed.). Paris, ESF.