Cognición e inteligencia

​¿Qué es el Cociente Intelectual (CI)?

Un concepto en continua disputa. ¿Qué es exactamente? ¿Mide eficientemente la inteligencia?

​¿Qué es el Cociente Intelectual (CI)?
Oscar Castillero Mimenza Oscar Castillero Mimenza Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Medir la inteligencia. Podemos medir la longitud de algo, su volumen o su peso con relativa facilidad, dado que son atributos físicos directamente observables.

Pero, ¿qué ocurre cuando pretendemos obtener una medida de algo subjetivo, como la inteligencia o cualquier aspecto de la personalidad de un individuo? Es necesario elaborar mecanismos y técnicas que nos permitan observar dicho atributo y obtener una puntuación a partir de la cual poder trabajar. En el caso de la capacidad cognitiva, se emplea el cociente intelectual o CI.

Inteligencia: un concepto complejo

La inteligencia se entiende como aquella capacidad o conjunto de capacidades a través de las cuales somos capaces de adaptarnos correctamente y de la forma más eficiente al entorno, de manera que gracias a ella somos capaces de analizar, interpretar y juzgar la información correctamente, elaborar estrategias, ajustar nuestro comportamiento según nuestras metas y recursos y resolver problemas, entre otras capacidades.

Si bien el propio concepto de inteligencia es difícil de delimitar (aspectos sobre qué incluye, si es modificable o no, su vinculación con aspectos como la personalidad o si se trata de una capacidad única, varias jerarquizadas o diferentes habilidades independientes por ejemplo), se trata de una de las aptitudes más valorada en todo el mundo.

Debido su utilidad a la hora de permitirnos adaptarnos de manera eficiente y a la observación de que no todo el mundo manifiesta el mismo nivel de eficiencia en las diferentes tareas que emprendemos, surgió la necesidad de valorar la capacidad intelectual. Ello permitiría, por ejemplo, ajustar la enseñanza y el aprendizaje a las capacidades de los alumnos (de hecho, ello fue lo que provocó que se le solicitara a Binet desarrollar el primer test para medir la inteligencia).

El Cociente Intelectual

El Cociente Intelectual o CI, es, en sí mismo, una medida de la inteligencia. Se trata del producto de dividir la edad mental por la cronológica y multiplicarlo por cien. Es decir, se calcula la edad aproximada a la que la mayor parte de sujetos es capaz de resolver un determinado problema y se relaciona con la edad real del sujeto. La multiplicación por cien pretende eliminar decimales.

El resultado obtenido de esta operación es lo que se denomina cociente intelectual. Pero el número en sí solo es significativo en comparación con los resultados obtenidos por la media de la población de origen. Así, cuando hablamos de CI estamos en realidad haciendo una comparación entre el rendimiento propio con el de la mayoría de individuos de la misma edad.

El cociente intelectual es medido a través de muy diversas y diferentes pruebas en función de las características de los sujetos, el objetivo de dicha medición, su edad o si se pretende evaluar un aspecto concreto o la inteligencia a nivel general.

Uno de los tests más conocidos en este aspecto son las escalas Wechsler, el Wechsler Adult Intelligence Scale o WAIS en el caso de los sujetos adultos y el Wechsler Intelligence Scale for Children o WISC en el caso de los niños. Se puede medir el cociente intelectual o CI total, el CI verbal y el CI manipulativo por separado (siendo el primero el que se refiere a memoria y comprensión mientras que el segundo se vincula a aspectos más perceptivos y organizativos), además de diferentes índices como la velocidad de procesamiento, comprensión verbal, razonamiento perceptual y memoria de trabajo.

La distribución normal de la inteligencia a partir del CI

Las puntuaciones obtenidas en diferentes pruebas de inteligencia han de estandarizarse y pasarse a un tipo de distribución que permita observar en qué relación las propias capacidades se ajustan a la media poblacional. En el caso del cociente intelectual se emplea para ello la distribución normal.

Se considera que un valor de 100 o valores aproximados a este estarían en la media, con más de la mitad de la población de la misma edad teniendo puntuaciones semejantes. Por encima de esta medida hablaríamos de una capacidad superior a la media, y por debajo estaríamos ante unas capacidades intelectuales por debajo.

Pero hace falta tener en cuenta que estamos hablando de una media. Existe un rango entre el que las puntuaciones de personas con un nivel equivalente de capacidad cognitiva pueden oscilar. Es por ello que en la distribución normal aplicamos la desviación estándar, que puede entenderse como el rango de dispersión de las puntuaciones dentro de un mismo rango. Puntuaciones que se encuentren a esa distancia de la media o seguirán estando dentro del mismo rango.

Los diferentes rangos de inteligencia según el Cociente Intelectual

En el caso de la inteligencia, la media se hallaría en el valor 100 y contamos con una desviación típica de 15. Ello indica que personas con un CI entre 85 y 115 seguirían teniendo una capacidad intelectual dentro de la media.

Personas que se alejan más de dos desviaciones típicas (es decir, con un CI por debajo de 70 o por encima de 130) de la media presentan unas capacidades sensiblemente alejadas de las de la mayoría de la población.

Discapacidad intelectual

Se considera que los sujetos con un CI por debajo de 70 padecen discapacidad intelectual. En función del CI manifestado, dicha discapacidad será de mayor o menor gravedad. Si se encuentra entre 70 y 50 el grado de discapacidad se considera leve (siendo este el rango en el que se encuentra la mayor parte de población con discapacidad intelectual). De encontrarnos con un CI entre 50 y 35, la discapacidad sería moderada, lo que supondría la necesidad de supervisión y educación especial. 

Entre 35 y 20 indicaría la existencia de una discapacidad intelectual grave, dependiendo de supervisión y considerñandoseles legalmente incapacitados. Un cociente intelectual por debajo de 20 se considera la existencia de discapacidad intelectual profunda, que generalmente se da con daños neurológicos que limitan en gran medida la actuación e interacción con el medio.

Superdotación intelectual

En lo que respecta a sujetos por encima de la media, quienes manifiestan un cociente intelectual por encima de 130 son considerados superdotados (si bien para ello es necesaria la presencia de otros atributos como la creatividad y el hecho de que el sujeto sobresalga en todos o la mayoría de los ámbitos, además de un CI por encima de este nivel).

Sujetos con un cociente intelectual entre una y dos desviaciones típicas por debajo de la media se considera inteligencia borderline, mientras que quienes se en algún punto entre una y dos desviaciones típicas tienen inteligencia superior.

Críticas a la idea de Cociente Intelectual

El uso de cociente intelectual como medida de la inteligencia ha sido polémico y controvertido desde sus inicios. Ello se debe en primer lugar porque el concepto de Cociente Intelectual se fundamenta en la concepción de la inteligencia como una capacidad general.

Esto quiere decir que, aunque hoy en día se tiende a pensar que hay más de un tipo de inteligencia, el resultado final por el en general medimos el atributo de la inteligencia sigue resultado unitario y hace referencia al factor G (o general). Otro de los aspectos controvertidos es que las pruebas llevadas a cabo para medirla, por norma general, se centran en determinadas habilidades que dejan de lado otras como la inteligencia musical.

Un tercer aspecto a tener en cuenta es que pueden existir sesgos culturales en los instrumentos de medida empleados, a pesar de que en general tratan de ser lo más objetivos posibles. Las habilidades necesarias para adaptarse al entorno van a variar según las características de éste. 

Del mismo modo, no todo el mundo tiene el mismo concepto de inteligencia. Así, un indígena que viva en una tribu del Amazonas puede obtener resultados muy bajos simplemente porque las tareas que se le piden no se ajustan a su realidad habitual, a pesar de que pueda desempeñarse mejor que la mayor parte de personas en la selva.

Algo semejante ocurre con las personas analfabetas, o aquellas que han sufrido privación de estímulos. Se les compara con personas de la misma edad, pero que han podido disponer de recursos tales como una educación formal. Sin embargo las diferentes pruebas empleadas para medir la inteligencia intentan disminuir en la medida de lo posible estos sesgos.

Oscar Castillero Mimenza Oscar Castillero Mimenza Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Actualmente finalizando el Máster de Psicopedagogía por la misma, así como preparando el examen de acceso a las oposiciones P.I.R.